Esfuerzo y Gracia

 

Participante – Cuando hay la muerte de alguien muy cercano y uno tiene un poquito de claridad (solo un poquito, no del todo), ¿es posible que se sienta un amor desgarrador, o sea, no es dolor, sino un amor casi insoportable?

César – Correcto.

Participante – Lo que pasa es que después, la influencia del entorno me influye mucho, es como que se empieza a contaminar eso con dolor, con miedo, o con historia. Y claro, es insoportable porque uno aún no tiene la claridad total, ¿no? Porque realmente es amor, no es dolor. Es que si lo miro bien no es dolor, es un amor demasiado intenso.

César – Sí.

Participante – Desde que le pasó a mi hijo, cuando tenía cinco o seis meses que él falleció, bueno, le pudieron revivir. Desde entonces sentí eso. Lo único que, sí por alguna situación aún pienso demasiado en eso, cada día; no hay día que no piense en eso y aún después de años no soporto que se vaya a dormir sin despedirme de él, por si acaso. Es algo que aún mi mente le dedica demasiada atención, le presta demasiada atención.

Antesdeayer escuché algo de un santo que se llama Neem Karoli Baba, de la India, que cuando murió Ramana, es decir, que justamente en el momento que falleció a Ramana, él se tapó con una manta y empezó a llorar y a gritar de dolor. Ya después pidió agua, se quitó la manta y dijo que India había perdido a un gran santo en ese momento. Entonces me hizo pensar, me dije: “Mira, un santo como ese también sintió un dolor desgarrador”. En momentos así, ….

César – Igual él [Ramana] se sintió muy conmovido también por la muerte de Gandhi. Se sentía conmovido cuando la gente se sentía conmovida, cuando la gente se iba, se iba muy agradecida.

Participante – Había una historia de una parejita de señores mayores que pasaron unos días y, obviamente, les fue muy bien y estaban paraditos afuera del hall, con las manos juntas agradeciendo. A la parejita se les salían las lágrimas y él, de repente, se les quedó mirando y a Ramana le salían las lágrimas también. Recuerden, la parte humana no se pierde.

Otra cosa es que, últimamente, me estoy haciendo demasiado reservado… siempre lo he sido. Pero últimamente es demasiado evidente. No sé si será así siempre o si necesito que ahora sea una temporada, porque el contacto con otras personas me influye demasiado.

De hecho, dar masajes ya me resulta muy difícil. Si doy un masaje después estoy física y mentalmente…  es demasiado, y prácticamente ya no hago masajes porque por la noche tengo pesadillas, sueños y la sensación de que cargo con algo de la persona. No lo sé, pero como si tuviera que cuidarme de relacionarme, …

César – No; [cuidarte] de relacionarme mentalmente, no físicamente.

Participante – De no involucrarme, ¿cierto?

César – Correcto.

Participante – Hoy después de mucho tiempo, ha sido una maravilla haber hablado ayer contigo porque me he sentido atrapado por ti y con más recuerdo de la autoindagación durante todo el día; porque parecía que se me olvidaba. Hoy tenía mucho recuerdo de volver a indagar y me he sentido muy contento.

Eso ya lo he comprobado varias veces: que cuando estoy bien en ese sentido, de repente, me empieza a llamar la gente y quieren quedar conmigo. Y cuando al final, caigo, empiezo a quedar con gente y eso se me va. En ese sentido me siento muy frágil. Prefiero cuidarme un poco, seguir la vida que tengo ahora tranquilita, cerradita… mi rutina con mi hijo, con el trabajo … No sé si es una cosa mental … 

César – La relación es mental, no física. Toda relación es mental, no física. Inclusive lo que la gente se refiere como “relación física” es también mental. No tengo que alejarme de las otras personas, o de los otros cuerpos. Tengo que alejarme mentalmente, no físicamente.

Participante – Claro, quizá simplemente es que no me presto demasiada atención a mí mismo, en ese momento, a la hora de relacionarme.

César – Correcto.

Participante – De acuerdo. Gracias.

César – Ahí [es donde] entra la indagación: “¿la relación de quién?”

Participante – En realidad no hay relación.

César – No. En realidad no hay nadie, aparte de uno mismo [risas].

