Las trampas sutiles del ego espiritual

 

Participante – Bueno, hablando de eso que tú ahorita comentas, que en Satsang no se habla. Cada vez que yo estoy en Satsang he entrado en esa parte de quedarme quieta y de que todo lo que surja – pensamientos, y todo lo que vaya y venga – solo los observo, pero no es como antes que, cada pensamiento, cada situación era llevado a preguntar, era el impulso de querer participar y salir de esas dudas. De un tiempo para acá… estoy hablando de esa vez que yo sentí muy profunda la palabra rendición y quedarse quieto, verdaderamente quedarse quieto.

Entonces, cada vez que yo entro a Satsang es para eso, para estar en Satsang así. Es algo que siempre lo llevo durante el día, pero cuando está aquí [en Satsang] es más fuerte, más profundo. Y, a veces sí hay distractores porque, de repente, volteas y ya… te hablan o …

Entonces, esa ha sido principalmente la razón por la que ya no he participado, porque al principio era de [participar a] cada rato, de querer saber, de hacer preguntas, las dudas… pero ahora eso cambió al no tener ese interés.

No sé si estoy en lo correcto y, por eso – ahorita que tú mencionaste que “ya no preguntan”– digo, pues voy a confirmarlo contigo si es si es correcto o no. Y, es un juego de la mente que está pasando ahí y que se está agarrando a eso. Porque incluso en un Messenger que te mandé de una situación, tú me decías algo así: “no mitifiques y solo resuelve”. Entonces me dije: “okay, la mente está tendiendo casi siempre a hacer eso. Entonces, todas esas cosas que sé que me has dicho se han quedado en cada momento y circunstancia que van pasando en esta película. Entonces, siento que estoy ahí, pero dímelo tú.

César – Entonces, ¿cuál es la pregunta?

Participante – La pregunta es que si es esto es lo correcto, … Esa parte que siento de quedarme quieta y de no … de rendirse a ese momento y ya [está]. O sea, ¿para qué saber?, ¿para qué preguntar?, ¿para qué? Eso es lo que he sentido cada vez que estoy aquí, en Satsang.

César – Rendirse a ese momento. ¿A qué te refieres con “rendirse a ese momento”?

Participante – Pues a “cero ego”, a que si los pensamientos, si van y vienen, no engancharse a elos, dejarlos pasar; o sea, todo lo que se está percibiendo y todo, [saber que] no está, que no es y no investigar en esos pensamientos. [Me refiero a] no querer nada, no pedir nada. Simplemente, quedarme quieta y estar ahí, en esa rendición de “que sea lo que sea, que pase lo que pase… todo está bien”. Por eso es que, realmente, ya no tengo preguntas que elaborar o dudas, …

César – Pero descartar eso no sirve de nada si la atención no está enfocada en nosotros mismos. Atestiguar eso no disuelve el testigo, al aparente testigo, al aparente observador. El testigo desaparece cuando se atestigua a sí mismo.

De lo contrario, la mente piensa que está haciendo eso: “ignorándolo [al pensamiento], dejándolo pasar, estando presente, que si la rendición, y el momento y …”.

Participante – Entonces, ¿ese testigo [al que me refiero] es la mente?

César – Definitivamente, sí; claro, claro.

Participante – Y, ¿se puede decir que es una forma de apatía?

César – No, es un malentendido, una interpretación errónea del Conocimiento, de la indagación y de la rendición.

Participante – Okay.

César – Entonces, se pasan los días, semanas, meses y años … y “yo estoy aquí, haciendo lo que creo que debería estar haciendo mientras estoy aquí o cuando no estoy aquí” …. Por eso les digo: hablen y pregunten, porque pasa el tiempo y cada segundo que pasa no lo puedes traer de regreso. Y para el buscador cada segundo cuenta, porque no sabes cuándo se apaga la luz. Y si no terminaste, por lo menos adelantaste el camino para el próximo capítulo.

Participante – Sí, también eso lo siento, que cada segundo cuenta y que se está yendo, esto que se llama vida se está yendo, y qué está pasando realmente en el indagador…

César – No. Estás repitiendo lo mismo, pero de otra forma. Estas diciendo lo mismo, pero de otra manera. Es la mente que está diciendo: “sí, te entiendo”, pero está diciendo algo que no tiene nada que ver con lo que yo estoy diciendo. [Tú dices:] “sí, claro, eso está pasando; claro, sí, lo que tú dices es lo que está pasando aquí”. Pero yo digo: “no, tú te puedes convencer a ti misma, pero a mí no me convence eso.”

