Extracto de los Satsang del 26 y 29 de junio de 2024 publicados en el canal de YouTube de César Teruel como 26-06-2024 Español 1 Parte (minuto 3) y 29-06-2024 Español – English (minuto 34).
Advertencia:
Ante la curiosidad de uno de los buscadores César habla sobre la historia de su búsqueda.
En varias ocasiones ha comentado que es un error el comparar lo que le sucedió a él con lo que a cada buscador le tenga que ocurrir; su caso no es especial, que eso fue lo que le tocó vivir a él.
No tiene sentido ninguna imitación de su historia y ninguna comparación.
Búsqueda de César. Importancia del Maestro.
Parte 1 (26 de junio de 2024)
- Pregunta: ¿Cómo fue tu búsqueda en India?
- César: Llego a la India el 24 de diciembre de 1998, agotado de buscar respuestas por todos los lados, y en mi país no las encontraba… o, si me las dieron no las había entendido, y me tocó ir a la India.
- ¿Y por qué en aquel país?
- Mi abuelo era devoto de Sai Baba, mi hermano es todavía devoto de Sai Baba. Yo vivía en casa de mi abuelo y, como me fui a Caracas a estudiar en la Universidad, me quedé en la casa de mi abuelo; y dormía en la biblioteca, tenía una cama… lo tenían acondicionado [para que yo estuviera], y en esa biblioteca estaban los libros de Sai Baba. Me llamaba la atención, pero nunca abrí ningún libro, lo que me llamaba la atención era la imagen, la presencia física [de Baba], pero nunca abrí un libro.
Estando en India mi hermano… Yo estaba pasando por una crisis que ya no aguantaba: “o me explican de qué se trata de todo esto, porque no entiendo. Porque si se trata de esto [la experiencia en el mundo], ya hice de todo y más, y no… suficiente, basta. Lo único que quedaba en la cabeza era Dios y feliz y contento si me “apagas la luz” y me llevas de regreso a casa.”
En esa condición… eso se llama un estado de desapasionamiento, que es primario a la aparición de un “sabio realizado”, los llaman así, alguien que sabe que el ego no existe, por ende, sabe que él es Consciencia. Y mi hermano está en la India y me dice que mentalmente se comunica con Baba y que le dice que me traiga para India, y él le muestra una foto mía, y Baba sonríe y dice: “sí”.
Mi hermano me mandó una carta y estoy leyendo la carta y a mí se me arrugó [el corazón]… claro, porque ya – por el mundo chamánico y espiritista del que yo provenía – le consideraban a él un avatar.
Todo es Consciencia, todo es una manifestación de la Consciencia, desde una pulga hasta todos los dioses. Los avatares son una manifestación de la Consciencia en forma humana que presentan ciertos atributos y, en muy pocos casos [en los Purna-avatares], se presentan todos los atributos (es decir, manifestación, materialización, etc.), [Sai Baba] para mí – por lo menos – es la venida del 2º Purna-avatar que se manifiesta cada 5.000 años.
Yo sabía, tenía mi… sabía quién era… pero decía: “India, … imposible para mí: el trabajo, el boleto, los niños, ¿cómo hago?”. A las tres semanas estaba en India. Para mí fue muy simbólico porque para mí Jesús era mi vida, el cristianismo, y fue muy importante, muy simbólico porque llego el 24 de diciembre allí. Y ese mismo día, entro a ver a Baba, Baba pasa [por la sala] y …, hay una cosa en India que se llama Shaktipat, que es la iniciación por medio de la energía… Estoy sentado allí y era como si me hubieran pegado un cable a un pie y recibía como unos corrientazos, el cuerpo brincaba como bien duro… casi como que si me levantara del piso… Mi hermano y la gente de alrededor se separaron … y sentí como si tres mil kilos de carga, de peso emocional sobre los hombros se fuera… cualquier cantidad de karma, si se quiere, reducido a cenizas.
De ahí en adelante, cada vez que él venía o escuchaba su nombre, o escuchaba los cantos, la mente se quedaba quieta sola. Yo nunca traté de meditar, de practicar… Hice algunas prácticas, hice algo de eso, pero ya empecé a entender, a darme cuenta, dije: “no, esto es actividad mental y es más de lo mismo y me produce más angustia porque es la búsqueda, la pesadilla de la búsqueda”.