Participante – Y, ¿hay algún motivo por el que …? Bueno, creo que no tiene mucho sentido lo que voy a decir, porque el autoconocimiento es siempre igual, ¿no?, no cambia; pero parece que se revela de diferentes maneras cada vez… No, no tiene sentido.

César – No, no, de nuevo, continúa. No terminaste.

Participante – Ya, por ejemplo, a lo mejor no es un atisbo en sí, es como una revelación de un conocimiento cercano, cercano o que explique …, porque a veces me ha pasado que es como una absorción en el corazón, que todo brota de aquí… sale y entra desde aquí; y otras veces es como que colapsa el tiempo, no hay nacimiento ni muerte y colapsa el tiempo; otras veces es darme cuenta que no hay relación… Así es, como si fuera variando. Supongo que varían las interpretaciones, no lo sé.

César – [Risas] Todo lo que quieren saber, “qué hacer, cómo no hacer, si hacerlo, si no hacerlo, con quién, con quién no, …” etcétera. A ese conocimiento se puede acceder de manera intuitiva, pero para eso la mente tiene que quedar quieta. Todo lo que la gente quiere o necesita llega con la mente quieta, no por el esfuerzo. Es la Gracia como único recurso [risas], para cualquier cosa. La Gracia como único recurso, es vivir solo de la Gracia. No hay ni que pedir. Me di cuenta que no hay ni que pedir.

Hay una historia que he compartido con ustedes cuando un día entré al cuarto de entrevistas, cuando tuve la primera entrevista con Baba… y entré con un adolescente de 16 años, de Guatemala. Baba le había materializado un anillo de oro, una cadena de oro, un reloj, esto, aquello, lo otro…

Y [este chico] me decía que Baba le dijo: “Yo soy tu mamá y tu papá”. O sea, “Say” quiere decir madre y “Baba” quiere decir padre. Yo soy la verdadera madre y el verdadero padre. Sabes… madre, padre. Le decía: “todo lo que tú quieras, cualquier cosa que tú necesites me la pides a mí. No a nadie más, a mí. Aunque sea un lápiz, me lo pides a mí”.

Ahora, si la vida sabe lo que yo realmente necesito, no tengo ni siquiera que pedirlo. Pide y se te proveerá. Pero, ¿a quién? ¿y a dónde lo vas a buscar? En la Fuente infinita de todo, donde existen todas las posibilidades. Ahora, ¿realmente necesito pedir algo? No. O sea, que la rendición, per sé, es la mejor alternativa [risas]. A lo que el “yo” mete sus narices… ¡Uf! lo estropea todo, lo complica todo, lo enreda, todo, …

Participante –¿Y cuándo se está en el Estado Natural – aunque sea por gusto o por gozo – ¿se puede hacer una oración?

César – No… En el Estado Natural no hay nadie. En el Estado Natural no hay nadie que pueda levantar ninguna oración por nada, ni por nadie, ni por sí mismo. Porque en el Estado Natural no hay “yo” que ore o haga nada.

Draupadi, cuando le estaban quitando el vestido, …  [gritaba:] “auxilio”. Estaba pidiendo ayuda. Cuando dejó de pedir ayuda y se rindió, cuando dijo: “Solo tú eres. Solo tú eres”. Entonces, ahí sucedió el milagro. Vino la intersección de la Gracia. La Gracia no se obtiene por medio del esfuerzo.

En una entrevista, Baba le preguntó a los estudiantes: “¿cuál es la única cosa que ustedes no pueden obtener por medio de ninguno de sus esfuerzos? Nadie supo responder; y él les dijo: “la Gracia”.

Participante – Por ejemplo, ese romance que tenía Ramana con Arunachala, que se reflejaba en ese libro que colgasteis hace poco …

César – Todos eso son [escritos] para inspirar al devoto.

Participante – ¿Era para inspirar al devoto? Claro. Vale. Es que a mí me rompe el corazón eso. No sé. Sentía ese romance muy intenso.

César – Él dijo: “Yo no vine Arunachala. Arunachala me trajo acá”. El sabio solo sabe que él es Consciencia. Consciencia es Dios. Entonces, con quién iba a tener Ramana el romance, ¿con quién podría tener todo eso? Todo eso son escrituras motivacionales, inspiracionales. Porque él (yo no sabía eso, yo lo leí después y me llamaba la atención), o sea, lo que leí me confirmaba lo que yo decía.