Participante – No, pues se supone que para eso estamos aquí, para que tú nos indiques. ¡Ay, pero es que esta mente juega todo!, y como muchas veces ya escuchamos muchas cosas a través de tanto tiempo y tantos años, entonces esos conceptos la mente los repite. Pero ahora hace falta que realmente se entiendan. Entonces, ahora, ¿la indicación sería que no se está indagando correctamente?

César – Yo los entiendo antes de que abran la boca y yo sé lo que hay ahí antes que levanten la mano. La pregunta es: ¿me entienden a mí? Aquí ya está la respuesta a lo que ahí va. Está ahí está, sí, porque el libreto ya está escrito.

Participante – Entonces, es otra trampa mental.

César – Cuando se dice que “no se le ponga la atención a algo”, es lo mismo que decir que pongan la atención en ustedes, a ustedes mismos. No [se dice] que “no le pongan atención a algo, pero que no se pongan atención a ustedes mismos”. ¿Ves la diferencia?

Participante – ¿Que no se le ponga la atención a algo? A ver, ¿me lo podrías explicar, por favor? Me decías que cuando tú indicas que no se le ponga la atención a algo, ¿también es para que ponga la atención [en mí misma]?

César – Exacto, porque el no poner atención a algo no quiere decir que me esté poniendo atención a mí mismo. Aun así, lo estoy haciendo, ¿okay?  Porque sé que soy mientras no le pongo [atención a mí mismo]… Para no ponerle atención a algo, básicamente, tengo que saber que soy, pero realmente no le pongo atención a lo que soy. ¿Me sigues? O sea que, no hay un énfasis en la atención sobre uno mismo.

Participante – Y para eso también uno tiene que ser muy honesto porque a veces crees que sí, a veces crees que entiendes todo lo que oyes, pero ahí, eso que estás diciendo… [silencio]. Sí, sí.

César – Sí, ¿lo viste?… Estoy esperando, estoy esperando que tú veas lo que pasó en el último comentario; que tú misma lo veas y que tú misma me lo digas, ¿qué forma tomó la mente allí, con cuál identificación surgió?, ¿qué máscara tenía puesta?

Participante – Es que es tan sutil, …

César – Exacto. Por eso pareciera que hay que hacer un esfuerzo tremendo, pero realmente lo que hay que estar es muy alerta… y a la vez muy relajado. No una alerta ahí… paranoica. Esa alerta se convierte en control, en represión, en cualquier otra forma de pensamiento; porque el control y represión son pensamientos.

Esto requiere de atención. Esa es la palabra mágica: atención. Estar atentos, de estar atentos a cuando dejamos de estar atentos a nosotros mismos. Cuando ya le estoy poniendo la atención a otra cosa y no a mí mismo. Lo que no quiere decir que no le pongas atención a lo que dice una persona mientras estás hablando con ella, a lo que hace mientras estás cocinando, o caminas o manejas, … o cualquier otra cosa, pero tiene que haber atención, fundamentalmente, en mí mismo.

Eso no va a impedir que pongas atención a lo que hay alrededor, porque ese mí mismo o ego, es en su estado prístino, es atención o percepción, no es “un ente que pone atención, que percibe”. Se convierte en un ente cuando el que pone atención soy “yo” …, [es decir], ya hay identificación con el cuerpo. De lo contrario, la mente en su estado más puro, puro, puro es percepción, es consciencia de cuerpo. Y consciencia de cuerpo implica consciencia a través de los sentidos en el cuerpo, de lo que sucede aparentemente afuera. ¿Me explico?

Entonces, se dice que cuando la atención se dirige hacia adentro se llama consciencia y cuando se dirige hacia afuera se le llama ego. No cuando la Consciencia se va hacia afuera y hacia adentro. No. La Consciencia no se va ni para afuera ni para adentro. Es la atención la que se va hacia afuera. La atención es una función de la mente. En el sueño profundo no hay mente, por lo tanto, no hay consciencia de cuerpo, por tanto, no hay nada a que ponerle atención.

