La mente busca la diferencia

Extracto del Satsang del 20 de marzo de 2024 publicado en el canal de YouTube de César Teruel como 20-03-2024 Español 2 Parte.

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La mente busca la diferencia. No necesitas a la mente para Verte.

León – Desde la última conversación que tuvimos … se mantuvo durante unos días más la atención permanentemente. Y, después de unos días, hay una confusión… el límite entre el sujeto y la observación ya no es claro. Y siento como confundir entre ese límite que ya no es tan claro y la mente. Entonces, no sé si es como, de nuevo, volver a observar la mente, pero al mismo tiempo no logro ver la claridad de ir al sujeto o quedarme en el sujeto, ahí pasó algo que no, … no lo entiendo

César – Todo esto colectivamente es la mente, ahora. El “yo” que pregunta es la mente: “lo percibo claro, no lo percibo claro” … es una pequeña trampa mental, eso es todo. ¿“Quién” tiene esa experiencia?

León – Ahí es donde está la dificultad o el embrollo, en el sentido de que antes la pregunta -la indagación o el mirar hacia dentro- … como que podía definir al sujeto y al silencio… y ahora está todo revuelto, como que no…

César Pon la atención en ti mismo ahora. ¿“Quién” dice eso? “yo”, ¿“yo”?, ¿“quién”? Observa el “yo”, no preguntes “quién soy yo”, sino eso que conoces -aquí y ahora- como “yo” … obsérvalo…. Esa Consciencia de Ser -aquí y ahora- ya es Absoluta, pero los pensamientos hacen creer -de nuevo- que es limitada, que está confundida.

León – Solo que antes aparecía como silencio y es como que ahora ya no hay… antes había silencio y ahora es solo pensamiento tras pensamiento

César – Ok, perfecto, “pensamiento, tras pensamiento, tras pensamiento, …” pero tiene que haber un observador de todo eso, ¿cierto?… eres tú, ¿cierto?, ¿sí o no?

León – Teóricamente… Hay ahí….

César Pon la atención en el observador y deja a los pensamientos que vayan y vengan, sean millones o trillones, buenos, malos, … déjalos a los pensamientos que vengan. Pon la atención en el observador.

León – Es como si no hubiera diferencia entre el pensamiento y el observador.

César – ¿“Quién” está analizando si hay o no hay diferencia entre el pensamiento y el observador? Solamente pon la atención en el observador [en el sujeto, individuo]… no esperes nada, estás esperando algo. Pon la atención en ti mismo, a cualquier cosa que concibas como “ti mismo”, aquí y ahora; ahora sabes “Yo Soy”, ya eres consciente de ser… y ahora, ¿qué pasa?

León – Cuando antes hacía este mismo mecanismo [la indagación], me quedaba en silencio… y ahora hago el mismo mecanismo [indagación], pero no logro acceder a ese silencio que antes veía o experimentaba.

César – No puedes verlo porque lo ERES.

León – Ahora sólo veo pensamientos. Antes podía presenciar ese silencio.

César – Olvídate del silencio, ¿quieres presenciar el silencio? ¿? Estoy sugiriendo que pongas la atención en ese “yo” que quiere presenciar el silencio, en ese “yo” que quiere algo… para que se quede quieto, y deje de querer nada, entender nada, experimentar nada, ver nada, … 

León – Lo entendí, pero está difícil, está como revuelto…

César – [Mira al] “yo”, la atención mira al “yo” … no importa que haya confusión, a veces la mente no se detiene, la mente puede que esté alborotando en la superficie con algún contenido, alguna forma, no importa… [Silencio]

El problema es que quieres que eso se detenga y quieres, además, ver otra cosa, ¿Cierto? Porque la atención está “allí” y quiero poner la atención “allá”, en vez de poner la atención en ese “yo” que dice que quiere poner la atención [allí o allá], en vez de poner la atención al “yo” que dice todo eso…

León – César, hay un momento en que “lo visto” se vuelve uno con “el que ve”, con el sujeto… pero no con la Consciencia, sino que “lo visto” se hace uno con “el que ve”.