Mucha gente decía: “No, que Ramana nunca supo nada de religión ni tal…” Mira, una persona en India que no tenga ningún contacto con la religión es prácticamente [imposible]; tendría que haber nacido, no sé en dónde, …si aislado de todo, del entorno, …porque en cada 25 metros hay un templo, hay un alguien, hay un ritual, y una estatua, y …[risas] y en los coches, los taxis, todo… los dioses están por todos lados, los templos por todos lados, los rituales por todos lados [risas]. Entonces, es imposible que una persona en India no tenga ningún tipo de contacto con algo que tenga que ver con religión, o con el hinduismo en alguna de sus formas. Y resulta que él era un ferviente, o sea, él era desde niño, … Inclusive salía de colegio y pasaba mucho tiempo en templos.

Participante – Ahora, en este momento, estoy sintiendo una sensación de amor y absorción contigo. ¿Ahí debería hacer algo?

César – Lo único real ahí es el amor. Ni tú ni yo…

Participante – Vale. ¿Ahí también tendría que hacer algún tipo de discriminación? En ese estado, por decirlo de alguna manera, ¿también debería hacer algún tipo de discriminación?, ¿no?, sobre “¿quién ve esto?” o ¿simplemente estar ahí?, ¿no?

César – No. El amor mismo va a disolver todo lo demás.

Participante – Vale, de acuerdo.

César – El amor mismo disuelve todo lo demás.  Ahí no hay…  ahí el amor disuelve al amante y al amado. Es decir, la Consciencia disuelve al “yo” y al otro.

Participante – He estado hace tiempo muchísimas veces en esa sensación contigo, pero yo me daba mucha caña, a mí mismo. Me decía: “no tengo que ver…” Eh, ahí discriminaba mucho, al final entraba en tensión. Era un machaque constante a la caza del “yo”, pero con flecha, arco y espada. Entonces, me relajo un poco en ese sentido, por lo menos…

César – El amor, la devoción disuelve al ego, le disuelve. Si disuelve al “yo”, disuelve al otro también.

Participante – Noto ya, últimamente, que esa devoción viene por Gracia, porque hace poco lo comentaba una compañera también, que ese Dios externo ya no está. Y buscarlo dentro, pedirme a mí mismo o adorarme a mí mismo también es como raro. Entonces es simplemente aquietar la mente y aparece ese amor … no es intentar buscar esa devoción, porque he pasado un tiempo de estar en dique seco de devoción…

César – La devoción es no tener interés por otra cosa que no sea uno mismo.  O la devoción por la Verdad es la ausencia de atención por lo falso, por lo que no es verdadero, es decir, por lo que no es permanente. Entonces, el “yo” se queda sin nada y, luego, eso mismo que es Amor disuelve al “yo” que se queda sin nada, al que se entrega, al que se rinde.

Participante – Lo de la rendición tampoco quiero entenderlo, porque como quiera entenderlo lo intento hacer, y haciéndolo no sucede. Porque si entiendo algo sobre “la rendición” lo intento hacer yo con mi voluntad y así no me funciona.

César – No te entendí.

Participante – Que la rendición sucede también por la Gracia.

César – Correcto, es que realmente todo sucede por la Gracia. Todo. La Gracia no es diferente que la Consciencia. La Gracia es otro nombre para la Consciencia. Por lo tanto, debido a la Consciencia o a la presencia de la Consciencia, todo lo demás es. Es decir, que por la Gracia todo lo demás es, incluyendo la búsqueda.

Participante – Lo había escuchado otras veces, pero no lo entendía…, que Gracia es otro nombre para la Consciencia, pero parece que lo voy entendiendo mejor. Muchas gracias.

César – A la orden.

 

 

Transcripción del extracto del Satsang del 29 de septiembre de 2026 publicado en el canal de YouTube de César Teruel como 29-09-2026 Tarde – Español.


Primera reunión. Tiempo – Minuto 1:28:41 a minuto 1:55:25.
https://www.youtube.com/watch?v=fOXqdP4jv_M


Esfuerzo y Gracia.

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