Transcripción del extracto del Satsang del 29 de agosto 2025 publicado en el canal de YouTube de César Teruel como 29-08-2025 Español.
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A través del intelecto no llegas al Conocimiento Directo
Participante – César, todo es, todo es. Te voy a hablar en términos de lenguaje, que sabemos que es limitado … Todo es en la Consciencia con su visión sin principio ni fin. Esto es la Existencia Absoluta, pero hay un diamante que ilumina la Existencia Absoluta.
César – No.
Participante –¿Y esto no es el núcleo?, ¿no es la Consciencia, como tal, sin esa visión sin principio ni fin?
César – No. No hay nada que ilumine a la Consciencia Absoluta.
Participante – No, el diamante es la Consciencia y la Consciencia ilumina su visión.
César – … Por así decirlo.
Participante – O sea, que la Consciencia es el diamante que ilumina, ¿no es cierto? Hay un diamante que brilla, que brilla en sí mismo y que ilumina su visión…
César – Por así decirlo, sí. Debido a que la Consciencia es, todo lo demás puede ser. Debido al brillo de la Consciencia todo lo demás es iluminado y puede ser visto, puede ser…
Participante – Esa Consciencia, entre otras cosas, ¿es el principio vital?
César – Es que caemos en lo mismo. Siempre hay una y otra forma de definirlo, de describirlo, de conceptualizarlo, de cómo llamarlo, de… el intelecto, de intelectualizarlo, racionalizarlo, definirlo, explicarlo, ponerlo en ejemplos…
Participante – Hay momentos en que no puedo evitar, como “hacerme amiga de algo”. Yo sé que no hay nadie que se hace amiga de algo y, como recién decías, que lo importante es ser puntual [concreto] en la pregunta, eso es lo importante. Por eso decía que no hay nadie que necesite hacerse amiga, ya lo sé, pero es que hay momentos en que me bloqueo.
César –¿Quién?
Participante – ¿Quién se bloquea?, ¿quién se bloquea?… pero… qué sé yo, es así.
César – Sí, pero si realmente indagas en “¿quién se bloquea?”, el argumento “qué sé yo, es así” no surge, porque el “quién” desaparece, el bloqueo desaparece, y todo lo demás también.
Participante – Pero lo que pasa César, yo te digo cómo funciona, estoy hablando del brillo, brillo, y estoy buscando, y estoy investigando el tema mucho, mucho …
César – Investígate a ti misma, investígate a ti misma. Ve quién eres. Lo único que necesitas es saber quién eres. Y, para saber quién eres, debes poner toda tu atención en ti misma para que te des cuenta de que ese ti misma no es otra cosa que la Consciencia. La verdad no está en el texto, ni en la iglesia, ni en el monasterio, ni en la India, ni dentro de ti. [La verdad] eres tú misma. Uno es lo que está buscando. Buscar el origen de los pensamientos es buscarse a uno mismo. Buscarse a uno mismo es verse a uno mismo:
- “¿De dónde surgen los pensamientos (es decir, la mente)?
- “De mí.”
- “Entonces, déjame ver, ¡ver!, ¿quién soy yo?”
Incluso, cuando se dice que está “dentro” de uno mismo, como el Corazón, es porque uno mismo cree ser el cuerpo. Entonces, uno dice: “ok, déjame ver de dónde surge la mente, de dónde surgen los pensamientos, es decir, déjame observarme a mí mismo.” Y luego, me doy cuenta de que yo soy Eso, de que uno es Eso.
Participante – En esa observación tengo la absoluta convicción de que la Existencia Absoluta soy yo.
César – [Lo dices] Intelectualmente. De lo contrario, la pregunta no surge y el argumento simplemente no aparece.
Participante – Creo que es esto que dijiste hoy de cortar absolutamente todo argumento con la pregunta “quién soy yo”, con la indagación. El tema está en que hay momentos en que no me doy cuenta.
César – ¿Por qué te sigues aproximando al tema de manera intelectual? Ya hemos hecho referencia a eso varias veces. El obstáculo aquí es esa inclinación intelectual, de intelectualizar, de razonar. El intelecto te dice que a través del intelecto no le llegas.
Participante – ¿Hay alguna manera de pescar? Porque a veces me pierdo en el pensamiento, me arrastra el pensamiento y no me doy cuenta de quién está pensando y de quién está cuestionando esto, y quien está pensando aquello… ¿hay algo que me ayude? ¿o no, tengo que yo ser perspicaz?
César – Pero estás haciendo la misma pregunta después de que ya se te dio la respuesta a la pregunta. [La respuesta es] observándote a ti misma. Autoobservación.
Participante – Esto es lo más parecido al servicio militar… porque la indagación no me permite nada, no me permite nada.
César – Y al ego no le gusta. Al ego no le gusta quedarse quieto, porque si se queda quieto desaparece.
Participante – Lo que quiero decir es que no se me permite nada, no me permite nada… no me permite hablar, no me permite nada.
César – No, aquí no hay …[risas]
Participante – Sí, pero la indagación, cuando yo me doy cuenta, no me permite hacer nada.
César – Correcto.
Participante – No hablo de vos, del satsang, estoy hablando de la indagación.