César – Correcto, y ahí se revela Aquello que Ve “al que ve” y “lo visto”, que son uno.

León – Está la Consciencia, el testigo y el fenómeno, ¿cierto?

César – La Consciencia es el Testigo. La idea de ser el Testigo es la última forma de identificación porque tiene que haber “el testigo” y “lo atestiguado”. “El que ve” y “lo visto” son la mente, separados o unidos. La Consciencia no es consciente de nada… es decir, aunque sea consciente de este “otro ser consciente” no los ve como separado, los ve como sí mismo. El que ve “algo” es la mente.

León – Pero antes yo lograba percibir una separación entre “lo visto” (mis pensamientos) y “eso” que veía los pensamientos (la mente).

César – No. Ya no los puedes separar, es lo que está pasando, no los puedes separar porque no están separados… y tampoco están unidos.

León – Es como si viera una misma cosa.

César – Claro.

León – Pero antes sí veía una diferencia, eso es lo que me pasa que antes sí veía una diferencia.

César – Claro. Ahora no hay diferencia, no hay diferenciación entre el sujeto y el objeto.

León – Pero eso lo puede ver mentalmente, porque los objetos que veo…

César -… Porque es mental… ese es un estado mental que se llama “no diferenciación”. Cuando la mente no ve nada separado es porque no está identificada como “alguien” viendo algo separado.

León – ¿Pero aún hay pensamientos?

César – Claro, puede que sí, puede que no… da igual [que haya pensamientos]…

León – Ok, entiendo.

César – El que ve a los pensamientos es la mente. El que ve al mundo es la mente, el que ve “algo” es la mente -como separado o como unido- o, digamos, como diferente o, como no diferente…

León – Antes, si yo ponía la atención en “quién veía los pensamientos”, entonces se tranquilizaba, se silenciaba…. Y ahora si hago ese mismo ejercicio …[indagación] no logro ver la diferencia, no hay diferencia entre “el que ve” y los pensamientos….

César No puedes separarlos, no puedes separar al mundo del cuerpo, al cuerpo de la mente, a la mente de la Consciencia… no puedes separarlos, no puedes unirlos, porque no son dos, no hay sentido de unidad porque no hay dos, son uno y la misma cosa. Si te das cuenta todo este ruido mental acerca de este fenómeno, desaparece; o acerca de este conocimiento, desaparece.

León – Pero antes tenía la sensación de que la mente era una cosa, el pensamiento era una cosa y “yo” observando ese pensamiento era otra cosa…

César – Si lo miras como una cosa observando otra cosa sigues mirando como la mente… La Consciencia no está diciendo nada de eso ahora… eso lo dice la mente ¿no te das cuenta? La Consciencia no ve ni una cosa, ni otra cosa… no ve nada …, todo eso son pensamientos. Es la mente la que ve los pensamientos. La Consciencia solo sabe de sí, de sí como la totalidad.

León – Pero, si hay un estado de no-diferenciación también hay un estado de diferenciación.

César – “Diferenciación”, “no diferenciación” [implica que] tiene que haber dos: diferenciado y no diferenciado. Pero la Consciencia no sabe de “diferenciación”, ni de “no-diferenciación”.

No-diferenciación lleva al conocimiento de ser Consciencia, cuando hay conocimiento de ser Consciencia, ahí no hay ni diferenciación ni no-diferenciación… hasta el Samadhi se trasciende… todo eso desaparece, son conceptos. La Consciencia es libre de conceptos, y aun así los conceptos surgen de ella, pero como tal [la Consciencia] es libre de conceptos, la Consciencia es Silencio Absoluto.

León – Al parecer hay una idea mental todavía de querer fijar la atención en algo, de querer hacer algo, de querer buscar algo, de querer…

César De querer“yo” quiero algo, eso es lo que sucede, el “yo” está inquieto otra vez. Tiene que quedarse quieto. Es más, si realmente [el “yo”] quisiera saber lo que quiere saber, se quedaría quieto, pero se mantiene inquieto para no desaparecer por completo, es una trampa sutil de la mente para no desaparecer por completo … eso es todo.

