Preguntas sobre: La naturaleza de las tendencias. Cómo indagar y discriminar. Los atisbos interpretados por la mente. Diferencia entre mente (ser consciente) y Consciencia. La reacción de la mente ante el Autoconocimiento. El movimiento desde lo no manifestado (sueño profundo) a la manifestación (vigilia). Existencia = Consciencia
Participante – Hola César, ¿cómo estás? Saludos también a todos. Tengo varias preguntas. Ayer también me conecté, pero no me atreví a hacértelas. Así que, ahora, con más calma, te quiero contar que – tal como me dijiste la vez pasada –, efectivamente, han aflorado mucho más las tendencias. Y las clasifico en dos tipos (y ahí va mi primera pregunta). Hay unas que tienen que ver simplemente con el pensamiento; y esas, de alguna forma, son las que me resultan más fáciles de ignorar. Pero hay un segundo tipo que tiene que ver con reacciones emocionales; y, enfatizo la palabra reacción porque, en realidad, afloran… Incluso, no las puedo ver antes, sino que simplemente son una reacción. Y eso ha sido lo que más me ha complicado porque logro apaciguarlas después de que ya se han manifestado. Y no sé mucho… He seguido un poco el consejo que tú me diste. Y también he escuchado a otras personas que dicen que hay que dejar que esas tendencias salgan. Algunas me resultan más incómodas, otras no tanto. Sin embargo, también me he dado cuenta de varias cosas que han aflorado con esas tendencias, … de las razones, o los motivos, o la historia que mi mente cuenta en relación a esas cosas que afloran.
Entonces, mi primera pregunta es referente a si las reacciones de tipo emocional – entendiéndolas como tendencias – ¿también hay que dejarlas que afloren? Entonces, ¿tú haces esa diferenciación entre tendencias que son más mentales y otras más emocionales?, o ¿si son todas lo mismo?
César – No, todo eso son tendencias. Todo eso cabe dentro del concepto “tendencia”. Están involucrados en el concepto “tendencia”: deseos, pensamientos, ideas preconcebidas, recuerdos, conocimiento, etcétera, etcétera, etcétera. Y también, está dentro del concepto “pensamientos”. Más que todo, todo esto es una cuestión de semántica. La palabra “tendencias” es una traducción muy pobre – diría yo, muy limitada – del concepto sánscrito “vasanas”, que involucra a todo el contenido mental en todas sus formas.
Entonces, no puedes verlas antes de que surjan porque antes de que surjan están ahí en estado latente o potencial. No eres consciente de ellas porque están en estado subconsciente, subterráneo y no puedes hacer nada. Solamente [eres consciente y puedes hacer algo] cuando surgen. Dejarlas que surjan no quiere decir que se les va a dar permiso … porque no te van a pedir permiso. Dejarlas que surjan es no tratar de controlarlas o de cambiarlas por otras mejores, por algo más agradable. Déjalas que surjan y, simplemente, ve de dónde surgen, a quién les surgen. Lleva la atención de lo que surge a su lugar de origen: ¿de dónde surgen? o ¿a quién le surgen? A “mí”, ¿cierto?
Participante – Sí, eso lo he estado haciendo …, pero con posterioridad a cuando ya afloraron, ¿no?
César – Mantente como tal; es decir, tú eres la Fuente de la mente y de los pensamientos. ¿Quién piensa?, “yo”. O, ¿de dónde surge el pensamiento “yo” ?, de mí. Es, básicamente, ser lo que uno es. Ahora, indiferentemente de lo que creas ser en ese momento, no importa, mantente como tal y se va haciendo más claro qué es lo que realmente eres: ni el cuerpo ni la mente, sino Consciencia. Mantente consciente de ser la Fuente [de los pensamientos]. Es, básicamente, mantenerse consciente de ser consciencia. No se tiene claro al principio, pero, realmente, es lo que estamos haciendo.
Participante – Sí, o sea, eso te contaba la vez pasada, es que la autoindagación cambió totalmente. Ahora es esto de hacerme consciente de ser, o ser consciente de ser, o conocer el ser.
César – Correcto.
Participante – Y eso, como te digo, se instaló así… Ya autoindagar, de alguna manera, no significa un esfuerzo. La consciencia de ser aflora de un modo mucho más simple y la mente se detiene en el momento.
César – Y si no se detiene no importa. A veces no se detiene.
Participante – Sí, pero hay una relación distinta; es como si fuera un objeto.
César – Es un objeto, correcto. El sujeto es un objeto. El pensador, el sujeto, … es un objeto.
Participante – Con el “yo-ego” me ha pasado algo parecido, que – también por momentos – se vuelve como un objeto, como algo.
César – Ya no es alguien. Y, mucho menos “yo”. Porque Yo, como Consciencia, no soy ni alguien, ni algo ni nada. Yo, como Consciencia, simplemente soy Consciencia. Simplemente Soy. En cuanto digo que es alguien, algo o nada ya le doy un calificativo, o un atributo, o una característica, o una cualidad.
