Participante – Hola César. Quería que me ayudaras con un tema … porque en tu historia hubo una necesidad vital de experimentar al Ser ya que nada tenía sentido, incluso te querías morir, etc. En mi caso no es así. Para mí es casi imposible soltar los últimos lastres porque todo va bien: lo interior parece que está todo controlado y, el exterior también, todo controlado.
Entonces, me parece que al no tener esa necesidad (como te he estuchado a ti y a otros maestros) es como si estuviera cayendo en un engaño y me costara mucho trabajo (por esa sensación que tengo en la que parece que voy sobrado) esa necesidad de indagar para experimentar al Ser… Entonces, estoy siendo un poco engañado… No sé, ¿qué piensas tú?
César – ¿Quién es el “yo” que piensa todo eso? [risas]. Cuando las cosas van bien la gente no indaga, no siente la necesidad de indagar. Esa sensación de bienestar es porque la mente no está preocupada, digamos que está bastante tranquila; pero la sensación de bienestar es el resultado de un entorno agradable, placentero, cómodo. Aun así, ¿quién lo experimenta? Sigo siendo “yo”.
Si repentinamente la situación cambiara, entonces la experiencia o la reacción sería diferente; y ahí nos daríamos cuenta de que: “Oh, … el “señor yo” todavía está aquí y no me había dado ni cuenta”. Es el mismo “yo”, agradable o desagradable, agradado o desagradado.
Podría decirse que el estado de bienestar es real, pero lo que lo produce (las circunstancias, el entorno) es ilusorio. Habría que ver si esa sensación de bienestar continuaría si las circunstancias fueran diferentes.
Participante – Es que, si tengo un atisbo parece que ya es suficiente para mí eso que queda… ¿sabes? Por así decirlo, no quiero volver a indagar otra vez. Queda una especie de bienestar por esa experiencia que temporalmente tuve.
César – ¿Y quién la tuvo?… Es temporal. Surge el ego de nuevo y dice que él es el que la tuvo y dice que eso es suficiente [risas].
Participante – Claro, soy adicto a eso, a ese “yo” que siente ese bienestar y que parece que con esa experiencia ya es suficiente… Me tienes que vender que lo otro es mejor [risas].
César – … Es la pérdida de identificación con el cuerpo. Si aquí y ahora tienes la certeza de ser Consciencia no limitada al cuerpo, entonces ok; [pero] si el pensamiento “yo” o “yo soy el cuerpo” no ha desaparecido, la indagación debe continuar.
Realmente, aquí y ahora – es mi experiencia directa, mi Conocimiento Directo – lo que Yo soy no es ni el cuerpo ni la mente, Yo soy Consciencia sin nombre y sin forma; eso es un atisbo. Un atisbo es Uno mismo, no es algo. No es algo que luego la mente dice que “lo experimentó y que con eso es suficiente”. El hecho de que surja la mente y reclame ser “el experimentador” ya hace que haya que cuestionar a ese pensamiento y al pensador… y [cuestionar] nuestra identidad como tal, porque pareciera que “yo” soy ese que dice que “lo experimentó y que con eso es suficiente”. Es decir, la identificación con o como el pensamiento “yo” y con ese pensamiento (“con esa experiencia es suficiente”). Es la trampa agradable, placentera, de la mente.
La mente no tiene que buscar nada porque lo tiene todo a mano. Es decir, está quieta. Y, de una u otra forma, esa sensación de bienestar de la Realidad misma puede que esté ahí (incluso develada); pero todavía está el “yo”, de nuevo, que reclama ser “el experimentador” … Está quieta, no está muerta. A menos que la palabra “yo” ya no se refiera al cuerpo, [a menos] que se sepa que el yo, que lo que yo soy, que lo que uno es, es Consciencia (aun cuando haya consciencia del cuerpo, y de mundo, y de pensamiento, y de todo lo demás).
Por eso, cuando todo va bien es por lo que la gente no indaga o ni siquiera se interesa en estos temas. El pensamiento existencialista, generalmente, no se manifiesta cuando la vida es agradable, placentera, cómoda. Generalmente, la búsqueda sucede cuando hay sufrimiento porque surge la pregunta: “¿cómo erradico el sufrimiento?”. Y voy buscando instrumentos o cosas que creo que van a erradicar el sufrimiento, como si el sufrimiento se erradicara con la obtención de algo o deshaciéndose de algo… y después nos damos cuenta de que no es así.