Sin embargo, era nada más estar ahí, nada más estar en su presencia física era suficiente, … y en el entorno… había una vibración ahí… podías sentir la diferencia entre cuando entrabas al ashram y cuando salías del ashram… había como una especie de campo magnético, de bienaventuranza que te permeaba… (si estás lo suficientemente claro, dispuesto, puro…). Y así fue como pasó.
Pasó un tiempo, tuve una entrevista con él… para no entrar en detalles y hacerlo tan largo… Pero como yo tenía una mente muy religiosa y muy apegada al Dios personal, eso [la presencia con Sai Baba] se convirtió en un obstáculo, y él se dio cuenta. Y me mandó a Tiruvanamalai, donde Ramana, que ya estaba muerto. Y ahí pasó el primer despertar o darse cuenta, llegando a Tiruvanamalai, en el autobús estando dormido. Pude darme cuenta en cámara lenta, en el proceso que va desde el sueño profundo a la vigilia, de cómo funciona todo.
En el sueño profundo hay Consciencia, pero pocos son conscientes de que son Consciencia en el sueño profundo. Muchos creen que no existen en el sueño profundo, o que nada existe en el sueño profundo, y tú les dices: “bueno. pero si tú no existes, tienes que saber que no existías”. O sea, que tienes que existir para negar tu propia existencia en el sueño profundo.
Lo que sucede es que, lo primero que surge es una luz lo más brillante que se puedan imaginar, que es la energía potencial no diferenciada en su forma más prístina, esa es la mente que está dormida, en su forma prístina es energía pura no diferenciada, pura energía. Luego esa energía pasa por unos canales por el cuerpo que llaman nadis o canales psíquicos y, automáticamente, llega al cerebro en donde aparece … no es el primer pensamiento, sino que es la noción de ser, esa idea de ser consciente que es como un pensamiento, pero muy sutil, y aparece el “yo”, el yo consciente. Y en lo que aparece el “yo”, empieza a haber percepción a través de los sentidos; y, luego, aparece el primer pensamiento, que es: “yo soy el cuerpo” …
Pude ver cómo eso sucedió en cámara lenta, poco a poco, en el paso del estar dormido [en el bus] al despertar. La vigilia es generalmente “¡pam!” [aparece instantánea] … con un poquito de práctica se puede hacer a consciencia, pero no es absolutamente necesario ver esa luz, con que sepan que son Consciencia es suficiente. Y lo único que hace falta es que la idea “yo soy el cuerpo” se disuelva por lo menos durante una fracción de segundo y, automáticamente, se sabe que se es esa Consciencia.
Uno también es la mente, pero uno cree que es solamente la mente, conocemos solamente nuestro aspecto relativo, con características, cualidades, etc., pero no conocemos nuestro aspecto real e inmortal.
Y llegamos al ashram de Ramana, y cuando entro en el ashram, había una estatua muy linda de Ramana pulida en piedra negra, y cuando estoy parado [de pie] delante de ella, y me doy cuenta de que la estatua está ahí… me dio como un shock…. Inmediatamente, con los ojos abiertos perdí consciencia de cuerpo, pero seguía siendo consciente de ser. No sé cuánto tiempo estuve allí porque no fui consciente del tiempo ni del espacio. Y al rato, una amiga me agarró del brazo, me decía: “César, César, …” y me sacó, volví otra vez a tener consciencia del cuerpo. No tenía conocimiento intelectual para compararlo con la experiencia y llamarlo nada… fue una experiencia tan pura, tan pura que ni siquiera yo podía saber lo que estaba pasando… no había podido racionalizarlo.
Volví a tomar consciencia de cuerpo, pero la mente se encontraba en un estado puro, prístino, inmaculado, en armonía con todo. Indiferentemente de donde estuviera… todo estaba bien, no había nada de especial, ya que estuviera en el barrio donde estaba viviendo o estuviera en el ashram… Era un estado de completa y absoluta armonía.
Regreso a los 10 días donde Baba, se acababa mi tiempo en India, … “bueno ya esto se acabó, el boleto se acabó, la plata se acabó, fui por un mes y me quedé seis” …
Regresé y empezó a suceder solo: una entrada y salida de consciencia de cuerpo solo. Fue muy impactante durante el vuelo a Caracas. Sucedía muy rápido y, fueron varias veces y por tiempos prolongados. Me acuerdo tomando una taza de café en el avión, y de repente, cuando me doy cuenta que, … así como la taza era un objeto, la mano que sostenía la taza también era un objeto (el “yo” es otro objeto), … y todavía no podía intelectualizarlo, racionalizarlo. Es decir, estaba la experiencia, pero no había ningún tipo de intelectualización. Por supuesto, era muy agradable porque lo que uno Es como Consciencia es Silencio Absoluto. En realidad, uno como Consciencia nunca dice nada, todo lo demás [la mente] es reflejo de la Consciencia.
