Participante – Hola César. Soy nueva en el satsang. Estaba aquí preguntándole a mi suegra y ella me dice que hiciera yo la pregunta. Entonces, como te conozco hace poco, tenía curiosidad de saber si nos podías hablar un poquito de tu proceso de lo que es salir de la confusión o cómo fue en ti, cómo ocurrió eso.
César – Es una historia larga. Al igual que todos, o la mayoría de los buscadores que son sinceros, honestos, pasamos por un proceso duro.
Hay dos razones por las cuales uno busca la verdad. Uno, porque somos extremadamente inquisitivos, o dos, porque hemos pasado por un proceso de sufrimiento fuerte. Es lo que nos hace preguntarnos de qué se trata todo esto, porque no entiendo. Porque si se trata simplemente de comer, reproducirse, trabajar, dormir, etcétera, pues me puedo ir. Eso genera un estado de profundo desapasionamiento, por los objetos, por el mundo como tal; un total y absoluto desinterés por todo.
Entendiendo que el mundo es limitado, que todas las experiencias son limitadas, que hasta el placer de los placeres dura un rato nada más. Que el cuerpo por el cual experimentas el placer de los placeres también dura un tiempo nada más. Empiezas a darte cuenta de la limitación del mundo fenoménico.
Empiezas a preguntarte, “bueno, ¿y qué es permanente? ¿Qué es real?”. Porque lo que queremos es una experiencia permanente, real, un estado de plenitud, satisfacción, etcétera, etcétera, etcétera. Es decir, lo que estamos buscando es a nosotros mismos, pero no lo sabemos. Lo estamos buscando en el lugar equivocado. Estamos buscando saber quién soy yo, ya que lo que nosotros somos es una Consciencia constante, permanente, bienaventurada. Esa paz permanente que estamos buscando es nuestro Estado natural, lo que realmente somos.
En mi caso, llegué al punto donde si “me apagaban la luz”, yo, feliz y contento de la vida. “Dios mío, si la vida se trata de esto, pues yo ya estoy listo. Llévame contigo y no me traigas más para acá. ¿Para qué me trajiste?, en primer lugar”.
Ese deseo por la muerte es el deseo por la muerte del ego, es decir, el deseo por morir a la idea de que somos el cuerpo y resucitar como la Consciencia que somos.
Cuando ese deseo por la Verdad – o como lo quieras llamar – es lo suficientemente fuerte, entonces, de una u otra forma, se dan las circunstancias de manera que un verdadero maestro se presente delante de nosotros, ya sea que él se aparezca delante de nosotros o nosotros no lo encontremos en el camino. Entonces, encontré a mi maestro en India, la posibilidad de ir a India se dio… Primero fui a …
Uy, pero es que esto es muy largo. Vamos a ver cómo trato de resumírtelo un poco… Realmente encontré la persona indicada. Sí, primero fui al ashram de Sai Baba. Ahí pasé un tiempo y de ahí fui al ashram de Ramana Maharshi.
En el ashram de Ramana Maharshi pasó algo interesante que fue una pérdida de conciencia de cuerpo de manera espontánea, mientras estaba delante de la estatua de Ramana Maharshi.
En el ashram de Baba, … en su presencia fue muy interesante porque la mente se quedaba quieta sola. No tenía que hacer ninguna práctica, ningún esfuerzo para meditar, ni nada. Solamente pensar en él, o tenerlo cerca, o verlo, o cuando él se acercaba a nosotros, mi mente simplemente se quedaba quieta. No solamente mi mente, hasta el cuerpo se quedaba quieto y no podía ni moverme.
Yo no sabía que eso eran estados meditativos. Yo no sabía que eso purificaba la mente. Yo realmente no tenía mucho conocimiento intelectual sobre este tema. Yo venía de otra escuela, de otro tipo de conocimiento, de otra escuela.
Consideraba a Sai Baba, como muchos lo hacían, como lo que uno llama su Dios personal o gurú. Pero el apego a él ya se estaba convirtiendo en una especie de obstáculo porque no permitía que realmente pusiera atención a lo que realmente hay que poner la atención, que es a mí mismo.
Sai Baba se va por un tiempo y yo digo: “yo no me quedo aquí, quiero continuar con mi búsqueda”. Y apareció una dirección y nos fuimos yo y otra persona a Tiruvanamalai. En el camino a Tiruvanamalai llegando a la montaña, Arunachala, en el autobús, que iba durmiendo como un lirón, pude experimentar el paso, la transición entre el sueño profundo y la vigilia como en cámara lenta.
