Participante – Hola, César. Te quería comentar que en mi experiencia también ocurre eso de estar haciendo algo mientras indagas y no parecer el hacedor; es decir, ves el cuerpo y no sientes que lo estás moviendo tú, y todo esto… Pero sigue habiendo ese yo que está viendo eso, ¿verdad? O sea, en mi caso, sigo viendo que eso está ocurriendo.
César – ¿Qué está ocurriendo? Tendrías que reformular la pregunta.
Participante – Ah, que hablando con Inés, comentaste que tú puedes estar indagando y darte cuenta de que, igual estás cocinando o lavando los platos y te estás dando cuenta de que realmente eso está ocurriendo solo, que ves lo que está pasando, pero no sientes que tú estás haciendo eso.
César – Correcto.
Participante – … Pero sigue habiendo un Yo que está siendo consciente de que eso está ocurriendo de manera espontánea, sin que haya un hacedor.
César – La Consciencia, la Consciencia.
La Consciencia es el testigo de la mente. El cuerpo pareciera que fuera que es testigo o consciente, pero te das cuenta de que no es cierto; que quien es consciente, realmente, es la Consciencia.
Participante – Lo que digo es que también esa es mi experiencia muchas veces. Tú dices que es evidente la Consciencia, pero en ese momento, cuando a mí me pasa eso, no estoy sintiendo que soy Consciencia, o que soy “no sé qué” … O sea, solo soy testigo de que eso está ocurriendo mientras tengo la atención puesta en mí.
César – A lo mejor no asocias el atestiguar con el concepto “Consciencia”, pero sí sabes que eres tú.
Participante – Sí, yo sé que yo soy sabiendo eso.
César – Exactamente. Entonces, tú eres Aquello que ve, no “el que ve”. “El que ve” sería el cuerpo. [Eres] Aquello que ve, eres Consciencia. Por eso se utilizan dos términos para diferenciarlos: “el que ve” y Aquello que ve. Hay que ir más despacio con esto, porque si no se monta una cosa sobre la otra y no se aclara ni la una ni la otra.
Participante – Sí, porque parece ser que me confundo un montón, por lo que veo.
César – Sí, por el exceso de racionalización de algo que está más allá de la razón y que se hace evidente por sí mismo. Pero la mente luego viene y lo estropea todo [risas].
Participante – Pero cuando eso pasa yo no le hago ni caso. Es decir, pues sí, pues “no siento que sea el cuerpo haciendo esto”, pero no le no le hago ni caso. ¿Sabes lo que te quiero decir? Porque digo: “Sigo indagando, pongo la atención en mí, sigo con la atención en mí”. No lo racionalizo en ese momento. Pero escuchándote hablar con Inés, he dicho: “Si es que eso también me pasa a mí en mi día a día, en el trabajo, en casa, mientras cocino, o mientras estoy haciendo cualquier otra cosa”.
Pero claro, parece que no tengo claro que eso es Consciencia. O sea, parecería que eso no está claro.
César – Pero, … Okay, no lo llamas Consciencia; pero lo llamas Yo, ¿verdad?
Participante – Por supuesto, pero pensaba que ese Yo era el pensamiento.
César – Ahora pregunto: ¿ese Yo que es consciente del cuerpo, … no puede ser el cuerpo?
Participante – No, no es el cuerpo.
César – … Ni tampoco puede ser el pensamiento: “yo no soy el cuerpo”.
Participante – No.
César – Es decir, ese Yo no es el cuerpo ni es la mente, sino el Testigo de ambos.
Participante – Pues pensaba que ese Yo era el pensamiento “yo soy”. A eso me refiero, …
César – No. El pensamiento “yo soy” es el pensamiento “yo soy el cuerpo”.
Participante – Que es, literalmente, pensar “yo soy el cuerpo” es el pensamiento: “yo soy”.
César – Búscalo donde tú quieras, ¿entiendes? Vamos a meternos aquí en inteligencia artificial [risas] y le preguntamos a qué se refería Ramana Maharshi (para tener un apoyo). Sé que es cierto lo que digo, pero Ramana Maharshi…
Participante – No, no…, si no te estoy cuestionando, lo que pasa es que no sé si entiendo mal las cosas o me creo mi propia idea de lo que …
César – No, te enrollas porque le metes la le metes la cabeza… [Leyendo en el ordenador:] Sí, exactamente, el pensamiento “yo” es “yo soy este cuerpo” [risas], eso es la mente.