León – Ahora, la inquietud está… en que, antes… Me siento como un disco rayado … no logro resolver…

César – “Antes”, es decir, pasado, memoria, recuerdo, … la mente surgió como “el experimentador” y reclama esa experiencia … pero no puede tenerla porque no estaba allí en ese momento, pero ahora [la mente] reclama ser el “experimentador” de lo que no experimentó porque no estaba allí presente… Ahora “yo quiero”, “antes podía, ahora no puedo”, “ahora, quiero…” [risas]. “Ahora quiero lo que no puedo, porque “yo” no estaba, no lo tenía porque “yo” no estaba”, … como mente no estaba… Y creo una experiencia de carencia, que está engañada por su propio pensamiento. Lo que te inquieta es lo que quieres: el objeto.

León – Lo que me inquieta es esa no-diferencia que encuentro entre la mente y el pensamiento…

César – Porque la mente… pues claro… la mente se tiene que inquietar [para dar la apariencia de que existe]… La no-diferenciación no es el problema; “quién” es el problema, porque si se queda en el estado de no-diferenciación, desaparece.

León – Lo entiendo, pero igual sigue la inquietud dándole vueltas.

César – ¿Quieres que la inquietud desaparezca?, ¿verdad? (pregunto).

León – Si, porque antes estaba tranquilo.

César – Exactamente, ahora “yo quiero que la inquietud desaparezca”, ¿verdad? Ese pensamiento está allí -es lo que te quiero decir, de manera muy sutil, está allí.

La mente está parada en el borde del precipicio, tiembla. ¿“Quién” tiene la inquietud? La inquietud es el objeto de la experiencia… lleva la atención al sujeto de la experiencia, ve [mira] al “experimentador”, solo ve [mira], no trates de erradicar a la inquietud. [Silencio]

León – No veo diferencia entre la inquietud, y el que ve la inquietud, ….

César – ¡Quieres ver la diferencia! (risas). ¿Te das cuenta?: Quiero ver la diferencia porque quiero sentirme diferente a la inquietud”, ¿te das cuenta? ¿me oyes, respondes? Estás como perdido…

León – Sí. No veo esa diferencia. Antes veía la diferencia entre la mente y el pensamiento, y ahora veo una sola cosa… veo la misma cosa.

César – Podías ver la mente y el pensamiento. El único que ve la mente y el pensamiento es la mente [ego]. La Consciencia no ve nada. ¡La Consciencia no ve nada! ¿Cuál pensamiento está ahí que no se detiene? ¿Acaso tu mente está ahora pensando como un tren?

León – No hay solo como un… Hay una sensación extraña… no hay una línea de varios pensamientos… hay una emoción, una sensación.

César – La mente está jugando un juego sutil y toda tu atención está en el fenómeno, en “lo visto” … según tú, [la mente] está produciendo un “fenómeno aparentemente extraordinario” para que tu atención caiga en el fenómeno… ¿Quién es consciente del fenómeno? Ahí va la atención, en el “quién”, no en el “qué”. Estás perdido en el “qué”. [Silencio]

Pon la atención en el “quién” … sin que la intención o [sin] el deseo de que nada cambie, o desaparezca, o se vaya… porque lo que estás es peleando con el fenómeno.

León – Y, si ahora, pongo la atención en el “quién ve”, pero no veo a “quien ve”

César – ¿Cómo lo vas a ver? Lo eres. ¿Cómo lo vas a ver…  si lo eres?

León – Porque antes tenía la sensación de que había algo que veía lo que observaba.

César “Antes, antes, antes”Ahora, ahora. Quieres tener la misma experiencia de antes, quieres repetir una experiencia que no es absoluta.

León – Por más que sea de antes… no puedo dejar de pensar en ella…

César – Exacto. Quieres ver lo mismo que veías antes. Es una preconcepción y la quieres mantener en el tiempo y el espacio.