Por eso la gente confunde atención con consciencia (“que si estoy consciente de esto…”). No, le estás poniendo atención a algo, eso es todo. Y, en cuanto que le pones atención a algo, ya no le pones atención al resto. Ahí, la atención, primero: se divide en dos (un “yo” que le pone atención a “esto” y [la atención] queda limitada a ese objeto). Por eso, la gente, cuando se enfrasca en algo, dice: “¡esto, esto, esto!”. Bien sea que, lo odie o lo ame, le guste o lo rechace, lo acepte o lo rechace… tiene que haber esa división. Esa división es la división sujeto-objeto. Y se sobrepone a la Consciencia… Se sobreponen todos esos pensamientos, ideas, creencias, tendencias sobre la Consciencia.

Por eso, no se puede escapar ni un solo pensamiento. Entonces, tampoco tienes que preocuparte por discriminar entre el pensamiento práctico, útil, y el impráctico o inútil; sucede solo. La atención hace eso. La atención hace todo. No tienes que hacerlo, porque la atención no es una acción. La atención ya está, ya está ahí presente. La atención es el reflejo prístino de la Consciencia.

Pero hay una diferencia entre Consciencia y atención. Al igual que hay una diferencia entre la luz del sol y la luz de la luna. Una es reflejo y la otra no. “No, que si “yo” solo soy consciente, solo soy testigo, “yo” lo veo y “yo” lo ignoro”: ¡esos son pensamientos del “yo”!

Por eso, cuando la atención cae sobre la atención, llega el punto en que ni siquiera sabe lo que está pasando en el entorno; se puede perder hasta consciencia de cuerpo. Ahora, si la atención es necesaria dirigirla hacia afuera, pero se mantiene a la vez sobre sí misma, entonces la mente no funciona como ego, sino como lo que es: un mero instrumento, una función. De lo contrario, entonces la mente pareciera que es un ente, individual, independiente, separado, consciente de sí, de otros, etcétera, etcétera. La mente crea un mundo virtual que no es otra cosa que un conglomerado de pensamientos; una vida completamente hecha de imágenes mentales.

Atención… El señor Ratan Lal alguna vez jugaba con palabras en inglés. Alguien le preguntó que cuál era la mejor forma de pagarle al gurú y él dijo: “Pay attention” [paga/pon atención]. Y atención es rendición… e indagación.

Participante – Sí, por momentos he sentido esa rendición cuando, por ejemplo, ahorita que tú me jalaste a lo que me estás explicando, entro en eso y ya no hay nada. O sea, ahí estás, sí, como dices, pongo la atención, pero son chispazos, no es algo que se queda permanente. Ya después se convierte en la mente. Ahí está también, ¿no?

César – “Ahí está” [bromea con la participante]. Es interesante. Si realmente la gente entiende el conocimiento y la indagación. Es fascinante. Es fascinante ver cómo la mente opera, cómo juega, cómo controla, cómo manipula, cómo se escurre, cómo crea situaciones, aparentes realidades… Te asombras.

Y no es tu mente, es la mente, no es tuya; porque el ego también dice “es mía”. “Yo y esto”, “yo y lo mío”. La mente dice que la mente es de ella. O sea, se divide en dos. La mente se divide en dos y dice “esto también es mío.” La mente, que es puro pensamiento (incluyendo el pensamiento “yo”), dice que esto es “yo” (que este soy “yo”), que este pensamiento soy “yo” y que estos pensamientos son míos [risas].

Es fascinante. En esa atención u observación, ahí no hay juicio. Hay un darse cuenta sin juicio. Ahí se va disolviendo todo, dándose cuenta de la ilusión de lo observado y [de la ilusión] del observador. Y todo ese mundo que creó la mente empieza a desaparecer también. Esa aparente realidad que creó la mente también empieza a desaparecer … lo que llaman karma; y si queda un poquito… pues que se agote y no te afecta. Pero se deja de recrear ese mundo fantasioso en donde también vive un ente fantasioso. Es el fin, es el fin de todo. Por eso la gente se aterra.

Participante – No quieres morir.

César – No. O no quieres morir tú o no quieres que algo se muera: una relación, la salud, el dinero, el trabajo, la familia, los amigos, las circunstancias, … [La mente] busca recrearlas, aunque sean dolorosos. No importa, … “por lo menos me mantienen vivo, aunque sea quejándome, peleando, en conflicto, no importa, me mantiene vivo”. A la mente le da igual.

Por eso se dice: “No importa la cantidad o la calidad de los pensamientos, déjalos que surjan.”  “¿A ver qué es lo que trae la mente?… Okay, no me interesa”.