Participante – A ver…también esto viene un poco de que, en algunas conversaciones que he tenido contigo, alguna vez te he comentado que muchas veces siento que, bueno, … que muchas veces no siento que soy el cuerpo porque Yo soy quien ve el cuerpo. A eso me refiero, que me has dicho eso: “mente” … y me quedo: “Vale, entonces sigo indagando”.
César – … Porque lo estás diciendo como mente. Porque te identificas ahora con el pensamiento “yo soy la Consciencia”, “yo soy Aquello que ve”, “yo soy Eso”. ¿Me sigues?
Participante – Sí. Ah, vale.
Entonces, ahora hilando esto, con lo que dijo Inés, me ha llamado la atención eso, ¿sabes? Aun así, ¿la indagación sigue siendo necesaria, verdad?
César – Hasta que el ego desaparezca por completo.
Participante – Vale.
Y ahora, por aquí la pregunta escrita que te hice ayer por el grupo de whatsapp: justo te decía que el Yo [Consciencia], ¿no se mueve, verdad? O sea, tanto en el sueño con sueños como en la vigilia es como si fuese una cosa que no se mueve, como si fuese estático.
César – … [Es] la Consciencia, correcto. Yo llego más allá y digo que: ni se mueve ni se deja de mover.
Movimiento y ausencia de movimiento son fenómenos mentales. La mente está activa o quieta, o en estado dinámico o en estado estático, o en estado manifiesto o no manifiesto, o latente (potencial) o expresándose como todo esto; [pero] la Consciencia es el Testigo de lo que se mueve y de lo no se mueve (que es la mente). ¿Me explico?
Participante – Vale. Entonces, Eso se objetiviza de alguna manera, porque yo pensaba lo que te digo: Yo es “algo” ahí que …
César – Claro, exactamente, … lo estás objetivizando. Pero ese “Algo” que está allí, si me doy cuenta que es lo que Yo Soy, ya no puede ser objetivizado porque es lo que Yo Soy.
Participante – Sí, en mi experiencia es que siento que solo Soy. Llega un momento que ya no estoy “yo” poniendo la atención ahí, sino que Soy.
César – A veces la gente lo llama “una experiencia subjetiva”, pero para mí la Consciencia no es ni sujeto ni objeto. La gente dice: “No, la Consciencia no es el sujeto, es una Subjetividad.” ¡Uf! Dale que te pego con los conceptos. Lo importante es que se hace evidente que es lo que Yo Soy. Ahí está el cuerpo, ahí están los pensamientos, … y aquí estoy Yo viendo a ambos. Yo, siendo el Testigo de ambos. Puedo llamarlo Testigo, puedo llamarlo Consciencia. Soy consciente de ambos [cuerpo y mente], soy el Testigo de ambos, por lo tanto, soy el Testigo o la Consciencia, la Consciencia de Testigo. Pero lo fundamentalmente ahí es: Yo Soy.
Participante – Sí, eso está ahí.
César – “Yo soy Consciencia”, “Yo soy Testigo”, “Yo soy Aquello que ve”, … eso [el cómo se nombre] es indiferente. Se hace evidente que es lo que Yo Soy.
Participante – Sí, lo que pasa es que me siento estúpido muchas veces, la verdad.
César – No importa [risas].
El problema es que ese Conocimiento es directo, no pasa por la mente ni es de la mente, pero se refleja en la mente. Si la mente es pensamiento, ¿qué quiere decir que ese Conocimiento se refleja en la mente? Se refleja como el pensamiento: “Yo soy Eso”.
Cuando aparece la interpretación, está la tendencia a identificarse con el pensamiento “Yo soy Eso”, ¿me sigues?
Participante – Sí.
César – Y ese Yo, ya se “convirtió” en Lucas.
Participante – ¿A ver? Repite, perdón.
César – El Yo ya se “convirtió” en Lucas.
Participante – ¿Cuándo?
César – Cuando dice: “yo soy Eso, … yo soy la Consciencia no dual, … yo, … yo, … yo”
Participante – Ah, vale, vale.
César – Ahora vuelves a creer que: “yo soy lo que pienso”, y no Aquello de donde surgió el pensamiento “Yo soy Eso”. Ahí va esa trampita, una trampa muy [sutil].
Participante – Vale, yo desde mi ignorancia, en vez de hacerle …
Es que da igual porque como he estado pensando que ese Yo era el pensamiento “yo”, pues digo, pues todo lo que lo que piense no vale nada. Pum. [Pongo la] atención en mí, pa [dentro] y ni pensaba “yo soy Eso”, ni pensaba en nada, sino: “yo, atención en mí”. Y ya está.
