Participante – ¿Qué pasa cuando hay alguien que te hace una especie de ritual o trabajo para manipularte o para sacar algo de ti?, porque es algo que llevo viendo con respecto a una chica que he conocido hace un tiempo. Hay algo raro ahí que está pasando, lo noto. Si yo me siento y medito y estoy conmigo mismo pierde fuerza, pero me está influyendo bastante a lo largo del día.
César – Magia blanca o magia negra … debe tener un recipiente.
Participante – Pues a mí me está molestando algo de eso.
César – El recipiente es el ego. Si no hay ego, no hay quien lo reciba. Y como no hay quien lo reciba, tiene que regresar al mismo lugar de donde surgió, al que lo envió.
Participante – Yo estoy bien, pero se nota algo raro. Como si hubiera ahí algo molestando, que no le hago caso, pero es parecido a si hubiera alguien molestando. Yo no lo hago caso ni tampoco me dejo dominar por eso. No tengo miedo, pero sí que se nota. Ya me ha pasado más veces cuando era joven, pero ahora es por una chica que he conocido hace poco, pues que iba de víctima y que acaba aprovechándose, haciendo cosas raras de esas… de rituales.
César –¿Para qué pensar en ello? ¿Dónde están todos ellos, sus rituales y sus efectos cuando no piensas en ellos, cuando no piensas en todo eso?
Participante – Pues, desaparece todo. Ya me pasó otra vez hace unos años, pero ahora es algo parecido… una persona que ha hecho algo. Yo sé lo que tú me estás diciendo, que en el momento en que me dejo llevar eso me afecta. Pero ahora está siendo más fuerte que otras veces.
He estado hablando con un señor que es cubano, pero que vive en Miami, que tira las cartas y me ha explicado todo esto. Me ha confirmado lo que yo ya sabía …
César – ¿Qué prefieres?, ¿depender de alguien que te ayude y que te diga las cosas [que tienes que hacer]…, o sumergir al recipiente [ego] de todo eso en su Fuente para que desaparezca y todo eso pierda su efecto?
Participante – Claro, porque esta situaciones me están ayudando a … Pues eso, los autosabotajes míos inconscientes son los que están saliendo. Todas estas situaciones son debidas a cosas guardadas que están saliendo…
César – Déjalas que salgan, ve de dónde salen, ¿de dónde surgen?, ¿a quién le surgen? De mí. Ese “mí” es la mente, los pensamientos surgen de la mente. La mente surge de la Consciencia. Si te aferras a la mente como “yo”, que es el observador de los pensamientos – la fuente de los pensamientos – éstos regresan a la mente. Y la mente, en cuanto ya no tiene pensamientos, regresa a la Consciencia.
Participante – Cada vez es más sutil y, por momentos, algo más fuerte y al final… No sé, en esta ocasión me ha confundido un poco más, en esta ocasión me ha dado, me ha confundido más.
César – Porque te distraes con todo eso [pensamientos], le pones atención a todo eso, en vez de a ti mismo. Debe haber ahí una tendencia que te atrae hacia todo eso.
Participante – Exacto, eso es lo que te he dicho otras veces. Me paso temporadas en las que estoy muy bien, que no necesito, no tengo ninguna idea con la que me engañe… Y, luego, de repente, viene algo de golpe y lo veo. Al final es como una corriente que me lleva y luego me vuelve a traer …
César – … te lleva, pero es porque te dejas llevar.
Participante – Pero yo no puedo hacer nada, eso va así, solo …
César – ¡No! Y dale con el “va y el viene” … Yo no sé de dónde se sacan ustedes todo eso. Yo nunca he dicho eso. Ustedes inventan sus propias teorías y se las creen.