Al llegar a Caracas, empiezo a asociarme de nuevo: el país, la familia, el trabajo, los amigos… y otra vez la mente volvió. Y yo dije: “no, no, esto otra vez no, quiero que esto se acabe permanentemente” … y, de vez en cuando, otra vez entraba y salía… Esos estados de ausencia y conciencia de cuerpo.
Al poco tiempo surgió la urgencia: “no, yo quiero que se acabe y que se acabe para siempre”. Y apareció la oportunidad de nuevo para volver a India. En India conocí a un devoto de Baba [el sr. Ratan Lal] y hable con él, le dije: “me está pasando esto, y quiero que se me haga permanente”. Y me dijo: “lleva la atención de lo visto al que ve, del objeto al sujeto, lo visto desaparece, el que ve desaparece y, lo que queda es el acto de ver como la experiencia de Ser, ser Aquello que ve”.
Entonces, ahí empiezo a juntar conceptos o explicaciones junto con la experiencia. Dije: “claro, en ese estado simplemente eres… eres consciente, eres Consciencia, pero no sabes nada porque no hay mente, no hay conceptos, no hay razón, no hay nada, y ahí todo se va, absolutamente todo, …” y así lo hice. La diferencia fue que, en este momento, algo… digamos que del “interior” brotó, se reveló una especie de corriente o fuerza y vibración que absorbió el ego por completo (temporalmente). Y ahí sí pude poner [unir] la experiencia con el conocimiento, intelectualicé: “claro, yo soy Eso, … Eso es lo que yo soy”.
El ego regresaba porque todavía la “mente religiosa”, “la mente espiritual”, las tendencias … las auspiciosas … todavía se estaban allí: la vida monástica, el celibato, el vegetarianismo, India, el gurú, el ashram, todo eso… El apego a eso produce la identificación con todo eso y hay que dejarlo a un lado. Tienes que dejar a un lado todo y tienes que abandonarte a ti mismo. Y así fue.
Entonces ya Baba – entendiendo que él se convirtió en un obstáculo – empezó como a … [distanciarse], ya no te daba primera fila [en el templo], sino que me quedaba en la parte de atrás, y cero miradas, cero entrevistas, nada, nada, nada… Luego, el señor Ratan Lal terminó sacándome de los rituales. No me permitía que… – lo hacía muy inteligentemente, me decía que me fuera a caminar con él, o me llamaba para hacer una diligencia, salíamos a caminar, o me llamaba a su casa y nos quedábamos allí y no participábamos de los rituales. Poco a poco todo eso desapareció.
No le puedo agregar nada al “yo”. Pero como vivo en el mundo que vivo, pues si te preguntan quién eres, le contesto “Bueno, yo soy fulano de tal y vivo aquí …” te refieres a ti mismo como eso [de esa manera], pero no te identificas con ello, simplemente tienes que funcionar acá y a veces hace falta el conocimiento [práctico] y ya está.
Continuación de la historia (29 de junio de 2024)
El autoconocimiento no sucede [a lo largo de un proceso en el tiempo], es radical. Cuando mucho uno puede decir que sucede en una fracción de segundo… pero mi experiencia es esa: es instantáneo. Cuando desaparece por primera vez, temporalmente…. Es así… ufff… ni te diste cuenta… te das cuenta de que perdiste la cabeza después de que perdiste la cabeza. En mi caso fue así.
Cuando estaba con Baba, la mente se quedaba quieta, pero no se sumergía en su Fuente… Sola [la mente se quedaba quieta], aparecía él… y listo: cualquier cosa que tuvieras en la cabeza se iba. En mi caso, cuando él venía, sucedía así. En otros casos, había otras personas que, en presencia de Baba, eran de otra manera, … ellos tenían cosas en la cabeza y le pedían cosas: “dame, esto, dame lo otro, ayúdame con esto, quítame esto, lo otro, …”
¿Dónde está el problema? “Quiero algo, quiero algo de la Fuente”. El buscador de verdad, lo único que quiere, lo único que ama es la Fuente. No quiere lo que le da la mano, sino la mano que se lo da. Y cuando el buscador no quiere otra cosa que eso, la Consciencia no puede negárselo… la Consciencia le dice: “ven” [hace el gesto de un abrazo]. El sentido de separación se acabó.