León – Veía como un sujeto y el pensamiento. Y ahora no lo veo, pero sí está…

César – Porque lo Eres. Estás “así”… a esto [muy poquito] de verlo, pero el juego sutil es tan fuerte que no te deja verlo. Como individuo me veo a mí mismo, y como Consciencia me veo a mí mismo…. Pero como individuo no puedo verme a mí mismo como Consciencia.

La mente está super-activa, quiere “algo”. Olvídate de lo que quieres, [olvídate de] lo de “antes”. El individuo es idéntico a la Consciencia. El individuo es consciente de sí, la mente es consciente de sí y “de algo” simultáneamente… siempre es consciente de “algo”, porque la mente es siempre “yo” y “esto”.

El individuo es consciente de sí, la Consciencia es consciente de sí. El individuo no puede ser consciente de la Consciencia, y la Consciencia no percibe al individuo como separado o como unido, sino como sí mismo. Así que [la Consciencia] no tiene problema con el individuo.

La mente podía diferenciar -antes- entre “lo visto” y “el que ve”, pero ahora no puede diferenciar a “el que ve” con “lo visto” … esa misma experiencia te va a llevar al conocimiento de Ser Consciencia, pero la mente no quiere mantenerse en el estado de no-diferenciación; está buscando la diferencia, ¿cierto?

León – Sí.

César – Ajá… La mente está buscando algo, está inquieta… sutilmente, extremadamente sutil, porque -como tú dices- no puede ver el pensamiento que causa la sensación, como una angustia, como una ansiedad.

León – Porque antes la costumbre era ver la mente y objeto, mente y pensamiento, … Ahora que no veo esa diferencia, no tengo un mecanismo como para volver a…

César – ¡Ese es el estado de no-diferenciación! No lo eches a perder buscando la diferencia. El objeto se funde con el sujeto, y luego el sujeto se funde con la Consciencia. Es decir, la idea de que el sujeto está separado de la Consciencia desaparece.

El mundo no se percibe separado de la mente, y luego la mente no se percibe separada de la Consciencia. Es decir, el mundo es la mente, y la mente es la Consciencia. No hay diferencia, no hay separación, no hay unión… porque no hay dos, o tres (cuerpo, mente, Consciencia), no son tres, son uno y la misma cosa.

León – Ok, ahora entiendo. Lo que pensaba que podía ser una equivocación en el estado de no-diferenciación es más bien una aproximación. Lo he entendido

César – Exacto. La mente puede que vea diferenciación y la mente puede que vea no-diferenciación, pero hay una Consciencia de la mente viendo diferenciación y viendo no-diferenciación, y no la percibe como diferente de sí misma.

León – No logro eso, pero sí logro ver que no hay diferenciación entre la mente y los pensamientos. Lo veo en los pensamientos. Los pensamientos no son diferentes de la mente.

César – Claro, correcto. Los pensamientos no son diferentes de la mente. Está la mente “yo”, y los pensamientos “esto, esto y lo otro” ¿verdad? Todo eso es la mente, todos los pensamientos son el pensamiento “yo”. Todos los objetos son el sujeto.

León – Puedo verlo como objetos mentales, pero no [puedo verlo] como “objetos-cosas”

César – Correcto. Sujeto y objeto son lo mismo; pensador y pensamiento son lo mismo… el que ve a los pensamientos es el pensamiento mismo, el pensamiento “yo”, el observador.

León – Solo que, antes veía de otra forma y ahora veo de otra forma… ok. Gracias César.

César – Lo observado se funde con el observador y, queda el observador sin nada que observar, no tiene pensamientos que observar, no tiene nada que ver, y no teniendo nada que ver… desaparece.

León – Pero teniendo “algo que ver” se mantiene ahí queriendo observar eso…

César – Claro, [queriendo observar] su propio pensamiento.

León – Pero hay una adicción a tener una diferencia entre mente y objeto, entre mente y pensamiento.

César – El objeto no dice “yo soy un objeto”, ¿cierto? La palmera no me dice: “César, yo soy un objeto y tú eres el sujeto”.