Participante – Ese sufrimiento lo tuve cuando comencé con la espiritualidad porque me daba miedo la muerte. Me preguntaba: “¿Qué va a haber después?, ¿qué va a ocurrir?”. Entonces, me agarré a esto. Claro, pero ahora parece que estoy como en un colchón, parece que ha bajado el “suflé”, que antes tenía esa búsqueda más intensa y ahora parece que se ha bajado el “suflé” de esa búsqueda (que antes la necesitaba para quitar ese miedo a querer saber qué iba a pasar después). Ahora parece que esa intensidad se ha perdido.
¿Qué necesito para volver a reengancharme en ese fuego interior?
César – El deseo por el autoconocimiento. El deseo por saber quién soy realmente.
Participante – Pero por eso te pregunto a ti, porque tú lo sabes y yo no. Y tú me tienes que vender eso para que dentro de mi rompa los esquemas y deje de creerme que es mejor ese “suflé” en el que estoy. Tú me tienes que vender que eso es mejor porque tú lo estás experimentando. Yo no estoy experimentando el autoconocimiento, yo estoy siendo engañado. Tú me tienes que vender…
César – Yo no puedo vender… [Risas]. Yo no le hago propaganda a la Consciencia. [Risas].
Participante – De la Consciencia a la Consciencia …
César – No, “de la Consciencia a la Consciencia” es otro cliché espiritual [risas]. Me acabo de acordar de una historia que nos comentó el señor Ratan Lal:
Al principio, cuando conoció a Baba – en sus primeros viajes y encuentros con él – alguien le dijo: “Mira, si Baba te da una entrevista y te pregunta “¿qué quieres?” …
(Porque, generalmente, Baba te hacía dos preguntas: ¿qué haces?, o ¿qué quieres? Te preguntaba: “¿Y tú que haces?, ¿y tú que quieres”. “Ah, muy bien, muy bien”. Y si tenía que agregar algo, él decía algo).
… Entonces, esa persona le dijo al señor Ratan Lal: “Si te pregunta ‘¿qué quieres?’, dile que te dé devoción”. Y el día de la entrevista Baba le preguntó qué quería. Y el señor Ratan Lal le dijo: “devoción”.
Devoción es amor por la Verdad. El amor por la Verdad es amor hacia uno mismo. El amor hacia uno mismo es ese estado de ensimismamiento.
En Puttaparthi había muchas tiendas y los dueños de la mayoría de las tiendas eran musulmanes, cachemires. Y Baba le dijo: “Ah, muy bien, muy bien, ¿quieres devoción? Ok, ahora, cuando esta tarde salga a la calle, voy a ir por las tiendas a ver si consigo un poquito de devoción. Y si la consigo te la traigo”.
La devoción es algo que uno desarrolla, no es algo que alguien te da. Todo depende de cuánto quiero saber quién soy, quién soy realmente. Y eso, definitivamente, produce una introspección, introversión, autoatención, o como lo quieran llamar. Si quiero saber quién soy pues debo observarme a mí mismo, ponerme atención a mí mismo.
Lo que les puedo decir es que no hay nada que se compare con nuestra Realidad… ni la situación más agradable, ni la más cómoda, ni el placer de los placeres. En el sueño profundo no hay absolutamente nada, no hay mundo, ni objetos, ni circunstancias agradables o desagradables, no hay cuerpo, no hay mente, no hay nada.
Creo que no hay nada que nadie espere más que la hora de dormir. No creo que haya nadie que, durante el día… Incluso si sales de farra llega un momento en que dices: “Lo que ahora realmente quiero es descansar, dormir”. Incluso si una persona consume LSD, a las seis o siete horas el cuerpo ya está agotado: “¡Ay dios mío que se me pase, yo quiero descansar quiero dormir!”.
Por lo tanto, esa es la experiencia más agradable y más deseada: la ausencia de todo. Ni siquiera la ausencia de todo, sino el Conocimiento de Sí mismo que sucede en la ausencia de todo. Pero en el sueño profundo el Conocimiento de Sí mismo no es claro. En el sueño profundo todo el mundo sabe que es y todo el mundo experimenta su Realidad, pero no lo tienen muy claro. Por eso es necesario el esfuerzo, o la indagación o el acto voluntario de autoobservación para conocerse a uno mismo en la vigilia.