César – La atención en mí es con esfuerzo hasta que sea sin esfuerzo. Y, donde ese “mí” ya no es la mente, sino la Consciencia. Es decir, permaneces consciente de ser Consciencia permanentemente y sin la necesidad de la indagación.
Participante – Claro, claro. ¿Sabes qué pasa? que estoy hablando o estoy pensando lo que sea y yo soy consciente de mí mientras estoy pensando, o estoy trabajando, o estoy haciendo lo que sea. Pero claro, es lo que te repito otra vez, digo: “ese es el pensamiento “yo soy”, pues ya está”. ¿no?
César – No, ese no puede ser el pensamiento “yo soy”. Pero, de nuevo, ese pensamiento [risas]… así es como… Cuando Ramana hablaba de que era Consciencia, ¿qué estaba diciendo? Lo que estás escuchando es un pensamiento, ¿cierto? Pero él no se identifica con el pensamiento, ni con el cuerpo, sino que él, en él, ese Conocimiento de ser Consciencia era continuo, permanente, interrumpido en él. Y aun así se refería a sí mismo como el cuerpo, para funcionar en la vida diaria de manera práctica, pero no se identificaba como el cuerpo al que se refería como “yo”.
Participante – Es que, como estaba el tema este de “se revela la Consciencia”, pues me digo: “aquí no se ha revelado nada”. Es decir, yo soy consciente de todo esto, pero no se ve nada.
César –¿Quién es el Yo que sabe que es ese Yo, y que [sabe que] ese Yo no es el cuerpo ni la mente?
Participante – Yo.
César – Entonces, si a ese Yo lo llamamos Consciencia o Testigo, entonces, ¿ese Yo se le está revelando a quién?, ¿a otro yo, o a sí mismo?
Participante – No… yo estoy para mí, o sea, yo soy consciente de mí y nadie más es consciente de mí.
César – Fíjate que, inclusive ahorita, cuando te refieres a ti mismo, apuntaste el lado derecho del pecho. [risas]
Participante – Sí, sí, no sé.
Sí, luego también, hace poco me pasó algo como si me ardiera todo esto [la zona del pecho] y luego sintiese un éxtasis enorme que duró unos minutos. Ni caso le hice. Dije: “Bueno, esto es otra trampa mental, lo que sea, … ¡pum!, pa’ dentro, ya está”. Y es que no estaba entendiendo absolutamente nada, César, la verdad.
César – Muy bien. Pero entonces no trates de entenderlo, ni de racionalizarlo, ni de nada. Es lo que te quiero decir. Porque si no, ya surge otra vez como ego.
Participante – El ego racionalizando lo que …
César – Y la racionalización es a través del intelecto. El intelecto es un instrumento del ego. Si empieza la racionalización, tienes que darte cuenta de que el ego ya está allí de nuevo porque está utilizando su instrumento (llamado intelecto) para esto, aquello y lo otro.
Participante – Claro, ya decía yo, porque obviamente, me acuerdo de mí hace un año, por ejemplo, y me digo: “Buah, pues es que ahora casi no pienso en mí (como antes sí pensaba), ¿no? [Me refiero a que no pienso en] qué quiero hacer en mi vida, “que si no sé qué, que si no sé cuánto…”. No pienso en nada, no pienso en el resto, no pienso. O sea, no de una manera egoísta; … si tengo que preocuparme por alguien … si tengo que llevarle no sé qué… sí. Pero me refiero a que no pienso en mi vida, no pienso en no sé qué, no pienso en mi futuro, no pienso en mi pasado y digo: “Vale, esto serán tendencias que estarán desapareciendo”.
César – Claro, sí, pero sigues pensando que no estás pensando en esto, en aquello y lo otro [risas].
Participante – Sí, obviamente, claro, pero porque digo: “esto será de, …”. O sea, que uno siente que eso es, o que, …
César – ¿Cuál es el instrumento? De nuevo, ¿cuál es el instrumento para decir o pensar todo eso?
Participante – ¿La mente?
César – El ego, el intelecto. ¿De quién es el intelecto?
Participante – Alguien te puede decir “mío” …
César – De la mente, “mío”. Si es tuyo, inclusive si la mente es tuya, no eres tú.
Participante – Sí, sí. O sea, yo digo “mío” porque soy yo quien percibe mi mente, digamos.
César – Entonces, todo eso sigue siendo mente. Por eso te digo, también abandona todo eso. Todo, todo, absolutamente todo. Usa el intelecto [nada más] para discriminar entre la luz roja y la verde del semáforo [risas].
Participante – Vale. Sí, sí, sí. Que eso es lo que está ocurriendo casi siempre. Es muy práctico todo. Sí, sí.