León – Pero me refiero al pensamiento, hay una tendencia…

César – ¿Acaso hay objetos separados aparte del pensamiento…?, ¿Acaso esto [la palmera] dice “yo soy un objeto?, ¿o lo digo yo, o soy “yo” el que digo “esto es un objeto”? “Yo” [el pensador] soy el que digo “esto es un objeto”.

La palmera no dice nada, esto no dice que es un objeto, ni que es un árbol, esto no dice nada… todo eso lo digo “yo”; “yo” inventé a un objeto separado de mí, porque “yo” creo que el cuerpo es el sujeto y esto [la palmera] es el objeto. Yo creo que “yo soy el cuerpo”, creo que “soy el sujeto”… y a lo que aparezca “yo” como el sujeto, entonces creo al objeto, la palmera…

León – Pero yo solo puedo ver que no hay diferencia entre mente y pensamiento, no entre objeto y cuerpo.

César – El pensamiento y el pensador son lo mismo, los pensamientos y el pensador son pensamiento. La mente es pensamiento.

León – ¿Quién es, entonces, el que ve la diferencia?

César – ¡La mente! La mente ve la diferencia y ve la no-diferencia… ve “algo”: o diferencia o no-diferencia… sigue siendo pensamiento, ¿verdad? Tanto la diferencia como la no-diferencia, siguen siendo pensamientos, ¿verdad? Sigue siendo la mente…

 Ahora, si la mente se queda sin pensamientos, ahí colapsa… ¡así!… A lo que la mente se queda sin pensamientos, colapsa… y eso que queda, obviamente, ya no es la mente… esa Consciencia que queda ahí, no es individual, tiene que ser Absoluta…

Sin ayuda de la mente, o del intelecto, incluso sin ayuda de la intuición se sabe que uno es esa Consciencia. Uno es los dos, Uno es la mente y la Consciencia… Pareciera que la Consciencia se ha convertido en un individuo, así lo parece, pero no lo es.

La Consciencia, en esencia, no se ha convertido en nada, no ha dejado de ser prístina, no ha perdido su naturaleza, su realidad, sigue siendo la misma, no ha dejado de ser ella misma, se mantiene intacta, se mantiene exactamente igual… Si proyectas sobre esta pared una película, aunque la pantalla pareciera que fuera de colores ahora, sin embargo, la pantalla sigue igual, se mantiene exactamente igual. La Consciencia pareciera estar individualizada, pareciera ser el individuo, ¿me sigues? … y que está limitada al cuerpo. No sé si me sigues porque te quedas callado.

León – Hasta ahí no te sigo. Lo anterior sí, pero hasta ahí, no. Todavía la atención se va a “algo” que no puedo ver, a la sensación de “yo” que ahora no puedo ver, pero que antes sí podía ver, pero que aun así esta sensación de “yo” crea todo un movimiento mental.

César El Yo que no puedes ver es el Yo que eres.

León – Ya, pero eso no logro… no lo veo.

César Quieres algo todavía, es una trampa: “no lo veo, … pero lo quiero ver; no veo la diferencia, pero quiero ver la diferencia”, ¿sí o no? Porque puede que “el que ve”, que “el mismo que ve” puede que ni siquiera esté, que desaparezca, y como no lo ves, entonces … [la mente se obsesione pretendiendo ver la diferencia]. Porque “el que ve” y “lo visto” surgen juntos, y desaparecen juntos, y no son dos… inclusive la mente y el pensamiento no son dos…

El sujeto es un pensamiento, y el objeto es un pensamiento. Pero los dos (sujeto y objeto) son el mismo pensamiento. Cuando piensas acerca de algo, el “algo” es el objeto ¿verdad?, … y el que piensa acerca del objeto es el sujeto, ¿cierto? ¿Te das cuenta de que es solo un movimiento mental?

En la vigilia, -sujeto y objeto- siempre están juntos, aparecen juntos. Cuando la gente se despierta, cuando la gente dice que se hace consciente de sí, cuando la gente cree que ese ser consciente es lo que ellos son -que es la mente-, automáticamente son conscientes del mundo. “Me desperté, aquí estoy “yo”, y automáticamente estoy viendo todo “lo demás.” Esa es la experiencia de todos. Automáticamente, el sujeto y el objeto – “yo” y el mundo- aparecen juntos.