Participante – Es un descanso de la mente, ¿no?
César – [Es] más que un descanso de la mente. La Consciencia no está cansada de nada. A la Consciencia no le afecta ni la calidad ni la cantidad de los pensamientos, ni de las sensaciones… La Consciencia es completamente inafectada. La Consciencia no tiene que liberarse de nada, la Consciencia no sufre de nada, de nada, de nada…
La mente no sufre, la mente es sufrimiento … o placer; pero los dos son estados mentales, por lo tanto, son ilusorios porque son temporales.
Participante – Claro, ahora me lo haces ver: una burbuja, es una burbuja. Es temporal y …
César – Eso es lo que se conoce como Anandamaya:
- Maya es [significa] ilusión o ilusorio;
- Ananda es [significa] bienaventuranza.
[Anandamaya es] bienaventuranza ilusoria.
Participante – Ahora que me lo estás explicando me estoy dando cuenta. Es una ilusión o burbuja que va a durar poco. La Consciencia es lo que está ahí presente y se está dando cuenta.
César – Claro, porque está la creencia [falsa] de que [la Consciencia] deriva de las circunstancias, del entorno, de las condiciones (económicas, físicas, intelectuales, o de cualquier otro tipo). Es decir, en cierta forma es real, pero se cree que deriva de algo.
Cuando la mente deja de buscar lo que sea se queda quieta. No está muerta y pareciera que fuera ella la que está experimentando a la Consciencia (que es el estado de Bienaventuranza, Beatitud, Plenitud…, o llámalo como quieras), pero [esa experiencia] es el resultado del hecho de que la mente está quieta. Como no está muerta – sino que solamente está quieta –, en cuanto las circunstancias cambian la mente se agita de nuevo.
Participante – Ahora está surgiendo el entendimiento que me quieres dar. Ahora estoy viendo esa burbuja con más claridad como una ilusión temporal; y es el “yo” el que está disfrutando de esa experiencia que ha surgido, temporalmente, de ser esa Consciencia.
César – … La mente todavía está allí como “el experimentador”.
Participante – Si… y haciéndome creer que esa experiencia es mejor que cuando no está el ego.
César – [Risas]… Cuando no está el [ego] entonces, ¿quién sabe de cualquier cosa? Si el [ego] no está, ¿cómo sabe siquiera de algo? ¿o de su propia ausencia? O sea que la mente tampoco puede hablar de su propia ausencia… porque no estaría allí. Y, cuando está presente no podría decir nada acerca de su propia ausencia.
Participante –Sí, pero cuando está presente dice que estuvo antes.
César – Exactamente.
Participante – Claro, se lo sabe y me hace creer eso.
César – Exacto, objetiviza el estado de bienestar, que es el estado Natural de Ser. Ni siquiera [se puede decir] “del” Ser, sino [que es el] estado Natural de Ser. Para cuando el ego desaparece, entonces la Bienaventuranza no es algo que se conoce o que se experimenta, es lo que se es.
Participante –¿Ves como sí me lo estás vendiendo?
César – No te lo estoy vendiendo. [Risas]…
Participante – Eso sí. Muy bien, claro… Eso es la ayuda que necesitaba.
César – Eso es otra cosa… [risas].
Participante – Claro. Que si no aquí vence el ego…
César – [Risas].
Participante – No queremos que venza, ni tú ni yo. Ni yo.
César – … El “vendedor de la Consciencia” [risas], puerta a puerta [risas]. Muy bien.
Participante – En ese Anandamaya Kosha [envoltura de Bienaventuranza], ¿todavía está el “yo” que experimenta a la Consciencia?
César – Sí, correcto.
Participante – Esa es la experiencia tan agradable que surge, es la que me tiene tan enganchado.
Pero ahora que me lo estabas explicando me he dado cuenta de que – aunque era agradable – era un truco, un juego temporal, una ilusión… Como si algo dijera: “ten cuidado, ten cuidado…”, metiendo un poco de consciencia…
César – El hecho de que hayas levantado la mano y hayas hecho la pregunta o el comentario quiere decir que la Consciencia, desde adentro, está tocando la alarma. Como no puedo seguir la guía interna de Lo-sin-nombre y de Lo-sin-forma, entonces tengo que recurrir al nombre y la forma [guru] que representa a Lo-sin-nombre y Lo-sin-forma. [Risas]
Participante – Claro, claro. Yo tengo más confianza en ti…
César – Durante todos los años que llevo hablando de esto con la gente nunca me lo habían preguntado o pedido así: “Necesito que me lo vendas” [risas].