César – La indagación no permite que la mente surja, claro, de esa manera se disuelve en su Fuente. Sumergiéndola en su Fuente se disuelve en su Fuente y desaparece en su Fuente.
Participante – Pero, entonces, César, ¿yo no puedo hablar más, ni reflexionar más, ni pensar más?
César – Puedes hablar, y pensar y reflexionar lo que tú quieras. No hay ningún problema con ello, pero haces la pregunta [“quién soy yo”] y se da la respuesta. Se da la respuesta y se vuelve a hacer la pregunta [“quién soy yo”] llevando la atención a uno mismo. Uno cree ser la mente, pero a lo que uno lleva la atención a uno mismo, la idea de ser la mente desaparece en Uno mismo como Consciencia.
Puede que la tendencia a la racionalización, intelectualización, todavía sea muy fuerte; y esa tendencia no permite al ego quedarse quieto porque el intelecto es un instrumento del ego. Ahora, si yo quiero utilizar el intelecto de una manera apropiada en este contexto, no es para discriminar entre “esto” y “aquello”; sino para discriminar, entre “lo visto” y “el que ve”, ¿quién soy yo? Y llevar la atención de lo visto al que ve.
Participante –¿Esa es la función del intelecto? Claro, porque alguna función debería de tener. Me tranquiliza.
César – Me estás dando la razón… dices: “Uy, aleluya, por fin me dan una justificación para poder seguir intelectualizando”. Pero después de que discriminas, entre el sujeto y el objeto, ¿quién soy yo?, ahí es donde termina el intelecto. El intelecto te lleva hasta allí.
Participante – Bueno, ya está, por lo menos me diste una función para el intelecto. Está bien.
César – Discriminar entre lo permanente y lo impermanente, entre lo real y lo ilusorio. Entre lo real y lo ilusorio, entre lo permanente y lo impermanente, ¿quién soy yo?
La respuesta a esa pregunta, de manera racional, lógica, por el uso del intelecto es que yo debo de ser aquello que es permanente, analizando los tres estados mentales (vigilia, sueño onírico y sueño profundo), donde, obviamente, se hace evidente que yo soy Aquello que es consciente de la mente en cualquier estado en el que se encuentre. O sea, ese yo consciente es el Yo Consciencia; ese yo, per se, es Consciencia.
Ahora, listo: “ya lo entendí, ahora quiero tener el Conocimiento Directo”. Tengo que olvidarme de todo y, simplemente, enfocarme en mí. Si yo soy Eso, ¿cómo me doy cuenta de que yo soy Eso? Observándome atentamente, cuidadosamente, sin dejar que me distraigan sentimientos, emociones, pensamientos, sensaciones físicas, y lo que se perciba a través de los sentidos…. Aunque estén presentes [todas las distracciones], yo quiero saber quién soy yo.
Participante – O sea, que alguna función tenía, para algo servía.
César – Hasta ahí llega [el intelecto]. El ego es limitado y todo el instrumento del ego es limitado al ego, por lo tanto, también es limitado. Yo no puedo utilizar un instrumento limitado, y una entidad limitada no podría nunca conocer Aquello que es ilimitado. Aquello que es ilusorio no puede darse cuenta de Aquello que es real.
Participante – Sí puedo, corrígeme, a través del intelecto ser perspicaz y saber cuándo es oportuna una pregunta, ¿quién soy yo?
César – Que no es una pregunta. Ramana decía que, para explicarlo intelectualmente, la pregunta “¿quién soy yo?” se hace una vez y, simplemente, uno no se distrae con los pensamientos. Es decir, “déjame ver quién soy”, y no distraerme con pensamientos. En vez de observar a los pensamientos, en vez de distraerme con los pensamientos, mantengo la atención en la fuente de los pensamientos, que no es otra cosa que mí mismo.
Participante – Tengo tan pegados a mí los pensamientos que a veces no me doy cuenta de que son pensamientos. Creo que por ese lado va el tema del intelecto, el poder discriminar si eso es un pensamiento o no, porque a veces se me hace tan “carne” que no me doy cuenta.
César – Claro, porque uno está acostumbrado a seguir a los pensamientos. Ahora, deja solamente los que te sean útiles para llevar a cabo tus actividades de la vida diaria o para la practicidad que puede que demande algún tipo de actividad mental (la memoria, el conocimiento que tienes para hacerlo) y descarta todos aquellos que te definen a ti misma como “esto y lo otro” de manera positiva o negativa y los que definen a los otros de manera positiva o negativa… esos pensamientos que cargan prejuicios.
Indiferentemente de la calidad del pensamiento, si estoy pensando es porque tengo que estar consciente de los pensamientos. Y yo ya soy consciente de mí mismo. Para ser consciente de algo, primero que nada, tengo que ser consciente de ser. Lo que hay es que mantener la atención en nuestra… mantenerse consciente de ser (haya o no haya pensamientos) para darme cuenta de mi Ser como realmente es. De eso se trata.
Participante – Gracias, César.
Día 29 de agosto 2025. Tiempo – Minuto 1:30:55 a minuto 1:48:46.
https://www.youtube.com/watch?v=8_hvX01aCEs
A través del intelecto no llegas al Conocimiento Directo.
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