César – Exactamente. Ese pensamiento práctico no oscurece el Conocimiento de ser Consciencia. [Lo que oscurece el conocimiento de ser Consciencia] es el pensamiento “yo”, y los pensamientos acerca de sí mismo o los pensamientos acerca del otro.
Participante – Vale. Es que me siento estúpido, pero [risas], vale.
César – Porque es tan sencillo… “¿Y cómo es que se me olvida tan rápido?”
Participante – Por complicarlo.
César – Ah, exacto. Pero entonces ya te estoy diciendo por qué sucede, y cómo detectarlo, y cómo erradicarlo cuando surge otra vez.
Participante – Sí, aunque mi respuesta también es: “autoatención”.
César – Correcto. Es correcto. Yo puedo tener un momento de claridad, de nuevo, de [saber] que Yo soy Eso, pero en cuanto pienso en que: “Yo soy Eso”, ¿okay? y me identifico con el pensamiento “Yo soy Eso” ya, esto quedó en un recuerdo. Es un mero recuerdo.
Participante – Vale, vale.
César – Y la rabia que le da al ego, porque dice que lo perdió (como si alguna vez lo hubiera tenido). Ahora quiere recuperarlo: “¿Y cómo hago para recuperarlo?” “¿Y cómo hago para que sea permanente?”
¿Y dónde estaba ese “yo”? En el momento de claridad no estaba allí. Entonces, de nuevo, ¿quién es ese “yo”?
Participante – O sea, ese “yo” que dice: “Esto es un pensamiento.”
César – Sí, exacto. Si lo buscas desaparece. Si le pones la luz para ver qué es, quién es, y te das cuenta de que no es, que no existe, porque desaparece.
Participante – Sí, claro. Pues yo decía: “Bueno, se ve el pensamiento o esa corriente, ¿no? Como dices tú: “En el momento que era visto, estallaba”. O sea, es como “pop”, y otra vez: “pum, pum”; otra vez: “pum, pum, pum”. Así es, como ese movimiento, digamos.
Pues nada, … ha sido una confusión muy grande, muy grande, muy grande.
César – Okay, muy bien. No importa. Aquí, si se ponen, si de repente piensan calmadamente acerca de esto: “¿Qué perdí yo? ¿Qué perdí yo, o qué gané yo realmente? Yo no puedo ganar este Conocimiento porque lo soy, ni lo puedo perder.
Y si todo eso de: “¡ay!, que si fue un pensamiento”. ¿Qué más da, a quién le importa? [Esos pensamientos] no tienen, no tienen la más mínima realidad. El “yo” y toda su confusión, no tiene la más mínima realidad. En cuanto crees que es real, automáticamente, también crees que tú eres eso, que aparentemente es real.
Participante – Vale, pues ahora teniendo eso más claro, al final todos esos pensamientos que no son prácticos también terminan por desaparecer.
César – ¿Perdón?…
Participante – … Los que no son prácticos. Los que no son prácticos, he dicho.
César – Sí, sí, todo eso desaparece. Lo que queda es una mente, … como una pizquilla. Nada. [La mente] queda solo como pensamiento práctico: [Por ejemplo, esperando en la cola del mercado:] “¿El siguiente?, número 38…”. “Yo [risas]”. “¿Qué va a querer?”. “250 gramos de queso, 250 gramos de aquello, 150 gramos de lo otro.” ¿Me sigues?
Participante – Sí, sí.
César – … “¿Qué tipo de cuenta?”. … “Cuenta corriente…”. “Ah, gracias…”. ¿Sí? Sigue siendo [pensamiento] práctico.
Participante – Okay. Sí,
César – La luna no desapareció, pero se hace evidente que quien ilumina no es la luna, que la luna solamente refleja [la luz del sol], la Consciencia.
Participante – Sí.
César – Entonces, la mente sigue operando, pero se sabe que el Yo es la Consciencia [risas].
Participante – Okay. Pues es eso, César.
César – Muy bien.
Participante – Okay. Pues nada, mil gracias. Te quiero un montón, César.
César – Igual, igual, [risas].
Participante – Igual, que tengas buena noche.
César – OK. No te juzgues.
Participante – No, no, no. [risas].
César – Cuestiona, cuestiona tu identidad como ese “yo”. Eso es todo. Hasta que ya no surja más.
Participante – Vale. Okay. Por aquí seguiré hasta entonces.
César – Okay. Igualmente.
Participante – Hay muchas ganas de estar aquí todo el rato, ¿sabes?
César – Muy bien, muy bien… Aquí estaré, aquí estaré.
Participante – Vale, un abracillo. Que tengas buen día.