Participante – Porque sé que eres Consciencia y confío más en ti que en mí mismo. Como lo has explicado, ese Sin-Nombre y Sin-Forma todavía no tiene fuerza, entonces necesito la fuerza desde fuera.
César – Intuyes que soy Consciencia.
Participante – Claro.
César – La única manera que sepas que yo soy Consciencia es que tú sepas que eres Consciencia. La intuición te dice que hay algo allí que…
Participante – Entonces, cuando estamos hablando y me veo en ti… ¿no me veo ya como Consciencia?
César – Si fuera cierto, la pregunta no surgiría…
Participante – No surge en ese momento, pero después vuelve ese Ananda, esa luz que queda detrás y que dice: “He sido yo el que lo ha experimentado”.
César – Uyyy… A ese tienes que matarlo…
Participante – Es difícil.
César – Eso es lo que quiso decir Buda: “Si ves al iluminado, si lo ves, mátalo”.
Participante – Pero eso es difícil…
César – No es difícil ni fácil, ¡no existe! “No existe” quiere decir: “no soy yo el iluminado”. Yo soy la Luz, no el iluminado. Y cuidado con la palabra “luz” porque la Consciencia no es luz. Se hace referencia a Ella como luz [como una analogía] porque sin luz no se puede ver; realmente significa que sin Consciencia nada puede ser.
Participante – Seguramente, César, de tantas tendencias espirituales, de tantas y tantas generaciones, que hay en esta mente me cuesta trabajo soltar al “iluminado”, ¿no?
César – Si piensas que es así, entonces tú mismo creas la dificultad. Piensas que es difícil, crees que es difícil, y tú mismo creas la dificultad imaginaria a través del pensamiento.
Participante – Yo lo estoy creando.
César – Correcto.
Participante – Pues esa es buena, esa es buena, porque uno se piensa que “yo” no lo estoy creando, sino que hay algo ahí que me tiene atrapado.
César – Sí, el ego [es el que] manifiesta todo esto y [luego] le echa la culpa a otro.
Participante – Pues sí, eso hace.
César – [Risas] …Hasta inventa a un Dios, para decirle: “Tío, y ¿entonces…?”. [Risas]. La ignorancia no es otra cosa que el resultado de nuestra inatención.
[El ego dice]: “La culpa la tienes tú (el “otro”) y, si no… la tiene alguien allá arriba, Dios.” … Pero hay tres dedos que señalan para acá, para uno mismo.
Tienes suerte, porque el producto lo estoy vendiendo con el 50% de descuento… [Risas].
Participante – Muy bien, me estás ayudando muchísimo.
César – Una promoción [risas].
Participante – Claro, porque uno hace autoobservación y pareciera que sí, que para algunas cosas funcionaría y que, para otras, no: “No, no… aquí no es la autoobservación, aquí es algo que está dentro, que uno no puede”. Y se monta otro cuento ahí que… Que no, que es simplemente hacer la misma autoobservación para una cosa y también para esta que está surgiendo ahora. Es exactamente la misma autoobservación.
César – Por eso la indagación [se usa incorrectamente] como [si fuera tomarse] un analgésico (cuando me duele la cabeza me lo tomo y si no me duele, ¿para qué?). Pero el “yo” que experimenta lo agradable y lo desagradable es el mismo.
Participante – Si es que lo hemos escuchado decir mil veces, pero cuando le ocurre a uno mismo no nos enteramos.
César – Generalmente, cuando la situaciones son agradables la atención se relaja. Te lo digo porque nos pasó a nosotros. A mí me pasó y a otros les paso estando en la India; e hicieron que nos diéramos cuenta, a Dios gracias… Aunque estés en el sitio más auspicioso, debido al mismo estado de bienestar (generado por las circunstancias) te relajas y te olvidas, y te haces ahí. Entonces, ¿qué diferencia hay en que esté ahí o que estés en otra parte?: “Tengo mi buen trabajo, tengo mis buenos ingresos, aquí todo es barato, tengo la cantina que me cuesta nada, el cuarto me cuesta nada… aquí vivo yo muy tranquilo”. Y además, en esa época estaban dando visas de residente. Se podía aplicar a residencias, no como un proceso de emigración formal, pero te daban un permiso para estar en India permanentemente, lo podías seguir extendiendo y extendiendo y extendiendo… Ratan Lal nos decía: “¿Qué hacen aquí? Comer, dormir, ¡y ya!, ¿qué más están haciendo?”. Lo que estás haciendo es comiendo y durmiendo, porque no estás haciendo nada más.