Participante – Sí. También dentro de esas tendencias – las que aparecieron fuertemente y que, en algunos momentos, también se instalan como duda cuando la mente está presente – tienen que ver con esto del ego espiritual. El sentir la reafirmación de la sensación de que hubiera un avance en algo, y que el ego se agarra de eso. Inicialmente, hubo una sensación de alegría que la disfruté, pero después también se transformó en esto otro: “No, todo esto es mentira, es puro ego”. Y también logré identificar que era la mente, ahí, boicoteando esto que está pasando.
Ayer, como te decía, cuando me conecté no me atreví a preguntarte porque estaba con lo mismo. Dije: “No, esta cosa es ego”. Y, también, preguntarte al respecto, sobre cómo diferenciar a veces cuando hay… No, en realidad no.
César – No, porque esa diferenciación que vas a hacer implica la ayuda del intelecto, diferenciar entre esto y lo otro. Lo que hay [que hacer] es diferenciar: “entre lo visto y el que ve, ¿quién soy yo?”. Se resume a eso. Lo demás es mente, es actividad mental. “Entre lo visto y el que ve, ¿quién soy yo?”, eso es todo. Todo esto [el mundo] aparece y desaparece; todo esto cambia, sufre modificaciones, todo esto lo conozco. Si lo conozco, entonces, yo debo ser diferente a ello. En realidad, mi naturaleza debe ser diferente a todo esto.
Participante – Y, además, en algún momento surgió la sensación de un absurdo porque era – como decía hace un rato atrás – esto de sentir alegría por haber progresado en algo, siendo que ese Algo está siempre ahí.
César – Es natural. Cuando se empiezan a tener atisbos o se empieza a ser claro o evidente que se es Consciencia, eso se refleja en la mente. Ya que la mente es reflejo de la Consciencia, el Conocimiento de ser Consciencia también se refleja en la mente. Primero, como el pensamiento “yo soy Eso” e incluso, como un estado de felicidad o de éxtasis en el que pareciera que el cuerpo fuera a explotar, pero eso también se va calmando. No está bien ni está mal, es natural… Para ponerlo de otra forma, es natural porque, en realidad, la Consciencia está más allá de ese éxtasis.
Participante – Y, además, siempre estuvo ahí. Esa es otra cosa en que tampoco hay avance.
César – La Consciencia es absoluto Silencio. No puede ser una experiencia. No puede ser conocida, no puede ser un objeto. No puede ser … Es absoluto Silencio… O Consciencia y Silencio son idénticos.
Participante – Sí, es que, en ese sentido, el concepto “observador” es como ese observador silente que se da cuenta de todo.
César – Correcto. De hecho, en el estado Natural, [la Consciencia] no se da cuenta de nada, solo de Sí. Esa es la paradoja, para muchos es súper difícil el entenderlo, lo encuentran muy abstracto o contradictorio; “consciencia de algo” es mente, [y] “Consciencia solo de Sí mismo” es Ser. En el estado Natural no hay consciencia de nada, solo Ser.
Participante – Eso es lo que te mencionaba la otra vez, que es como quedarse atónito.
César – Al principio, uno queda perplejo, esa es la palabra… Había traducido literalmente como “espasmódico”, pero es perplejo. Es [quedarse] perplejo. Y todavía eso es una reacción. La perplejidad es la interpretación del hecho (y esta interpretación también es natural). O sea, todo eso se va diluyendo hasta que es natural. Al principio pareciera que fuera extraordinario, que fuera algo diferente, que fuera algo nuevo. Después, te das cuenta de que es natural, que no es nuevo, que siempre estuvo presente y que simplemente es lo que Uno es. Si es lo que Uno es, entonces, no es algo de lo cual uno puede decir que “es interesante”, no es algo “que es interesante o que …”. Es lo que Soy. Por eso se dice que después de un atisbo toma cierto tiempo establecerse en el estado Natural.
No es que haya uno que se establezca y el estado Natural, sino que toda esa reacción mental, toda la decoración que surge naturalmente debido al Autoconocimiento, todo eso se va diluyendo, diluyendo, hasta que ya no queda absolutamente nada.
En el sueño profundo no hay consciencia de nada, lo único que hay en el sueño profundo, solamente, es Uno mismo. Y hay Conocimiento de Uno mismo, pero no lo tenemos claro (no se hace tan evidente como en la vigilia por medio de la indagación) porque la mente nos cubre con el velo de su propia ignorancia, o nos cubre en su estado de ignorancia (oscuridad plena) … [la mente] tira ese velo. Y luego, simplemente, [la mente] lo que hace es que lo voltea [el velo] y nos cubre de nuevo con la proyección, que es el mismo velo.