Si tú entras en el río, ¿quién es el único que puede salir del río? El río es una corriente de agua, ¿verdad? Si te metes en el río, te lleva la corriente de agua. Si te sales del río, ¿qué corriente te va a llevar para ningún lado? ¿Quién entró en el río? Tú. ¿Quién sale del rio? Tú. ¿Sales del río “solo” [sin hacer ningún esfuerzo] o sales caminando del río? [No se trata de:] “yo me quedo aquí [pasivo] y voy a salir “solo” [sin hacer nada, esperando a que me saque algo] del río.” Tiene que haber una especie de voluntad o intención por tu parte. Es decir, la voluntad y la intención de llevar la atención desde aquello con lo que me estoy distrayendo, desde aquello hacia lo cual me siento atraído, … y llevarla a ti mismo.
Eso es salir del río de pensamientos, de la corriente de pensamientos. Cuando ya he salido del río, aun cuando la corriente sigue, ¿qué me preocupa la corriente si ya no estoy dentro de ella? La veo, pero no me lleva. Yo soy el que la ve, yo no soy la corriente que estoy viendo.
El observador de la corriente de pensamientos es un pensamiento, pero si no se asocia y no se deja llevar por los pensamientos, ¿entonces? …
Participante – Alguna vez lo has dicho, que puede surgir algo, y que por un rato te pierdes y luego te vuelves a encontrar.
César – Sí, pero eso que te estás encontrando, eso sigue siendo la mente. Ese ti mismo que encuentras no es el ti mismo real.
Participante – Bueno, que hay momentos de mucha claridad y, luego, me enturbio y me confundo un poco…
César – [Te confundes] por la falta de atención, por inatención, por inatención a uno mismo… porque todavía la mente encuentra a eso atractivo, interesante. [La mente] encuentra “algo” interesante. No está interesada en sí misma, sino que está interesada en “algo”.
Participante – Sí, es la sensación de estar perdiéndome algo. Y esa idea viene de que me estoy perdiendo algo y salgo a buscarlo, y luego, pues…
César – Luego te metes en problemas y luego andas pidiendo auxilio: “Auxilio, auxilio, ayúdeme.”
Participante – Sí, pero lo que te quiero decir es que estoy haciendo todo lo que puedo, lo mejor que puedo.
César – Ok.
Participante – Es algo que se tenía que dar (es lo que te quiero decir). Es, como dices tú, “no es por casualidad”. Hay veces que aparece…
César – [Dices que] “es algo que se tenía que dar” … Ahora la mente está justificando su propia distracción.
Participante – No, pero es lo que has dicho tú…
César – No, no, no. A mí no me metas en la película. Yo no he dicho nada de eso. Eso es lo que tú estás interpretando. No quiero imaginarme el día de mañana, si alguien se dedica a escribir todo lo que yo dije, y a interpretarlo, y hacer videos, y a transcribir videos… eso va a ser un desastre.
¿Qué es lo que es tan complicado de entender? Están los pensamientos y está el pensador. El pensador, es el mismo observador de sus pensamientos. Entonces, deja que los pensamientos vayan y vengan. Mientras tanto, fija la atención en el pensador, que es el observador.
Participante – Eso es lo que llevo haciendo y lo que trato de hacer desde que te conocí. Y funciona, y avanza… eso es así.
César – Muy bien. Pero todavía está la tendencia, la inclinación, …todavía encontramos “algo” irresistiblemente encantador. Y, no podemos dejar de pensar en ello y de ponerle atención. Y, ese “algo”, en ese momento, es una imagen de mí mismo con la cual me identifico, o mi sentido de “yo”, mi sentido de ser se basa en eso, [en esa imagen], mi sentido de “ser” se basa en eso… Soy “yo” y “mi mundo”, y mi mundo es idéntico a lo que yo soy; en este caso, “hocus, pocus, trululú, tralalá, …” [expresión referida a asuntos de magia]. Si no es la magia, es la política; si no es la política, es la conspiración; si no es la conspiración, es la otra historia. La mente está interesada en todo eso.
Uno puede ver todo eso, escuchar todo eso sin que te afecte, porque … no sé, no se puede ni explicar, tienen que experimentarlo. Ramana leía noticias todos los días, leía el periódico. Y ahí aparecía cualquier cosa, pero después de que cerraba el periódico, … se acabó. No se está pensando todo el rato en ello, hasta tal punto que en España ahora es madrugada y, tú que nunca participas, estás participando a estas horas. Tanto te duele la cabeza que a las tres de la mañana tuviste que salir a la farmacia a buscar un paracetamol [risas].