Es interesante, porque Baba no dejó mudarse permanentemente al señor Ratan Lal a Puttaparthi hasta que el karma que tuvieran que pagar no hubiera sido agotado. “No, no hasta que no se te agote… tu trabajo, tu… Y, entonces, te vienes”. Ahí no vivía nadie de esos grupos, no. Los mandaba a su casa: “Váyase para su casa, a su pueblo, termine su tarea”. Toda esa gente que vivían allí eran personas que ya llevaban muchísimos años. O sea, estaban retirados y, además, habían hecho toda su vida trabajo social. Y, entonces sí: “Vénganse ahora para acá” … Se relaja, uno se relaja. Es [la historia de] Narada.
Krishna le dice un día a Narada: “Tengo sed, tráeme un poco de agua”. Y Narada coge el camino hacia el río, que quedaba lejos. Y en el camino encontró una muchacha bellísima…, bellísima y encantadora. Empezaron a conversar, conversar y conversar. La muchacha le invitó a su casa, conoció a la familia, se enamoraron, se casaron, y pasaron los años. De pronto, hubo una inundación en el pueblo y lo único que él veía por todos lados era agua, agua, agua… Y cuando vió agua, agua, agua… se dio cuenta: “Krishna, ¡se me olvidó!… Krishna, ¡me olvidé de él!”. Uyyy…
Participante – Este cuento ya lo había escuchado antes… Qué diferencia hay en cómo se escucha un cuento antes y ahora. Es muy diferente. Ahora lo estoy viviendo y me doy cuenta que estoy cayendo en todo el engaño del que se habla en ese cuento. Porque cuando hace tiempo lo escuché, pues era: “jajaja, jajaja”. Pero ahora, me doy cuenta de estar cayendo en ese engaño: me estoy perdiendo de Krishna y me estoy quedando con lo de esa historia…
César – … [Te estás perdiendo] de ti mismo, Krishna no es otra cosa que nuestra Realidad, nuestro verdadero Ser, nuestra propia Consciencia.
Todas esas historias fueron diseñadas para el buscador debido a la idea que el buscador tiene de sí mismo, la idea de que es un buscador, de que es el cuerpo o de que es la mente.
Todo lo que hemos escuchado o leído de aquellos que realmente saben de lo que están hablando – si realmente estamos interesados en el tema (incluso, creo que aun cuando no lo estén) –, todo eso llega un momento en que viene a tu rescate, nada de eso es en vano, absolutamente nada. Todas las experiencias que tienen todos los seres humanos son, simplemente, para su progreso espiritual (lo entienda la persona o no, lo acepte o no, lo crea o no). Todo río va de camino, de regreso al océano. No hay un río que vaya hacia el cielo, todos van de bajada.
Participante – Las palabras que estás diciendo es el fuego que necesitaba para volver hacia dentro y darme cuenta de que estoy siendo como Narada y me estoy perdiendo de ser Krishna. Ese cuento lo escuché muchas veces y era una maravilla, pero ahora ha tocado escucharlo de otra manera, ha tocado escucharlo como Verdad y viéndose aquí, en mí mismo. Es brutal, lo estoy viendo aquí y digo: “Ah, pero se está realizando, estoy realizando el cuento que escuché tantas veces”. Y ahora se está realizando y ahora el fuego ese, esta vez se ve como un miedo: “que no me experimente más como Narada”.
¿Ves cómo lo vendes bien? Como diría una amiga nuestra: “Qué maravilla”.
César – Me gané el premio de vendedor del año [risas].
