Extracto del Satsang del 4 de diciembre de 2024 publicado en el canal de YouTube de César Teruel como 04-12-2024 Español 1 Parte.
No confundas ni a la mente quieta, ni a la no-mente con la Consciencia
Pregunta – Hola, buenas tardes.
César – Hola, ¿cómo estás?, ¿qué tal?
Pregunta – No sé exactamente si es una pregunta, o si es un compartir. No practico tanto la autoindagación, sino la autoobservación… y yo lo expreso como engullirme en el presente. Es como darme cuenta de “ahora”, “ahora” … Y eso hace en mí que desaparezca ese “yo”, … automáticamente hay silencio.
Y la autoindagación, como tal, a veces en mi caso me resulta mental, es como que me lleva hacia la mente y no tanto al sentido de ser. Bueno… es esto…
César – Muy bien. Ciertamente la indagación es mental, la indagación la hace la mente. La Consciencia no tiene que indagar, la Consciencia no sufre de ignorancia, la Consciencia no se identifica con el cuerpo, es la mente la que se identifica con el cuerpo.
Lo que haces no es indagación. Autoobservación es observarse a sí mismo, al que ve las percepciones y los pensamientos, al “yo”. Si la atención va al “yo”, ese “yo” es el que describías en el mensaje, el que estaba “detrás de la barrera”, ¿no?, … está la plaza de toros, está el toro, y estás tú detrás de la barrera que te protege del toro… ¿fuiste tú la que hiciste esa pregunta [por el chat]?
Pregunta – No. [César se refiere a un mensaje que le puso otra persona por el grupo de WhatsApp; cree que quién está preguntando ahora le ha escrito un mensaje, pero en realidad, ha sido otra persona que intervendrá justo después en esta misma reunión].
César – Bueno, entonces esperemos a que esa persona [hable], no sé si esa persona quizás esté en la transmisión…
En cuanto pones la atención en el “yo”, el “yo” se queda sin pensamientos. Cuando el “yo” se queda sin pensamientos – si genuinamente se queda sin pensamientos, si está realmente quieta, se sumerge en su Fuente. Se “sumerge” quiere decir que desaparece.
Pregunta – Sí, así lo experimento.
César – Correcto. La Consciencia, en la cual la mente se sumerge, se revela en el momento en que la mente se sumerge en la Consciencia. La mente se sumerge en la Consciencia, y la Consciencia donde la mente se sumerge se revela; y se revela como Yo, como el Yo Real, el Yo verdadero, como lo que realmente Soy… se revela como Aquello que ve. Ya no es un observador, no es un “algo”, no es un “alguien” y no es una “nada”. Es Consciencia, sin nombre, sin forma, cuyo “estado” Natural es Silencio absoluto.
Pregunta – Y, también, … antes de conocer esto [advaita], cuando era adolescente estaba en cualquier lugar, no lo puedo relacionar, y venía un flash en la mente que decía: “esto no es real, esto es un sueño”. Y entonces, esto fue pasando y pasando, siempre ha pasado, pero no puedo controlarlo, no puedo decir nada de por qué viene, o por qué no viene… Bueno, no le he dado mayor importancia, pero….
César – Ciertamente, no es real. El soñador del sueño tampoco es real, es parte del sueño. Uno cree ser el soñador, que dice: “guau, todo esto es un sueño”. Pero uno es la Consciencia, y la Consciencia no dice absolutamente nada. La Consciencia nunca ha dicho nada y, aun así, todo lo que se dice surgió de la Consciencia. La Consciencia nunca ha hecho nada y, aun así, todo lo que parece estar sucediendo, surge de la Consciencia. La Consciencia ni hace ni deja de hacer, la Consciencia simplemente es.
Pregunta – Sí que tengo una pregunta… Cuando soy sincera conmigo misma y me digo: “qué es lo que me frena para permanecer en ese Silencio”, la respuesta que viene es que es identificación con el cuerpo. Y también la respuesta que me viene es identificación con “yo soy el hacedor” … Si puedes darme algún consejo para [que suceda] esa desidentificación con “yo soy el hacedor” que a veces viene muy fuerte, porque en mi vida, concretamente, siempre estoy haciendo.
César – Pon la atención en el “yo” que dice que el “yo es el hacedor”. La atención queda fija en el “yo”, en el sujeto. Esa es la indagación. Y no lo hagas solamente cuando… Debería de hacerse permanentemente; eventualmente, la atención queda fija en el “yo”, [y, con el tiempo se hará] permanentemente, inconscientemente, sin hacer esfuerzo. Generalmente utilizamos la indagación como una especie de aspirina, me la tomo nada más cuando me duele la cabeza.
Pregunta – Yo, en verdad, … o sea, conozco la indagación, pero no la utilizo. Realmente, lo que siempre he utilizado desde muy joven es autoobservación, y eso me sale constante.
César – Autoindagación es autoobservación. El observador que se observa a sí mismo, autoobservación, es la mente… No es la pregunta “¿quién soy yo?”, es llevar la atención al “yo”, al sujeto, al “yo” individual.
Pregunta – Bueno, al “yo” … y al momento presente.