A veces cuesta… cuando estás con esos personajes, hablan de manera (para uno, o para muchos) muy abstracta, y el mensaje es tan simple que no lo pueden entender. Una persona muy cercana y querida para mi estuvo en una entrevista con Baba.
– Y Baba le preguntó, “¿qué quieres?”
– Y él le dijo: “fundirme contigo”.
Y Baba le abrió los brazos y le dijo: “estoy listo”. Y lo abrazó… La pregunta es – dijo Baba – “¿estás tu listo? Yo estoy listo, siempre están los brazos abiertos… y ni siquiera hay una puerta que esté abierta, no hay puerta. Ahora, ¿estás listo? ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que tú quieres?”.
A mí me preguntó, “¿qué es lo que tú quieres? Le dije: “Solo tú” … Ahora, si tú dices “solo tú”, entonces él dice que sí… y aunque tú después brinques y saltes, … olvídate, ya dijiste que sí, él dijo que sí, ya no hay vuelta atrás. Te la “va a poner así, chiquitita”, te ahogas… ¿para qué?, para que te rindas. Lo que sea necesario para que te rindas. Lo que sea necesario.
A Ramana le preguntaron sobre el ¿por qué del sufrimiento? … “Porque si no, no haces la pregunta” [contestó Ramana]… El sufrimiento es el ego. Y entonces comienza la instrucción, comienza el pase de información, de conocimiento al ego… y después de que ya comenzó, no hay vuelta atrás. Es como si encendieras la hoguera, el fuego no se apaga hasta que no se consuma toda la hoguera, hasta que todo quede reducido a cenizas. Es lo que simbólicamente representa el vibhuti o la ceniza divina, la celebración de las cenizas en India. Ahora, puede que la mente esté muerta o no…
Toda la mitología y la simbología señala este conocimiento. Si lo tomas de manera literal… por eso tiene que venir alguien que te lo aclare, que te lo explique… “ah, ahora entiendo… ah, ahora entiendo”. Hasta alcanzar el límite del entendimiento. Ahí tienes que dejar el entendimiento a un lado, y tienes que simplemente mirar para adentro y olvidarte, inclusive, de tu propio entendimiento y tu propio conocimiento. Y si tuviste un atisbo, olvidarte también del atisbo porque “tú” no tuviste el atisbo, porque “tú” no estabas ahí mientras se dio el atisbo…
Eso de los grados de la iluminación … es un absurdo: o hay ego, o no hay ego. Es como estar medio preñado, o estás preñado o no lo estás, no estás medio preñado. Algunos gurús dicen: “yo estoy iluminado, tú también, pero por alguna razón yo estoy más iluminado que tú, o estoy más establecido que tú, o este gurú tiene más presencia que otros” … todo eso son “gamelote [cháchara] espiritual” del ego.
Mucha gente despertó con Papaji, tuvieron un atisbo, pero lo perdieron. Y muchos de ellos comenzaron a enseñar muy rápido. Y Papaji, – por decirlo de alguna manera – decía: “todos, esos van directos al infierno” … porque se convirtieron en mensajeros… ¿de cuál mensaje? ¿Cuál mensaje, qué mensajero?, si aquí no hay mensaje ni mensajero. Papaji lo que decía a la gente era: “Quédate quieto, no hagas nada. Aquí y ahora abandona todos tus esfuerzos… y ya estás “allí”, y sabe que ya estás allí”. Después que sabes que ya estás allí, sabes que eres “el Allí”; ni siquiera estás allí, eres Eso, yo soy Eso. Yo soy Eso, no dos.
[Con ironía] “yo” soy uno con Eso, uno con todo [hay dualidad porque hay 2: uno + todo]: ese es el “iluminado de Plaza Venezuela”, que te vende los perritos calientes… “señor, hágame uno con todo”. Hay una broma con respecto al buscador espiritual: el buscador que le dice al gurú, “señor … hágame uno con todo.” … El gurú le dice: “sí, señor, como no”. Y el buscador le paga con un billete de 20, y el perrito costaba solo 2; y cuando el buscador le pregunta por el cambio, le contesta el gurú: “el cambio viene desde dentro”. [Risas]
Por eso es importante siempre la posibilidad de tener a alguien con quien hablar, que te vea… aunque no esté físicamente presente, de una u otra forma te ve…
Antiguamente no había Zoom ni Internet, pero el sabio, de una u otra manera, puede ver al devoto, pero no le preguntes cómo lo sabe porque no sabe cómo lo sabe. El gurú no sabe cómo sabe lo que sabe…. Tanto así sabe.