De nuevo, si la atención está en “alguien” que pone atención, porque aparentemente hay un “alguien” – que es un pensamiento – que pone atención a los pensamientos. [Ese “alguien” también] es un pensamiento, por lo tanto, no es un alguien como tal. Es una entidad hecha de pensamiento. El pensador es pensamiento. El pensamiento crea al pensador. Entonces, la misma atención [puesta] en el que aparentemente pone atención, en el que aparentemente se da cuenta, hace que si el pensamiento es práctico – funcional, si tiene sentido – te vas a dar cuenta, te puedes dar cuenta de si lo que la persona dice tiene sentido o no, de si es cierto o no. Y viene una acción, o un pensamiento que te dice, “no, no” … ¿Cómo crees que funciona el sabio?”… Intuición (que todavía es mente). Esa es la forma inteligente del funcionamiento de la mente: cuando está libre de todo conocimiento, de todo prejuicio, de todo gusto, de todo… cuando lo olvidó todo. Sigue funcionando la mente, de manera intuitiva.

Entonces esa atención en el que aparentemente pone atención deja que el pensamiento funcional opere. Entonces, el pensamiento funcional toma lugar y el disfuncional queda anulado. Sí, este [el disfuncional] empieza a agotarse – empieza a ser consumido –, y este [el pensamiento funcional] opera aún si está el ego presente. A lo que [el pensamiento disfuncional] está consumido, también el ego está consumido. El pensamiento práctico sigue funcionando, pero sin nadie que tenga la intuición.

Porque esa es otra: “mi intuición”, “yo tengo una intuición”, “mi intuición me dice que sí”, … Es el “yo intuitivo”: “yo y mi intuición” otra vez; “la intuición también es mía”, … el ego escurridizo.La inteligencia que viene de la intuición, de nuevo, es el reflejo de la de la Consciencia, que realmente es la Inteligencia Suprema. Por eso, también a veces a la Consciencia la llaman el Principio Inteligente, pero no porque tenga sabiduría o conocimiento. Todo conocimiento viene de la Inteligencia. La Inteligencia no es conocimiento; el verdadero Conocimiento viene de la Inteligencia.

Lo que uno llama “inteligencia”, simplemente es un cúmulo de recuerdos, de memoria, lo que sé. Y si a esto le agregamos la identificación (“este soy yo, el sabio, que sabe mucho”) [risas por la ironía], lo que contradice el principio socrático que dice “solo sé que no sé nada” …  eso sí es sabiduría. La otra es ignorancia aprendida y la Consciencia está más allá de la sabiduría y de la ignorancia, del conocimiento y de la ignorancia.

A veces, hay unos flashes de intuición en la gente, pero, de nuevo, tenemos al “ego intuitivo”, “el ego vidente, el “yo” es apoderarse a algo [aferramiento a algo], al poder, a “esto es mío”. Para eso tiene que haber un “yo”. Y ese “yo” ya es un pensamiento junto con el pensamiento “mío”, “yo y lo mío”, el sujeto y el objeto, la división; una [aparente] división en la Consciencia. La Consciencia es indivisible, una aparente división que aparece en la Consciencia. Da la impresión de que la Consciencia está dividida entre sujeto y objeto, entre Consciencia y otra cosa llamada “mundo”, … La Consciencia y una segunda entidad llamada mundo, ilusión, maya, manifestación, creación, potencialidad, mente, energía, shakti, kundalini, bla, bla, bla. ¿Sí? No hay dos. Eso no-dos, advaita: no dos.

Es interesante …. Y [el “yo”] se va para allá, se va para acá…, y agarra otra cosa… Y algunos [egos] son repetitivos. Él tiene como sus tres o cuatro favoritos. “Ah, okay, ya, ya”, pero estos dos no”; “aquí sigo yo… aquí”. La mente tiene sus lugares favoritos. Es repetitivo. Una acción repetitiva. Pensamiento es acción. Si no hay pensamiento, ¿dónde está la idea de acción? ¿Y dónde está el hacedor? ¿Me sigues? Pensamientos recurrentes, es la tendencia a tener esos pensamientos acerca de esto, acerca de lo otro, lo que sea…

Participante – ¿Y eso es lo que genera el karma, ¿verdad?

César – Correcto. Eso es karma. Si el cuerpo no dice “yo hago”, ¿verdad? Entonces, ¿quién dice que yo hago?, y ¿qué es acción?: el pensamiento. Si acción es karma, karma es pensamiento. Por lo tanto, karma es mente, y destino, y libre albedrío, y … “y paren ustedes de contar”; y lo demás también [es pensamiento]: ignorancia, conocimiento, esclavitud, liberación, iluminación. Todo eso son pensamientos.