Lo primero que aparece es la luz más extraordinaria que te puedas imaginar, que es la primera manifestación de la ilusión. Es energía en su forma tal vez más rápida, que es luz. Luego esa luz pasa por unos canales (llámense psíquicos o como tú quieras) por medio de la médula espinal, el sistema nervioso y llega al cerebro. A lo que llega al cerebro, automáticamente, hay una especie de consciencia de ser que, al activarse los sentidos, entonces se convierte en un pensamiento: “yo soy el cuerpo”. Aparece la identificación con el cuerpo, un “yo” que despierta; pero realmente es la mente la que despierta identificándose como el cuerpo, el pensamiento “yo soy el cuerpo”. La mente se despertó, pero estaba absolutamente quieta, tan quieta que el cuerpo prácticamente ni pesaba. Era como una especie de pérdida parcial de conciencia de cuerpo. Eso fue un acto de gracia. Eso es ver como si fuera en cámara lenta el cómo surge la mente de la Consciencia y cómo sucede la identificación con el cuerpo, cómo aparece el ego, etcétera.
Cuando llegamos al ashram de Ramana Maharshi, me bajé del autobús. Todavía sentía esa sensación de liviandad en el cuerpo. Me sentí atraído por un edificio en particular. Había una estatua de Ramana negra, por cierto, bellísima. Y yo estaba buscando a ver qué era eso que me llamaba la atención, me sentía atraído hacia ese sitio y cuando veo la estatua de Ramana Maharshi, automáticamente… eh, no sé, una experiencia espasmódica, si se quiere decir de esa manera, como una especie de susto. Y ahí la mente se quedó paralizada de nuevo y perdí conciencia de cuerpo, parado, con ojos abiertos, pero no tenía conciencia de nada. Solamente era consciente de mí. Era consciente de ser, todavía.
No sé cuánto tiempo estuve parado ahí. Una persona que estaba conmigo me sacó de ese trance jalándome por un brazo porque tenía hambre, y no sabía dónde comer. En cuanto yo tomo conciencia de cuerpo también empiezo a sentir hambre.
Una de las personas que trabaja en ese ashram, el doctor Murti, muy amablemente, se acercó a nosotros. Nos preguntó que si veníamos de Puttaparthi, le dijimos que sí. Nos preguntó que si veníamos del ashram de Sai Baba, le dijimos que sí. Nos preguntó que si teníamos hambre, que si queríamos comer, le dijimos que sí … y comimos un rato.
Durante varios días, unos 10 días, la mente estaba bastante quieta y era un sentido como si te hubieras quitado 3000 kg de tus hombros y un estado de quietud y de felicidad, indiferentemente de lo que estuviera haciendo, comiendo, cantando, bailando, caminando o lo que fuese. Pasan los 10 días, regresamos a Puttaparthi y yo le doy gracias a Baba porque yo había asumido que eso había sido una especie de indicación indirecta de ir para allá. Quedé muy impresionado con el ashram [en Tiruvanamalai], con este tal Ramana Maharshi. Pregunté que quería saber más de él y me regalaron un libro casualmente a los pocos minutos que …
La historia es mucho más larga, pero si no se me van a ir las 2 horas completas en la historia y se acabó el tiempo de mi visita en India, a los 6 meses se acabó la visa, se acabó el dinero, había que regresar a Venezuela. La fecha límite del boleto. Ya lo había extendido un par de veces. Fui por un mes, me quedé seis.
Y empecé a experimentar esa… no pérdida de conciencia de cuerpo, sino pérdida de identificación con el cuerpo, … de camino de regreso en el taxi. En el avión pasó muchísimas veces; cada vez que iba a llevarme algo a la boca, la taza de café, el agua, … veía mi mano y veía la taza que estaba sosteniendo, y era evidente que, así como la taza no soy yo, la mano tampoco soy yo.
Pero llegando a Venezuela, … la familia, el trabajo, la ciudad … empieza todo a recordarte. Y la identidad con el cuerpo surge de nuevo. Yo dije, “no, yo no quiero esto otra vez, … esta condición de antes, la quiero permanente.” Y de repente, de manera espontánea, porque no sabía de prácticas, de nada, entraba y salía de esa condición de manera espontánea. Perdía identificación con el cuerpo y volví a tomar identificación con el cuerpo.
