18 de junio de 1936
Un superintendente de policía jubilado comenzó a reflexionar sobre la vida de forma contemplativa después de cumplir 60 años. Consideraba la meditación un asunto serio y buscó la guía de un discípulo, quien le aconsejó que presentara sus dificultades al Maestro, lo cual hizo hoy.
Visitante: Bhagavan, cada vez que medito siento un gran calor en la cabeza y, si persisto, todo mi cuerpo arde. ¿Cuál es el remedio?
Bhagavan: Si la concentración se realiza con la mente, se experimentan sensaciones de calor e incluso dolor de cabeza. La concentración debe realizarse con el corazón, que es fresco y reconfortante. Relájese y su meditación será fácil. Mantenga la mente serena, apartando suavemente los pensamientos intrusivos, pero sin forzarla; pronto lo logrará.
– Dialogos con Ramana Maharshi