La mente del sabio, lo que sabe es porque se lo ponen… no hace el esfuerzo. Si tiene que saber algo lo va a saber, pero si no, lo sabe, pero no está consciente. A Ramana le preguntaron acerca de los poderes de Jesús. Y dijo, “Jesús no podía estar consciente de los poderes que tenía” … Así que todo eso que hizo Jesús no lo hizo él, eso sucedía de manera espontánea.
Yo lo vi a diario … y eso que yo vengo del mundo chamánico espiritista… y ves cantidad de trucos, eres experto, es más, tienes que aprender a ver lo falso, lo oculto, el engaño, para proteger a los que están alrededor… y [con Baba] no vi ningún… Todo lo que la gente dijo y dice, y toda la reputación que le tiraron… todo eso… yo no vi nada de eso, nada de engaño… no vi absolutamente nada.
Respecto a las materializaciones, una de las cosas que pude escuchar de primera mano con el señor Ratan Lal [fue la siguiente]: El señor Ratan Lal estaba en el cuarto de entrevistas con él, y Baba le estaba dando la instrucción. En India se acostumbra, que el devoto se sienta y le mira a los ojos al gurú para no distraerse de lo que le están diciendo. El señor Ratan Lal era originario de Pakistán. Se tuvieron que venir a India después de la independencia… la partición: los musulmanes se fueron para Pakistán y los hindúes se vinieron para la India…
Y estando en el cuarto de entrevistas, el señor Ratan Lal siente un peso en la pierna. Y cuando voltea la vista ve que sobre su rodilla estaba una manzana de Cachemira, que son chiquititas, pero son riquísimas, son superdulces. Le dice a Baba… “no ha entrado nadie al cuarto y tú no moviste la mano para materializar nada”. Baba le respondió, “sé que estás cansado y tienes hambre, estuviste toda la mañana haciendo servicio, come”. Entonces el señor Ratan Lal se la quiso guardar en el bolsillo para compartirla con la familia y Baba le dijo: “No, esa es para ti. Lo que es para ellos, yo se lo doy a ellos… Lo que es para ti, es para ti, cómetela”.
Como el señor Ratan Lal era muy refinado no se la comía sin un cuchillo, entonces Baba le materializó un cuchillo para que se la comiera. Lo que el señor Ratan Lal quería decir es que todo lo que pasa por su mente, simplemente se materializa. Esa mente, que no tiene ego, que está bajo el control del Absoluto, entonces, cualquier cosa que piensa…. Ramakrishna decía, “cuidado con lo que piensas, especialmente después de que despiertas porque puede pasar…”
El señor Ratan Lal no conoció a Ramana, pero a la mayoría de los devotos que estaban maduros ya… él les daba una instrucción personal, pero a todos los mandó para Tiruvanamalai, todos desfilaron por el ashram de Ramana Maharshi… unos pocos que yo conocí, todos pasaron por Tiruvanamalai. Todos pasaron por allí. El señor Ratan Lal era amigo de los de la directiva del Ashram de Ramana, estaba afiliado a la revista, tenía la estampita de Ramana en el cuarto, …
Y, cuando él hablaba, lo que me llamó la atención cuando conocí al señor Ratan Lal, … incluso el formato [el modo de impartir la enseñanza], era idéntico al único libro de Ramana que yo había leído hasta entonces, que era “Sé lo que eres”. Entonces, yo ya había leído el libro, pero lo que me dijo él [el señor Ratan Lal] produjounimpacto diferente que cuando que leí en el libro, porque me cayó como un saco de ladrillos en la cabeza: “lleva la atención de lo visto al que ve, lo visto desaparece, el que ve desaparece. Lo que queda es el acto de ver, no la experiencia de Ser, sino Ser Aquello que Ve, Consciencia”.