Tuve la oportunidad de volver a ir a India. Fui a donde Baba otra vez y ahí supe que uno de sus devotos hablaba de lo mismo que hablaba Ramana Maharshi, de la autoindagación, la rendición, etcétera, etcétera, etcétera, advaita vedanta, bla, bla, bla. Lo fui a ver y le conté lo que estaba pasando, lo que había pasado en el ashram [de Ramana Maharshi], lo que pasó mientras estaba en Venezuela, el motivo porque quería regresar, porque quería que esto que se hiciera permanente. Entonces me dijo: “muy bien, muy bien.” Me indicó cómo se hacía la autoindagación. Me dijo, “lleva la atención de lo visto al que ve. Lo visto desaparece, el que ve desaparece y lo que queda es el acto de ver como la experiencia de Ser”.
Lo que me dijo me cayó como un saco de ladrillos en la cabeza y me tocó el corazón por toda la eternidad. Yo no sabía que podía hacerlo ahí mismo, en lo que llamaban “satsang”. Yo no sabía ni siquiera lo que eso significaba.
Eso fue en la mañana, en la tarde me fui al salón de meditación y me senté en la parte de atrás e hice lo que él me indicó. Llevé la atención de lo visto al que ve. Baba estaba allí y, de una u otra manera, me di cuenta de que si lo visto depende del que ve, entonces Dios también depende del que ve. Por lo tanto, esa forma que está ahí [Baba] es tan ilusoria como el mundo. Al llevar atención del mundo y de Dios, hacia el sujeto para el cual el mundo y Dios existen, todos los pensamientos cesaron y luego el pensamiento “yo soy el cuerpo”, la identificación con el cuerpo desapareció. Pero hubo algo en particular en ese momento, una especie de corriente o de fuerza, absorbió el “yo” y se hizo evidente, se hizo evidente que en realidad yo no soy el cuerpo, sino que lo que soy es Consciencia, sin nombre, sin forma, etcétera, etcétera, etcétera.
El señor Ran Lal, que fue la persona que me introdujo en la autoindagación, se dio cuenta. Hablamos de ello, me dijo que si uno era “x”, que eso era un atisbo y que tomaba un tiempo establecerse en el estado Natural.
El ego regresaba de cuando en cuando, tomaba una forma, tomaba otra forma, generalmente una forma espiritual, la identificación con la India, con la vida monástica, con el celibato, el vegetarianismo, la forma de vestirse, etcétera, etcétera. Gracias a él y su guía, pude darme cuenta de todo eso hasta que todo desapareció y el ego finalmente, simplemente no surgió más. La identificación con el cuerpo no surgió más.
Al cabo del tiempo, él [el señor Ratan Lal] ya estaba muy mayor, estábamos en su cuarto y me dijo que ya él estaba muy viejito, muy cansado, que saliera yo y continuara haciendo lo que él estaba haciendo.
Desde ese día, eso es lo que he hecho desde entonces. Traté de no hacerlo, no quería hacerlo, pero, de una otra manera, por la fuerza del destino, siempre termino en una silla sentado delante del público respondiendo preguntas acerca del tema.
Básicamente eso. Es un poquito más detallado, pero realmente no…
Participante – Te agradezco mucho. Te agradezco mucho por contarnos pues tu experiencia, tu historia.
Me pongo un poquito en situación que fue como muy progresivo, ¿no? No fue algo que pasó de golpe, sino que fue como desprogramándose en ti.
César – No, el ego desaparece por completo, bien sea de manera temporal o de manera permanente. No se puede tener “menos ego” o “más ego”. O hay ego o no hay ego. Es decir, o me identifico con el cuerpo o no me identifico con el cuerpo. Esa transición de identificación a no identificación es radical.
Lo que toma tiempo es que se disuelvan las tendencias. Las tendencias sacan el ego de nuevo. Y hay que seguirlo sumergiendo en su Fuente hasta que desaparezcan las tendencias y ya no haya nada que lo saque hacia afuera; y ahí finalmente desaparece. Es decir, el pensamiento “yo soy el cuerpo”, la idea de ser el cuerpo desaparece. Eso es lo que llaman mente, ego, individuo, sentido de individualidad, sentido de separación, arrogancia, ilusión, etcétera, etcétera, etcétera.
Participante – Muchas gracias, César
Transcripción del extracto del Satsang del 4 de julio de 2025 publicado en el canal de YouTube de César Teruel como 18-05-2026 Español.
Segunda reunión. Tiempo – Minuto 00:40 a minuto 18:06.
https://www.youtube.com/watch?v=NZJE1CVHVbI
Salir de la confusión. El despertar a la verdadera Consciencia.
Ver video clip de la transcripción.