Mientras el recipiente del ego esté ahí, pues ahí puedes meter cosas. Si rompes el recipiente, si el recipiente del ego se cae en el suelo y se rompe en pedazos, ¿quién está ahí para recoger nada, bien sea bueno o malo, bien sea buena voluntad o mala voluntad?
Participante – Claro, si yo lo que quiero es romper ese recipiente.
César – En vez de tratar de romper eso, mantén la atención en el “yo” que quiere romper eso o que quiere cualquier otra cosa. Mientras el “yo” quiera algo, el deseo por algo lo mantiene allí. “Yo quiero esto”, la idea es observar al “yo”, e ignorar al “quiero” y al “esto”, al objeto y al deseo por el objeto. [Ignorar] el objeto del deseo y el deseo, y la atención está en el “yo”.
Participante – Entonces, ¿no tengo que hacer nada al respecto con nada?
César – A lo que tratas de hacer algo, ya le diste realidad. “Abracadabra” … ya le diste realidad.
Participante – Bueno, cuando uno tiene un resfriado se toma una infusión, algo caliente…
César – No tienes que tomarte nada, aquí no hay que hacer nada porque la enfermedad no existe, solamente es un pensamiento. Magia blanca es buenos deseos, magia negra es malos deseos. Buenos deseos y malos deseos son pensamientos que, en realidad, no existen… Si tratas de hacer algo al respecto, ya le diste realidad. El que le da realidad a ese pensamiento es un pensamiento. Ahora, un pensamiento [“yo”] trata de hacer algo acerca de esos pensamientos. ¡Uy!, ¡mama mía!
Participante – Yo lo estaba analizando y el que le ha dado realidad ha sido el que me ha tirado las cartas.
César – No, el que le ha dado realidad [a lo que dices que te pasa], eres tú.
Participante – Yo también, porque le he buscado a él para que me dijese …
César – ¿Y quién te manda? [Risas]. En vez de buscarte a ti mismo, andas a buscar a alguien más…
Participante – Fue casualidad, lo vi de casualidad, tampoco es que lo haya buscado concienzudamente.
César – Ok, lo buscaste inconscientemente, [risas]. Sí, … en fin… no sé cómo…
Participante – Ya, te entiendo.
El otro día abrí un cajón del armario y encontré unos calcetines de chica que no eran míos y me dije “qué hace esto aquí”, no es mío. Y lo tiré a la basura…
César – … Por si acaso [risas]… no fuera a tener una mala influencia.
A Jesús se le apareció el diablo en el desierto. ¿Qué hizo él? Lo ignoró. Y el diablo dijo: “me voy con mi música a otra parte, porque este que está aquí, no me hace caso. Déjame ver si puedo endiablar a alguien más, porque a este no, … está demasiado enfocado en sí mismo.”
Los pensamientos son como esos pretendientes que te quieren sacar a bailar en la fiesta. Y tú les dices: “no gracias, bailen con otro, y yo los veo desde aquí.”
Participante – Luego esto le ha pasado a gente que no tiene conocimiento de todo esto.
César – Deja que ellos hagan la pregunta o el comentario. Ya te fuiste para los demás, para los otros… asociado con el mismo tema: “ahora no soy yo, pero los otros sí”. Pero es el mismo tema, el mismo pensamiento. Eso es lo que tienes que darte cuenta cuando eso surge. Yo lo veo rapidito.
Participante – Pero hay un aprendizaje y un avance para llegar a comprender esto de lo que estamos hablando.
César – Y ahora la mente justifica todo eso como “aprendizaje” y sigue el pensamiento asociado con eso [risas]. Lo único que eso te puede enseñar es que debes de ignorarlo.
Participante – ¿Dan igual las sensaciones físicas, los pensamientos, los movimientos de energía, …? ¿Todo eso da igual? … Yo estoy conmigo mismo y ya está.
César – Tengo que sentirme separado de ello para pensar en ello, para hacer algo al respecto, tiene que estar la relación “sujeto – objeto”.
