Rechazo, juicio, … al otro o a mí mismo

 

Extracto del Satsang del 20 de abril de 2025 publicado en el canal de YouTube de César Teruel como 20-04-2025 Español – English – Russian.

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Rechazo, juicio, … al otro o a mí mismo

 

César – (…) Sí, es la mente que reacciona [con rechazo o juicio]. Una parte [de la mente] considera agradable [a una persona o situación], o considera que me beneficia o influencia positivamente y me permite la introspección. Y otra [parte de la mente] genera una sensación de repudio o rechazo [a una persona o situación], da como una especie de retorcijón en el “hígado espiritual”.

Hay una franja muy sutil, en la participación [en el satsang], se puede reconocer el interés del buscador o se puede reconocer el ego del buscador.   

Cuando hay ego, hay un rechazo total. Cuando no hay ego, no se rechaza el ego [del “otro”], sino que se nota el ego y se busca la manera de que esa persona se libere del ego. La percepción es la misma, con ego o sin ego.

Me acuerdo del señor Ratan Lal que nos decía: “el ego te tira al suelo y te deja ahí tirado, el gurú te tira al suelo y luego te levanta”. El gurú puede decir: “ahhh, uff” … pero vuelve y abre la puerta. El ego hace: “ohh, uff” … y deja la puerta cerrada.

Acuérdate de que “el otro” es uno mismo. El sabio ni siquiera ve el ego del “otro” como separado de sí; lo ve, lo reconoce, y así es como puede orientar a alguien. Yo tengo que saberlo directamente, porque cualquiera puede venir a decirme “ya no tengo ego, bla, bla, bla…” o, atraparte en una conversación espiritual vanidosa, banal, inútil, la cafetería espiritual… Tienes que sentir al otro como a ti mismo y, desde allí, entonces, aproximarte a esa persona.

El ego haría lo siguiente: “si lo que percibo es idéntico a mí, si se parece a mí, entonces continúo, dejo la puerta abierta”; pero esto sigue siendo una relación de ego a ego. [El ego también dice]: “si no se parece a mí, o me contradice, o se opone a la idea que tengo, entonces lo rechazo, cierro la puerta y le echo la llave”.

Ahora, si logro ver eso [el rechazo o el juicio] cuando surge en mí, entonces lo que rechazo también me ayuda como “lo otro”, porque ese “otro” es un espejo que te dice: “mira lo que acaba de surgir dentro de ti”. Eso me permite [indagar]: “a ver, ¿quién siente el rechazo o quién siente la aprobación?” (cualquiera de las dos).

Si llevo la atención al “yo”, y esa persona está allí todavía – quien sea, en la situación o circunstancia que sea – … puede ser el tío, el primo, la mamá, el hermano, el jefe, el socio, puede ser quién sea… Si yo le permito despertar eso que está en mí, que se despierte esa tendencia, … le permito, dejo que surja, entonces indago

Lo que estoy sintiendo es el resultado de lo que estoy pensando. Entonces, lo que estoy pensando regresa al pensador y el pensador ahora, ya percibe sin pensar. Puede que el pensador no desaparezca, pero la sensación de incomodidad – no producida por el otro, sino por mi reacción hacia el otro – desaparece

Entonces, “éste” [Fulanito] despierta algo en “éste” [yo], … y “éste” [yo] tiene que ser agradecido a “éste” [Fulanito], ¡qué bueno! … porque “este” [Fulanito] es el laxante que hace que cualquier cosa que [yo] tenga ahí taponada, constipada, [estreñida], pueda salir. Cada momento es una oportunidad, por eso se indaga en cada momento, … cada momento en que surja algo.

Si el pensador está quieto, déjalo quieto. Si el pensador se mantiene por un tiempo (x, y, z) quieto …[desaparece], solo no puede sostenerse.

El pensamiento “yo”, sin el pensamiento “tú”, “el”, “ella” o “esto” … o sin los pensamientos acerca de “uno mismo”, … [desaparece].

… Porque puede que “el otro” sea la causa del problema, pero puede que “yo” sea la causa de mi problema: esa imagen que puedo tener de “mí mismo”… sobre todo cuando es culpa… esa imagen negativa de mí mismo que provoca sufrimiento es lo que produce [la idea] “yo tengo que deshacerme de mí mismo” para evitar el sufrimiento … Ahí es donde vienen las ideas de suicidio, o las ideas de asilamiento: “no soy una buena persona”, “yo no me merezco esto”, o “ellos merecen algo mejor” o, … todo eso son imágenes, imaginación.

¿A quién le surgen?, ¿de dónde surgen? Por eso aquí no hay espacio al juicio, ni juicio al otro ni juicio a uno mismo, ni resentimiento por el pasado, ni arrepentimiento, … nada, porque nada de eso realmente sucedió, solamente son pensamientos. Ese “yo” y su memoria de lo que hizo o dejó de hacer, o de lo que le hicieron o dejaron de hacerle… todo eso es imaginación. O sea que el olvido es una bendición, no es la falta de amor por el otro, no, ese olvido es una bendición. Es el olvido de “mí mismo”, el olvido de “mí mismo” como ego.

Y lo que queda es el Conocimiento de Mí Mismo, tal cual y como soy… ni hizo, ni dejó de hacer, ni fue, ni vino, ni nada.

 

 

Día 20 de abril 2025. Primera sesión. Minuto 1:53:50.
https://www.youtube.com/watch?v=7BkNfxZDfZw

Rechazo, juicio, … al otro o a mí mismo.