Participante – Sí, porque tocas la tecla. Por eso se te pregunta, porque tocas la tecla… y el cuento que se necesita… y ese cuento, o el otro cuento… se ha escuchado muchas veces; pero en este momento se hace real y cuando se hace real me doy cuenta de lo que experimentaría si siguiera siendo como Narada. Es decir, todo eso se acelera dentro de uno mismo como si se experimentara ese karma. ¿Y a dónde iba a llegar? No iba a llegar a ningún sitio satisfactorio… al sufrimiento. Es como si se realizara en un segundo aquí, como si dentro se aceleraran todas esas imágenes. Y me doy cuenta de eso, de que estoy escuchando el cuento, pero cuando lo escucho: “ah, sí, sí, es verdad”. Y luego, se realiza dentro. Ese es el fuego que necesitaba.
César – Por eso se dice que hasta que no desaparece el ego el Satsang es necesario.
Participante – Sí, eso nos lo dices tú muchas veces. Creo que la mayoría quieren tapar el ego como si fuera una especie de eslogan. No, no…, pero es real. Dentro de mí se crea eso y experimento lo que ocurriría si yo siguiera por ahí. Al verlo no se necesita pasar una vida o dos vidas enteras para pasar por todo eso y, en cinco minutos, se realiza todo eso dentro de mí: “Claro, por ahí no tengo que ir, tengo que ir a la autoobservación, porque por ahí ya sé a dónde me va a llevar”. Pero no porque me lo imagine al escuchar el cuento, sino como si viviera el karma dentro.
César – Correcto.
Participante – Y es curioso porque, cuando he bajado al salón y he puesto el Zoom para la reunión, no había pregunta; pero empezó a surgir todo esto como un volcán y me he empezado a dar cuenta de todo esto porque no me estaba dando cuenta. Ha sido como: “Ahora te has dado cuenta y lo vas a tener que exponer para que te des cuenta de que por ahí no vas bien”.
Por lo menos, el interés en estar contigo hace que surja eso y si hay un engaño va a aparecer. Tú lo verás y me ayudarás. Por lo menos, ese interés no lo he perdido. Por ahí tengo suerte. Porque si no, sí que estaría perdido, claro… ¿quién me iba a sacar de “ser como Narada”? Sería imposible.
Esto me recuerda a una cosa que escuché hace poco de Ramana (y no estoy diciendo que mi caso sea lo mismo), cuando a su madre y a otros devotos, …con la práctica de poner la atención en el corazón y en la mente y que se fuera acelerando el proceso desde el pensamiento al corazón, para que se fueran yendo todas esas vidas que les quedaran… Y así, realizaron al Ser. Tú, al ir hablando del cuento, se iba acelerando dentro de mí y veía todo lo que podría ocurrir existencialmente si yo siguiera por ahí.
César – … Karma… más acción, más actividad…. “Busca, alcanza, obtenlo, deshazte, agárralo, suéltalo, llévalo, tráelo, súbelo, bájalo…”. Uyyy, ¡qué cansón!
Participante – Claro. Ahora lo estoy viendo.
César – El buscador ardiente está cansado de sus actividades. Quiere reposo, quiere descansar en paz… que, realmente, significa morar en su Fuente, disolverse en su Fuente… hasta ser la Fuente misma.
Una de las cosas que me llamaba la atención de Ramana era cuando decía: “Yo no le digo a nadie que venga para acá ni que se vaya, ni le digo a nadie qué tiene que hacer, o qué no tiene que hacer…”. Él, cuanto mucho, algunas veces hacía una sugerencia (“¿será posible que alguien pueda acompañar a la señora a la estación del tren para que no se vaya sola?”). Él mismo dijo: “El gurú que le dijera a un ardiente buscador que tenía que hacer algo no era un gurú, era un asesino”. O sea que el buscador ya estaba harto de sus actividades.
El buscador que entendió – aunque todavía sea ignorante de su Realidad – sabe que no tiene escapatoria de la acción. Y entonces, simplemente se dedica a la autoindagación, a la autoobservación, y deja que la actividad… No tiene deseo por la acción, sabe que la acción es inevitable. Karma, prácticamente, es acción más que destino; es lo que está destinado a hacerse.
Participante – Es impresionante porque eso también lo tenía como una pregunta y ahora la estás respondiendo. Esa necesidad de: “no me pongo a hacer autobservación porque como si tuviera que estar consciente de algo para que salga perfecto”, es decir, como una forma de limitar la autoobservación… El hecho de que tengo que hacer algo de manera perfecta, de que tengo que estar presente en esa acción.