Participante – Me vas a decir lo mismo, pero es que hay veces que tira más fuerte que otras, y confunde más… Pero bueno, sí, es lo mismo, es volver a dar la vuelta hacia uno mismo.
César – Así, sí… ya lo viste, ¿no?
Participante – Ya lo estaba viendo, pero ahora sí, más claro.
César – En cuanto que lo ves, ya ves que no lo eres, o te das cuenta de que no lo eres y, después, te das cuenta de que ni siquiera eres el que ve. El que ve se desidentifica de lo visto y, sin el objeto visto, sin asociarse con un objeto, sin identificarse con un objeto, no puede sobrevivir… Y desaparece en su Fuente.
Participante – Eso también lo he estado viendo y dándome cuenta que era yo el que estaba dándole realidad a eso.
César – La ilusión le da realidad a su propia ilusión, tal es el poder ilusorio llamado mente.
Participante – Lo que decía Ramana de “la torre con los enemigos”, que van saliendo hasta que no quedara ninguno. Pues eso es lo que me ha pasado, que ha salido otro.
César – Si no hay enemigo, el francotirador ya no tiene nada que hacer y también se va, ¿no? [Risas]. El pensamiento “yo” destruye a los demás pensamientos y, luego, se destruye a sí mismo, se autodestruye. El pensamiento “yo” es como la varita que se usa para atizar al fuego. Llega un momento en que la varita también se va quemando, quemando, y quemando y… tienes que tirar la varita porque ya [no sirve]. O como una espina que se utiliza para sacar otra espina, después de que sacaste la otra espina, esta espina ya es inútil y también la tiras. “Autoindagación”, “aferrarse al pensamiento yo”, “autobservación”, como lo quieras llamar… es lo mismo. Mientras entiendan es suficiente. La forma como lo explique es …
Participante – Es como subir a una montaña hasta la cima. Y cuando llegas a la cima te das cuenta de que no hacía falta subirla, pero para darme cuenta de que no hacía falta subirla, tenía que subirla.
César – Lo que dices no tiene el más mínimo sentido.
Participante – Ya lo sé. Bueno… estoy hablando a nivel fenoménico. A nivel fenoménico del aparente individuo que pareciera que tiene que hacer un esfuerzo para darse cuenta de que no hace falta. Pero para darte cuenta de que no hace falta, lo tienes que hacer. Como un camino que se hace y, cuando llegas a la meta, te das cuenta de que no hacía falta nada y que no había nada, pero para darte cuenta, tenías que pasar por ahí.
César – No deja de fascinarme la capacidad que tienen de crear semejantes teorías que no coinciden para nada con el Conocimiento y se lo creen, y lo siguen, se convencen de que eso es así. [Risas]
Participante – … A nivel fenoménico. En realidad, no hay nada, uno no está sujeto a hacer nada ni es hacedor…
César – No entiendo absolutamente nada de lo que tratas de decir.
Participante – Bueno, no pasa nada.
César – [Risas]… Mente inteligente y escurridiza.
Participante – Yo te entiendo todo lo que me dices.
César – Muy bien, muy bien.
En el sueño profundo no hay fenómeno (o algo fenoménico), ni hay quien ve al fenómeno. Por lo tanto, “el que ve” al fenómeno y [que habla] desde el punto de vista de lo fenoménico, también es un fenómeno. Qué “fenomenal” [irónicamente] es la mente, … fenomenal. Y, ahí, en ese estado [sueño profundo] solamente estoy Yo. Su presencia es lo más evidente y, aun así, la “fenomenal” mente hace posible que no nos demos cuenta de Ello y de que somos Ello.
Participante – Gracias, César.
Transcripción del extracto del Satsang del 8 de agosto 2025 publicado en el canal de YouTube de César Teruel como 08-08-2025 Español.
Segunda reunión. Tiempo – Minuto 1:22:27 a minuto 1:54:30.
https://www.youtube.com/watch?v=n27M7RRvW8s
Si no hay recipiente [ego], no hay nadie que reciba la amenaza.
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