Y después que me dijo eso yo ya no pregunté nada más, no me interesaban las preguntas de los demás, ni las respuestas… porque yo decía: “eso no era para mi… A mí me dieron lo mío, y yo me quedo con lo mío… Si para ellos es eso, vale…”
Y no sabía que pudiera hacerlo allí, en ese mismo lugar, sino lo hago ahí mismo [la autoindagación]. Por educación, esperé a que terminara la reunión, me quedé sentadito allí… Por la tarde yo ya estaba muy cansado. A las 11.30 uno ya estaba agotado por haberse levantado y estar despierto desde las 4 de la mañana: haciendo filas para poder entrar en el salón… un gentío para poder entrar, había que agarrar un número… a ver si te quedabas en la primera fila, segunda fila, para estar cerca cuando Baba pasaba y poder preguntarle algo…
Pero como mi apego, con mi mente religiosa… mi apego a Dios, con mi fe en Dios personal, en este caso Jesús… él [Baba] empezó a [separarse], porque se dio cuenta de que eso era un obstáculo, y de una u otra manera, por mi bien, … terminé yendo a Tiruvanamalai… porque ya habían pasado 5 meses y tanto…
Y, … “la mente se queda quieta, la mente se queda quieta, pero dónde está mi iluminación” … “Yo no me voy de aquí con la vela apagada, yo me voy aquí con la vela prendida… y dale que te pego y canta, y darshan, y bhajans, y canta… y la mente se quedaba quieta…” Pasé por un proceso de purificación … yo pasé por todo sin saber que estaba pasando por todo, de manera intuitiva. Tuve el conocimiento intelectual después del conocimiento directo. No me interesaba el conocimiento. ¿Cómo acabo con el ego, o cómo conozco a Dios? Tienes que experimentar a Dios, sí, pero ¿cómo? No hay cómo.
Baba, por casualidad se fue diez días a Bombay o a no sé qué sitio… y le dijo a la gente “no me sigan”, porque a donde él iba [le seguían todos], “donde va Raimundo va todo el mundo”. Dijo: “no tengo espacio para ustedes, voy a dejar el ashram abierto” –que era muy raro, porque cuando él se iba se cerraba todo–… Dijo: “No voy a cerrar el ashram, de manera que las cantinas se queden abiertas, las habitaciones… Dije: “si usted se va, yo también me voy, yo aquí no me quedo, no quiero perder mi tiempo… yo quiero continuar” … yo estaba en ese punto, tenía ese fuego prendido a un millón.
Una amiga mía de Mérida, de Venezuela… me dijo, “mira, Baba se va y yo no me quiero quedar aquí”. Y dije, “yo tampoco”. “Bueno, –dijo– pero no me quiero ir sola a ningún sitio, y tampoco me quiero ir a cualquiera. Vamos a preguntar a Baba a donde vamos… ¿me puedo ir contigo? Sé que contigo no va a haber problemas…” Yo dije: “sí, de acuerdo, …”
Y Baba estaba allí, yo nunca le hablé, todo era mentalmente … le pregunte: “tú te vas, yo me quedo, si me tengo que ir, ¿para dónde me voy?” Se me queda mirando, sonríe, mueve la cabeza, me bendice de pasada, y sigue adelante. Se va y después que se va, me salí del salón… Y cuando salgo del salón, me llegó una persona de Argentina con un papelito con la dirección del ashram de Ramana Maharshi… dijo: “mira la gente se va para aquí, para allá, creo que esto es para ti…”
Y yo le digo a mi amiga cuando la veo: “Anand, aquí está la dirección, …” Y ella me contó lo que pasó, y exactamente igual… y nos fuimos para Tiruvanamalai. Y, en el autobús, llegando al ashram, cerca de Arunachala es cuando sucede lo que se llama la “experiencia del yo transicional”, antes del yo transicional, que se pasa del sueño profundo a la vigilia, pasó en cámara lenta.