Esto es: [Primero, están] todas las tendencias en estado de ignorancia, en estado latente (es el potencial no manifiesto) y, luego, eso [el estado de ignorancia] se empieza a mover… y aparece como la manifestación, aparece proyectado como todo esto.
Participante – Ahí ya me quedé atrás, eso todavía no. En el sueño profundo no, en el sueño onírico sí. Todavía …
César – Es que el sueño profundo es como una diapositiva donde no hay luz asociada con ella, no hay luz que la ilumine. Pero la imagen está allí, potencialmente está allí, existe. La imagen está allí, existe, pero no la puedo ver. Solamente cuando la luz se enciende y esa luz se asocia con la diapositiva, entonces aparece proyectada la diapositiva, la forma. La diapositiva es la tendencia. Si no hay luz que la ilumine, entonces no aparece manifiesta, pero está ahí en estado latente o potencial, no manifiesto. Esa es la primera emanación de la Consciencia: luz. Esa luz, o corriente, o poder, se prende y se apaga, se enciende y se apaga (por decirlo de alguna manera).
Si se pudiera tener la experiencia del despertar en cámara lenta, tal como realmente sucede, lo primero que aparece es luz. Esa luz pasa por unos canales – los canales psíquicos, los llaman canales psíquicos, los nadis – llegan al cerebro, ¡pam! Y, ¿quién aparece?, “el que” se hace consciente, “el que” ahora es consciente [“yo”]. Y, automáticamente, se identifica con el cuerpo. Primero hay consciencia de cuerpo y, automáticamente, identificación con el cuerpo. Si no hay consciencia de cuerpo, no hay cuerpo con el cual identificarse.
Entonces el cerebro es el asiento de la Consciencia y es donde se refleja. Así que, la mente es la misma luz que ilumina los sentidos y, por ende, al mundo. La Consciencia es, simplemente, su Fuente, su Sustrato, su Testigo (“testigo” entre comillas) y su Punto de disolución. [Silencio].
Participante – … Pues eso César, si surge algo ahí ya te comento nuevamente.
César – Para diferenciar la mente de la Consciencia es muy simple si se entiende bien: consciencia soy “yo”, consciente de “mí” y consciente de algo; ser consciente implica ser consciente de algo, ser consciente de “mí” y de algo (“mí” es César). Ahora, “yo” soy César, “yo” soy consciente, “yo” soy consciente de ser. En el sueño profundo soy inconsciente, no soy consciente de que soy. Por lo tanto, esa “consciencia de ser” es la mente (“yo” soy consciente), una consciencia individual, limitada a este cuerpo. Consciente de ser y consciente de algo. Sujeto y objeto, “yo” y esto.
Participante – Es como entender la “consciencia” desde el punto de vista de la psicología, digamos.
César – Correcto, correcto. Eso es lo que la gente entiende como consciencia. Por eso la gente habla de estado inconsciente. En esta escuela no hay inconsciencia, porque si hay inconsciencia, tiene que haber consciencia de que hay inconsciencia. O sea que esa consciencia debe ser relativa, no absoluta. Porque sería [Consciencia] absoluta [si fuera] permanente. La otra consciencia sería impermanente (aparece y desaparece). La Consciencia solo es consciente de Sí.
Participante – Lo que conversábamos la otra vez, tú decías: “Consciencia y Ser están, también … Íntimamente, son lo mismo”.
César – Son lo mismo, sí.
Participante – Para la psicología no.
César – Ser y no ser consciente, ¿cómo sabría que soy? Si no soy consciente, no sabría que existo. Y si no existo, ¿cómo podría ser consciente? Por lo tanto, existencia es idéntico a Consciencia. Y su estado Natural es Silencio absoluto, Sat-Chit-Ananda: Existencia idéntica a Consciencia y Bienaventuranza.
El Señor Ratan Lal decía: “¿Existencia sin Consciencia? Un absurdo… ser y ni siquiera ser consciente, qué absurdo”. Y decía: “Y, ¿Consciencia sin existencia?, … simplemente, imposible”.
Poco a poco se va haciendo más claro, menos abstracto. Son los conceptos de “Consciencia”, de “Existencia”, ese es el problema, los conceptos, el pensamiento erróneo, la interpretación errónea de este Conocimiento. La interpretación errónea de lo que somos, [creemos ser] el cuerpo.
Participante – Gracias César.
César – Muy bien. A la orden.
Transcripción del extracto del Satsang del 20 de diciembre 2025 publicado en el canal de YouTube de César Teruel como 20-12-2025 Español – English.
Segunda reunión. Tiempo – Minuto 15:20 a minuto 42:10.
https://www.youtube.com/watch?v=_jKSUR6H2Bs
La naturaleza de las tendencias, diferencia entre mente (ser consciente) y Consciencia y otros conceptos.
Ver video clip de la transcripción.