Sri Ramana ocasionalmente indicaba que existían tres clases de aspirantes espirituales. Los más avanzados alcanzan el auto-conocimiento en cuanto se les revela su verdadera naturaleza. Aquellos en la segunda clase necesitan reflexionar sobre ello durante un tiempo antes de el auto-conocimiento se afiance. Los de la tercera categoría son menos afortunados, ya que suelen requerir muchos años de práctica espiritual intensiva para lograr el auto-conocimiento. Sri Ramana a veces utilizaba la metáfora de la combustión para describir los tres niveles: la pólvora se enciende con una sola chispa, el carbón vegetal necesita la aplicación de calor durante un breve periodo de tiempo y el carbón húmedo necesita secarse y calentarse durante un largo tiempo antes de empezar a arder.
Para beneficio de quienes pertenecen a las dos categorías superiores, Sri Ramana enseñó que solo existe el Ser y que este puede experimentarse directa y conscientemente simplemente dejando de prestar atención a las ideas erróneas que tenemos sobre nosotros mismos. A estas ideas erróneas las denominó colectivamente el «no-Ser», ya que son una acumulación imaginaria de nociones y percepciones equivocadas que, en efecto, velan la verdadera experiencia del Ser real. La principal percepción errónea es la idea de que el Ser se limita al cuerpo y la mente. Tan pronto como uno deja de imaginarse como una persona individual que habita un cuerpo particular, toda la superestructura de ideas erróneas se derrumba y es reemplazada por una conciencia permanente y plena del Ser real.
En este nivel de enseñanza, no se requiere esfuerzo ni práctica. Basta con comprender que el Ser no es una meta a alcanzar, sino simplemente la consciencia que surge cuando se han descartado todas las ideas limitantes sobre el no-Ser.
~ Del libro Se lo que Eres de David Godman