Cuando no hay consciencia de nada, que es sueño profundo, y lo primero que aparece es la luz más brillante que te puedas imaginar. Se prende el proyector, se prende, ¡pum!, choca con la ignorancia, donde están todas las tendencias, donde está todo allí contenido… la potencialidad. ¡Pum!, choca con la ignorancia y aparece… lo primero que aparece es el “yo consciente”, apareció la “consciencia de cuerpo”. Después de que aparece la consciencia de cuerpo, aparece la identificación, pero en este caso había consciencia de cuerpo, pero mi cuerpo era como, prácticamente como, … que no tenía peso, prácticamente no sentía el cuerpo… pero no tenía un conocimiento intelectual que yo pudiera comparar con la experiencia y que me diga “esto que está pasando es esto” …
En frente del ashram de Ramana… el ashram de Ramana es una parada de autobús… llegamos allí. Yo, me bajo del autobús, todavía siento el cuerpo como una pluma, entramos al ashram y me siento atraído por un edificio de al lado… Entro como buscando, ese magneto [imán] que te está atrayendo, que te llama la atención. Y había una estatua de Ramana Maharshi negra… la tenía de frente, no me había dado cuenta, y de repente, [gesto de dar un respingo]. Esa fue mi reacción y perdí conciencia de cuerpo … con los ojos abiertos, de pie… ¿por cuánto tiempo?, no lo sé. Hasta que vino Anand y me sacudió… “¡César, César…! ¿Qué pasó?…
No estaba dormido, estaba consciente de ser… Ella me dijo “tengo hambre”. Y, en cuanto lo dijo me entró el hambre y se acercó una persona de la administración del ashram… muy amable, el doctor Murthi… “¿vienen de Puttaparthi, del ashram de Baba? ¿Y tienen hambre?” Y nos invitaron a comer… que es muy raro porque, como es tan pequeñito el ashram, la comida es solo para los que se están quedando allí. Y por diez días… samadhi, un estado de quietud mental … que me era indiferente [todo], cualquier cosa estaba bien, y todo era lindo y bello, indiferentemente de que estuviera sentado en el baño haciendo mis necesidades, o en el ashram de Ramana Maharshi, no había diferenciación de absolutamente nada.
Pasan los diez días y regreso a Bangalore, que estaba en Whitefield, … Ya yo siento que realmente algo está pasando más allá de lo que experimenté durante 5 meses… era como… no sé, como una especie de éxtasis, un estado de alegría… y le voy a dar las gracias… Bueno, gracias por llevarnos para allá y quiero saber más de ese señor, de Ramana Maharshi… Estoy en primera fila… mentalmente le digo [a Baba] quiero saber más de él, Baba sonríe, bendice y sigue adelante. Se va Baba, salimos de allí y me llega otra persona de Sudamérica, de Argentina, y me regala un libro en español de Ramana Maharshi (mi inglés era muy pobre en aquella época) escrito por David Godman que se llama “Sé lo que eres”. Y ahí, entonces, empiezo a darme cuenta de que lo que decía el libro era lo que ya yo había vivido.
Pero, se acaba el tiempo en India, me voy a Venezuela, y empiezo – de manera espontánea – a estar dentro y fuera de la identificación… son experiencias mentales, cuidado, que conducen al conocimiento de la Consciencia. Y digo, “no” … llegando a Venezuela… en lo que empiezo a ver el entorno, la mente se empieza a identificar con eso otra vez: el trabajo, la familia, los hijos, esto, lo otro…. Digo: “no… la mente se volvió a despertar… yo quiero que esto se acabe para siempre…” Y a ratos, de vez en cuando, sobre todo cuando estaba solo, cuando no estaba distraído con nada, volvía a perder mi identificación con el cuerpo… y entraba y salía… y digo… “no, que esto se acabe ya…” Y el deseo de que esto se hiciera permanente era tan fuerte que se manifestó la posibilidad de ir a India de nuevo.
Y ya me di cuenta de que Baba, desde hacía rato, … directo de él nada [conmigo]… indirectamente sí… en la primera fila… [Yo pensaba:] “bueno, ya entendí… si tú no, … si Ramana está muerto, entonces,… ¿con quién? Porque aquí, en el libro, dice que tiene que haber alguien [un maestro] que te ayude”. Igual [que en anteriores ocasiones], se para delante de mí, me bendice, sigue de largo.
Voy saliendo del salón y me hago a un lado para que la gente siga saliendo, me recuesto en una pared y, de repente, siento que me agarran por el brazo y cuando me giro estaba un señor [vestido de] marrón que parecía un duende… la barbita corta, un sombrerito, así como los que llevan los musulmanes. Se queda mirando para abajo, como pensando… como diciendo, “¿en serio?” Y sigue de largo. Y yo pienso, “qué raro” … Y Anand que había venido hacia donde yo estaba, me dice: “mira, menos mal que te encontré, ¿sabes?, hay un devoto de Sai Baba, el señor Ratan Lal, que habla de autoindagación, creo que ese es tu camino, creo que hay una charla a las 10:00 de la mañana en el jardín de Ganesha con traducción al español”. “Qué bueno”, dije.