 Eso que apareció -el sujeto- es un pensamiento, y los demás pensamientos son el mismo pensamiento. Y la idea es: “si la atención va de los objetos al sujeto, de los pensamientos al pensador, el pensador ahí mismo colapsa”. Por eso es que no lo ves, porque no es. Y el que no ve a la mente, y el que no ve a la diferencia tampoco lo puedes ver, solamente lo puedes ser.

León – O sea que, siempre es la Consciencia viendo.

César – Siempre.

León – ¿Y no hay destellos, ni esas cosas así…?

César – Si los atisbos “son vistos”, si el destello “es visto” entonces depende de Aquello que lo ve. Si “es visto” es porque hay Consciencia de ellos. Incluyendo al individuo, el individuo es consciente de sí, pero la Consciencia es consciente del individuo. La Consciencia es consciente de la presencia y de la ausencia del individuo. El individuo es consciente de su presencia, pero no puede ser consciente de su ausencia. [Silencio]

León – Aquí hay un mecanismo de no querer verlo, no querer comprenderlo, no sé… como si hubiera la necesidad de una búsqueda, …aunque se ve lo que se busca, aún quisiera que hubiera una búsqueda…

César – Es lo que te quiero decir: si el buscador deja de buscar… porque está buscando “algo”, está buscando un objeto, “algo” – ¿te das cuenta? -, … ¡y no lo encuentra!, no lo puede producir.

El sujeto está allí buscando un objeto y no lo ve, no lo puede producirporque si se queda con el objeto, si se queda solo [yendo del objeto al sujeto] desaparece. Y dice: “no, no… tengo que buscar, tengo que practicar, tengo que indagar, tengo que ir para adentro, tengo que hacer algo… o para afuera, o para adentro, o para arriba, o para algún lado”.  Los pensamientos que estás viendo ni siquiera son acerca de “otro”, sino que son acerca de ti mismo… [Imita:] “no veo nada … ¡ah, oh!”, … es sutil la trampa.

León – … Pero entonces, ¿aquí no hay nada que hacer?

César – ¡No! Al final, tú -como Consciencia- ni haces ni dejas de hacer, como Consciencia, simplemente eres. La Consciencia es simplemente “Yo Soy”. “Yo Soy” sin pensar “Yo Soy”. Sin saber cómo sé que soy, porque sé que soy, pero no sé qué soy.

Soy consciente que soy porque soy Consciencia. Esos son pensamientos que surgen de la Consciencia, pero esos pensamientos …, a esa mente no la puedes llamar ego porque no está el pensamiento “yo soy el cuerpo. Estás muy cerquita, pero a veces las trampas son tan sutiles que pareciera que son más fuertes que todas las anteriores…

León – Es muy difícil de investigar eso que no se ve pero que está, no se ve, pero está, no hay como agarrarlo. No está, no se ve, pero está… no hay como verlo

César – Eso es lo que eres. Eres lo que no puedes ver. Lo que no puedes ver es lo que está allí. Está, pero no lo puedes ver. Quieres verte a ti mismo como Consciencia, y no puedes… como mente quieres verte a ti mismo como Consciencia, pero no puedes, (eso es lo que la mente quiere) no puedes verte a ti mismo… eso es lo que la mente quiere, no puedes.

Aun cuando el objeto de deseo sea la Consciencia, ¡la atención cae en el sujeto para que el sujeto se quede sin el objeto de deseo, para que el sujeto se quede sin el objeto!, ¿te das cuenta?, ¡sin lo que busca! Si para [termina] de buscar, si se queda quieto entonces colapsa. La mente quieta no puede sobrevivir, queda absorbida por la Consciencia

León – Por eso [la mente] ha estado tan inquieta también. Entendido.

César – Yo te entiendo perfectamente, estás mirando para “algún lado”, es un hábito, una tendencia… Si entiendes que tú como Consciencia no necesitas a la mente para verte, para conocerte, entonces dejarías mentalmente de tratar de verte.