César – Si hay autoindagación durante la acción, la idea de que la acción es perfecta o imperfecta no surge. Y se considera “acción” a aquella en donde surge el “yo”, el hacedor. Si el hacedor está sumergido en su Fuente, entonces, ¿la acción de quién?, y ¿la acción de qué cosa? Aparte del pensamiento “yo estoy haciendo”, no hay acción. Y, aparte del pensamiento “esto está sucediendo”, no está sucediendo nada. En el sueño profundo no hay idea de acción porque no está el hacedor. La diferencia entre la vigilia y el sueño profundo – en relación con el Autoconocimiento – es que [en la vigilia] hay consciencia del entorno, pero no hay idea de hacedor, de experimentador, de conocedor, de voluntad individual, … porque el sentido de individualidad está ausente (bien sea temporalmente, bien sea permanentemente).
Participante – Aunque la Consciencia es todo, ¿lo verdaderamente real es esa Consciencia que no dice y que no hace nada?
César – Correcto.
Participante – Lo otro es temporal e ilusorio, como una burbuja.
César – … [La vigilia] no es diferente al sueño con sueños. ¿O [acaso] no tenemos otro cuerpo [en el sueño con sueños]? A veces hasta tenemos otro cuerpo en el sueño onírico, y la esposa es diferente, y los hijos son diferentes, y el trabajo es diferente, y el mundo es diferente y todo eso es diferente; pero todavía nos identificamos con ese cuerpo o como ese cuerpo en el sueño. Realmente, no hay diferencia entre el sueño onírico y la vigilia, aparte de que la vigilia pareciera que fuera un poco más larga y de que aquí estamos con el control de todo [risas].
Participante – Es una maravilla. No me canso de escucharte porque es tal y como lo dices…. Lo que dices se va realizando, es una maravilla. Estás hablando del sueño con sueños y de la vigilia como lo mismo, y se va realizando, lo voy viendo ahora.
César – Yo no me canso de hablar de esto. ¿Cómo te lo explico? No hay el deseo de hablar de esto o el interés de hablar de esto, pero a uno no le importa hablar de esto (siempre y cuando el interés de la otra persona sea real, sincero). Yo me cansaría de hablar de esto en términos físicos (no sé…, que la garganta se te canse y que duele porque se irrita de tanto hablar, y porque naturalmente, el cuerpo necesita descanso). No es tampoco porque haya una pasión por hablar de esto, no hay una… Simplemente, si surge de manera espontánea por un interés real, pues muy bien.
Participante – Contigo no es como si yo estuviera teniendo una charla espiritual con alguien, contigo es diferente, se va realizando lo que vas diciendo, se va realizando dentro de mí, lo voy sintiendo, lo estoy haciendo real en ese mismo momento.
César – La conversación es práctica, bien sea en términos de teoría, de conceptos, de conocimientos como tal, o bien sea en términos de cómo realizo o experimento ese Conocimiento Directo. La conversación es práctica porque si no, no tiene la más mínima utilidad. Eso es a lo que me refiero cuando digo [que no me importa hablar de esto] si la conversación es real, … porque la motivación es real; de lo contrario, es como si habláramos de…, no sé…
Participante – Claro César, tú lo ves desde tu perspectiva… pero esto es una maravilla. Me acuerdo de la gente cuando decía sobre Papaji: “Cuando estás con él estás realizando el Ser en ese momento”. Estoy contigo y se va realizando todo, es una maravilla. Ahora mismo es una experiencia impresionante el ver cómo se van realizando tus palabras: “Ahora veo el miedo que va por allí, ahora siento esa Consciencia…, o si el cuento…”. Es que se va plasmando todo. Tener la suerte de eso, de eso que yo había leído y escuchado, el vivirlo en directo (como tú lo tuviste que vivir en su momento con Baba y Ratan Lal). Es impresionante, es una maravilla, es un verdadero milagro que un concepto esté cargado de esa Consciencia y que se vaya realizando en ese instante.
César – Muy bien.
Participante – Muchas gracias. Infinitas gracias. Es fascinante…
César – A la orden. Muy bien.
Transcripción del extracto del Satsang del 5 de diciembre 2025 publicado en el canal de YouTube de César Teruel como 05-12-2025 Español.
Segunda reunión. Tiempo – Minuto 0 a minuto 51:16.
https://www.youtube.com/watch?v=6s77okwkTLg
La intensidad de la búsqueda ha bajado. Necesito que me vendas la Consciencia.
Ver video clip de la transcripción.