Me voy a desayunar, y voy al jardín, entro… estaba un grupito de gente de habla hispana y pregunto que si ahí era el Satsang – ahí escuché por primera vez la palabra del “satsang” – y me senté con ellos. Y, para mi sorpresa, la persona que iba a hablar era la misma persona que me estuvo agarrando del brazo. Se sentó… pasaban 3 minutos, 4 minutos… nadie decía nada…
Dijo: “¿alguna pregunta?” … Nadie decía nada… “entonces me voy”, …
Yo levanté la mano y le conté lo que me había pasado, y me dijo: “muy bien, muy bien… yo también conozco el ashram de Ramana…” Y entonces fue cuando me dijo: “… de lo visto al que ve…”
Me fui por la tarde [al salón] y ahí sí… Ahí la mente se detuvo, pero se sumergió, no estaba destruida por completo, pero estaba sumergida. Y se hizo obvio. La Consciencia se revela y se hace obvio que eres esa Consciencia. La mente sale, pero sale intoxicada, sales como borracho… y yo me destortillaba [destornillaba] de la risa… empecé a reírme, reírme… mi cuerpo, casi no lo sentía, era como de gelatina, como si no tuviera huesos, me tuve que recostar en el piso, no podía ni siquiera mantenerme sentado. La gente ya me estaba mirando raro, los vigilantes también… yo dije, “me voy de aquí antes de que me echen”.
Tuve que hacer un esfuerzo para ponerme de pie, voy caminando y, cuando voy a bajar las escaleras para llegar a la callecita que está en frente del salón, hay unos edificios en frente con una escalinata para entrar al edificio … y allí estaba sentado el señor Ratan Lal. Yo lo veo, y él me ve… y, con una sonrisa como traviesa, …
Me pregunta: “¿por qué estás tan feliz?”
Y yo, aguantándome la risa, diciendo: “¿cómo que cómo?, ¿cómo que por qué? ¿qué hace falta…?”
Él se levanta y me dice… “¿qué estabas haciendo?”.
Y yo: “No estaba haciendo nada, estaba sentado ahí, conmigo mismo…”
Y ahí sí se estortilló [destornilló] de la risa, y empezamos a destornillarnos de la risa, y cogidos de las manos, balanceándolas como dos niños, y la gente nos miraba como pensando: “estos están locos”. Y me dijo: “¿Te das cuenta que, si eres lo suficientemente serio en esto, en una fracción de segundo se puede tener un atisbo de nuestra Realidad?”. Ysigue: “¿Para donde ibas?”
Yo: “Voy a comer, a desayunar…”
Él: “¿Y qué vas a desayunar?”
Es decir, mi mente puede funcionar perfectamente bien, pero el sentido de individualidad … “si te he visto no me acuerdo” … [desayuné] una avena buenísima, que estaba muy buena, una taza de café…
Él: “Nos vemos en el satsang…”
Yo: “Ah sí, nos vemos en el satsang…”
Y fui [al satsang], nos sentamos y se me queda mirando… [Ratan Lal] dice: “Después de que se tiene un atisbo toma tiempo establecerse en su estado natural”. Entonces dice [al resto de los buscadores que estaban allí]… “Si él puede realizar, ¿por qué ustedes no? …” Y empezó a alabar un poquito mis cualidades: “mente unidireccional, está concentrado, solo quiere la iluminación, … etc.”
Pero el ego regresaba, y regresaba en la peor de sus formas que es el ego espiritual, el ego realizado y la idea de: realizado, vida espiritual, vida monástica, celibato, monasterio … y él mismo me sacó de ahí.
Él se aseguraba que a “la maraca” [la mente] no le quedaba ya ninguna semilla, que estuviera completamente vacía. Y después de que a algunos de nosotros ya estábamos con “la maraca completamente vacía”, nos dijo: “Ok, ahora hablen”. A mí me tocó hablar supliéndolo a él, me tocó porque yo estaba allí, no era el elegido, simplemente que estaba allí.
Después llegó Shanti, después llegó Max, estuvimos trabajando un tiempo juntos, después cada uno por su lado. Pero definitivamente, es muy difícil, si no tienen un guía porque el ego puede tomar cualquier forma y te quedas atrapado.
“Tú eres Eso. Tú no realizaste Eso … Tú eres Eso”. Ahora simplemente erradica tu sentido de separación. “No [eres] uno con Eso, ni el que realizó Eso … sino Tú eres Eso”. Santo remedio.
26 junio 2024. Parte 1 (2 pm.). (Minuto 3).
29 junio 2024. Parte 2 (8 pm). (Minuto 34).
Búsqueda de César. Importancia del Maestro.