Dejarías de recurrir al espejo para saber de la existencia de mis ojos… los ojos están allí, con independencia de que pueda verlos o no … Yo estoy “Allí”, ya sea que me vea o no.

León – Sí, porque está la tendencia de querer conocer a través de la mente.

César – Exacto. Y la Consciencia se conoce a sí misma como Consciencia porque es Consciencia. Ver y Consciencia es lo mismo. Existir, ser consciente y ser Consciencia [los tres verbos]… ¡es lo mismo! [Silencio]

León – ¿Y qué es lo que pasa ahí con la mente?, porque entiendo, veo que soy la Consciencia y demás, pero, … ¿ya no necesito la mente?

Exactamente. Ramana Maharshi decía que la mente del sabio es tan inútil como el reflejo de la luz de la luna al mediodía. Si tengo una vela en la mano, te hace falta para ver las cosas, pero cuando sale el sol, ¿necesitas la vela todavía para ver algo?

León – ¿Y qué se hace con la mente después?

César – [Risas] La mente sigue funcionando, pero ya no se percibe como lo que “uno” es. A esa mente ya no la puedes llamar ego, ni la puedes llamar mente, ni la puedes llamar nada. Poquito a poco vamos llegando allí, tranquilo.

La mente es la capacidad de pensar, de imaginar… el que deja de pensar y de imaginar es el sentido de separación, … deja de pensar, de imaginar que es el cuerpo. La mente es el poder de imaginación de la Consciencia. No es un ser como tal, aparece como [si fuera] un ser.

León – Sí, porque ahora la veo como si fuera un órgano, como si fuera una parte que está funcionando ahí metida…

César – Exactamente, es una función, como el oído, como el corazón, como el hígado, … deja de ser “un ser”, nunca fue “el ser”, nunca fuiste eso [nunca fuiste la mente].

León – Ahora lo veo, pero está la cosa de que no tengo la certeza… no está la certeza, lo puedo ver por un momento con cierta confianza y seguridad, pero no está la certeza de eso.

César – Eso es una duda, ¿verdad? Surge “el que duda” y, ¿con qué surge? con la duda. Aparece el pensador con el pensamiento, el sujeto con el objeto … Es pensamiento, puedo ver ese movimiento que se queda calladito, pero que todavía está ahí: “¡tuc!” Le queda a esa mente tres granitos… si la muñeca [de sal] estaba hecha de un millón de granos de sal … le quedan solo como tres granitos… Es interesante, porque cuanto más chiquitos son los granos que quedan más ruido hacen, porque para poder sobrevivir [la mente] tiene que ser algo muy sutil, muy sutil.

La mente es el reflejo de la Consciencia, ¿verdad? La mente refleja al ego, es decir, el pensamiento “yo soy el cuerpo” surge de la Consciencia. Ese pensamiento es absorbido por la Consciencia y, luego, es sustituido por el pensamiento “yo soy la Consciencia”. Uno refleja la ignorancia y otro refleja el conocimiento. Los dos pensamientos surgen de la Consciencia; a uno se le llama ego, ignorancia, y al otro se le llama conocimiento o sabiduría.

Ahora bien, yo sé que soy Consciencia antes de que surja el pensamiento “yo soy Consciencia”, así como yo soy Consciencia antes de que surja el pensamiento “yo soy el cuerpo” … Yo Soy antes, durante y después… inclusive antes de que diga que: “Soy antes, durante y después” …

León – Ahora pasa que no puedo ni prestar atención, ni no prestar atención… no se puede hacer nada…

César – ¡Ey! No se puede hacer nada. Eso que quieres “hacer” es [un hacer] mentalmente… la búsqueda es mental… el que busca es mental… el que busca, está tan débil, ¿sí?; intenta, pero no puede… no puedo, me rindo, se queda quieto.

Quieto, es Consciencia; activo, pareciera ser un individuo.

 

Día 20 de marzo 2024 parte 2. León.
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La mente busca la diferencia. No necesitas a la mente para Verte.

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