César – Si llevas la atención al “yo”, la idea de “el momento presente” desaparece, porque la idea de “el momento presente”, el aquí y ahora, es el ego.
Pregunta – Bueno, no digo exactamente “ni aquí ni ahora”, es como …
César – El presente es una ilusión, el presente es la percepción. La percepción es una ilusión, y el que percibe la percepción es parte de la ilusión. La indagación es poner la atención en el que percibe, en ese “yo” que aparece como el percibidor… de manera que retira la atención [de los objetos] o, aunque los perciba, la atención está enfocada en sí misma. Sigue percibiendo a los objetos, pero a la vez se sigue percibiendo a sí misma.
La atención se retira de la percepción y de los pensamientos – que también son parte de la percepción, es muy sutil.
El individuo no puede percibir a la Consciencia, y la Consciencia ya sabe de sí, sabe que es, sabe de sí misma… sin hacer esfuerzo; [la Consciencia] porque es, es consciente de que es. Y es consciente o es Consciencia, porque es, porque existe. Todo lo demás, incluyendo a la indagación… separación, unión, diferenciación, no diferenciación, … dualidad, no dualidad… todo eso existe en el campo de la mente.
Lo que la gente considera “no dualidad”, y esa “no dualidad” la considera como la realidad última, no es la realidad última… eso es el momento donde la mente no se identifica con el cuerpo; ya no es un percibidor sino percepción, un sentido de ser muy sutil, donde se sabe que la mente – el percibidor y lo percibido, el sujeto y el objeto – no son dos, sino uno. Cuando se sabe que el sujeto y objeto son uno, el objeto es el sujeto… Cuando se sabe que el objeto es el sujeto, que el mundo es la mente, entonces se sabe que la mente es la Consciencia, que no existe separada de la Consciencia, por ende, es la Consciencia.
Si la mente se identifica con el cuerpo, el cuerpo parece que es el sujeto… “yo” soy el sujeto y lo que percibo, los objetos, los percibo como separados de mí, fuera de mí, externos a mí. Si la mente no se identifica con el cuerpo, entonces se sabe que el cuerpo también es un objeto, que el cuerpo es el mundo, y que el mundo no existe separado de la mente… que es la que lo ve. La Consciencia está “detrás” de todo eso (por decirlo de alguna manera) … detrás.
Autoindagación es autoobservación, autoatención… donde la atención cae en el indagador: ¿quién es el que indaga? “yo”, ¿quién es el sujeto? “yo”, ¿quién experimente esto? “yo”, ¿quién dice todo esto? “yo” ¿quién ve el presente? “yo” … A ver… ¿quién es ese “yo” ?, es decir, “déjame ver a ese yo”, déjame poner la atención en ese “yo” … Cuando la atención cae en ese “yo” los pensamientos desaparecen, puede que – inclusive – la percepción desaparezca. “Desaparece” quiere decir que [ese “yo”] se sumerge en su Fuente. Y la Fuente en donde se sumerge, se revela como Yo, donde Yo ya “no es” solo la mente. ¿Me sigues?
Pregunta – Sí.
César – Si no tienes nada que hacer, sin la necesidad de ser negligente con nuestras responsabilidades diarias, si eres madre, si eres esposa, si eres empleada, si tienes trabajo propio, … cuando tengas tiempo de no hacer nada, haz exactamente eso, … no hagas nada.
Si no puedes llevar a cabo la indagación durante las actividades de la vida diaria, cuando lleves a cabo las actividades de la vida diaria, enfócate solo en lo que haces, no esperes el más mínimo resultado de lo que haces, no tengas la más mínima expectativa… llegará un momento en que la corriente de la indagación se mezclará con la corriente de la acción.
Pregunta – Sí, … lo he hecho siempre así, a través de la actividad estando presente.
César – Sí, pero hay que tener cuidado con eso de “estar presente”, porque le vas a dar realidad al “yo” que está presente y vas a creer que eres el “yo” que está presente… ese “yo” que está presente está ausente en el sueño profundo. Y la gente confunde, a veces, el estado de quietud mental con el Silencio de la Consciencia o con la Consciencia, que es Silencio.
No confundas a la mente quieta (incluso cuando [la mente] se sumerge en su Fuente, que es la no mente – porque ya no la puedes llamar mente porque ya perdió el sentido de separación) con la Consciencia… esa mente es como un grano de sal que se ha tirado en el mar y perdió el sentido de separación con el mar.
Pero no se puede confundir ni a la mente quieta, ni a la no mente con la Consciencia, porque si no, no llegamos a conocernos a nosotros mismos tal cual y como en realidad somos… y, por lo tanto, la mente no se disuelve por completo.
¿Desde qué parte de España estás hablando?
Pregunta – Soy de Madrid, pero vivo en un pueblecito que se llama Sitges, Barcelona. Muchas gracias.
César – De nada, cuando gustes.
Día 04 diciembre 2024. Sesión 1. Minuto 1.
https://www.youtube.com/watch?v=xbc2dG1UnIE
No confundas ni a la mente quieta, ni a la no-mente con la Consciencia.