Se dice que la liberación es “de” la mente, no “para” la mente. Pero después dices: “¡pero si nunca existió!, ¿de qué me liberé?” Y lo que yo soy, ¿de qué cosa tiene que liberarse? No está “lo otro” de lo cual la Consciencia tenga que liberarse. Es fascinante. Si la gente se aproximara al tema de la manera adecuada, es fascinante.

No hay espacio para el juicio. Solamente tienen que entender. Déjalos que surjan. Y luego ve [observa]. No te dice que pienses que si son buenos, que si son malos, que hagas algo. Déjalos que surjan y, simplemente, después que surgen ve de dónde surgen, a quién le surgen, que obviamente es: [le surgen] a mí, o [surgen] de mí. Es decir, ponte atención en verte a ti mismo, ¿cierto? Obsérvate a ti mismo y no a los pensamientos que surgieron de ti. Y date cuenta que ese “ti mismo” también surgió de otro lugar.

En cuanto que ves de dónde surgen los pensamientos, te das cuenta de dónde surge el pensador. A lo que te das cuenta de dónde surge el pensador, te das cuenta de que no eres el pensador, sino la Fuente. Eso es lo que quiere decir que “el pensador desaparece”, no que la mente [desaparece] como tal.

Si no hay ego, hay atención; y para que haya atención tiene que haber Consciencia. Y te das cuenta de que eres más allá de la atención, de que eres Consciencia. Siendo la mente en estado prístino – atención – te das cuenta de que no hay separación entre la mente y la Consciencia. No puedes separar el reflejo de la luz de la luna… del sol.

Participante – Lo que sí hay es la certeza de que estamos en el camino correcto.

César – Todos está en el camino correcto. Todos van… todo va a su punto de disolución. Todo lo que sube, baja; y lo que aparece, va a desaparecer. Aunque se crea que se está en el camino incorrecto, se está en el camino correcto, … si es que hay un caminante y algún camino.

“Observo la tendencia a filosofar”. Filosofía es una forma de vida basada en una idea en particular. Esto no es filosofía. Esto es una Verdad pura, absoluta y plena; irrefutable, si se quiere. Un hecho. ¿Sabes lo que quiere decir verdad? Un hecho, no quiere decir “una verdad absoluta [abstracta] con…”  Uf, las palabras…

Participante – Y es que, a veces, también hay momentos en que escucho los conceptos, o las palabras, y todo… , y sobre todo en este tema, luego siento que todo se queda corto, que cómo explico, lo inexplicable.

César – Volvió el filósofo. Es fascinante …

Participante – Es sutil, es sutil que ahí está.

César – … y es predominante.

Participante – No sé si te acuerdas de la vez que me hiciste así. Y cada que, de repente, me doy cuenta, …

César – Yo me doy cuenta para ver si ustedes se dan cuenta. Cuando ustedes se den cuenta, ya yo soy inútil, ya yo listo, ya no me necesitan. Si ustedes, por su cuenta, pueden darse cuenta del surgimiento del “yo”, ya no me necesitan. Solo, no necesitan que yo les diga nada. Puede que necesiten que pasemos un tiempo juntos porque se les hace más fácil darse cuenta. No es que chao, y adiós y nunca más nos vemos… El soporte intelectual, el soporte intelectual ya no es necesario.

Si ya entendí, no necesito ni que me lo repitan, ni realmente escucharlo. Muchos de nosotros cuando Baba hablaba, la fascinación era tal que no importaba lo que diga. A lo mejor a otro le servía, pero a mí no me interesa. A mí me interesa el efecto que produce simplemente estar aquí [en Satsang], sin menospreciar lo que dice. Por eso digo, le servirá otro, está muy bien, pero a mí lo que realmente me importa es…  el impacto para mí, realmente, nada más es esto, lo demás no.

Participante – Sí, César, ahora sí, como dicen por acá, “solo nos tenemos que poner de pechito contigo para que entendamos”. Muchas gracias, César.

César – Muy bien.

Participante – Te quiero. Te quiero. Sí, gracias. Adiós a todos.

 

 

Transcripción del extracto del Satsang del 7 de mayo de 2026 publicado en el canal de YouTube de César Teruel como 07-05-2026 Español.


Segunda reunión. Tiempo – Minuto 0 a minuto 51:42.
https://www.youtube.com/watch?v=IGZNs0oud3w


Las trampas sutiles del ego espiritual.


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