El propio buscador se convierte en el conocedor. Lo que hay que saber ya está ahí. No se me ha vuelto a saber nada. Es más, no hay dos cosas. Sólo existe el que ve, el que conoce. ~ Ramana Maharshi
Nota: Aquí el vidente y el conocedor se refiere a la Consciencia. Cuando dice que no hay dos, es que no hay otro conocido por ella. La Consciencia es el conocedor, lo conocido y el acto de conocer.
Shiva dice: Cuando un viejo recuerdo aflora, no lo sigas ni luches contra él; permanece en el espacio del que surgió, pues el condicionamiento no tiene raíz.
El silencio es elocuencia. Es el mejor lenguaje. Existe un estado en el que las palabras cesan y el silencio reina.
En el éxtasis de la devoción se puede cantar y bailar, pero es el silencio lo que otorga la liberación.
¡Abre los ojos! Percibe la luz que brilla a través de ellos, que resplandece en el corazón como la más grande de todas las luces, que trasciende todo pensamiento.
La paz es la ausencia de perturbación. La perturbación se debe a los pensamientos que surgen en el individuo, que es el ego que emerge de la Consciencia. Permanecer en paz es liberarse de los pensamientos y permanecer en la Consciencia.
Participante – La mente se hace una idea [equivocada] al escucharte y crea su propio conocimiento.
César – Se engaña a sí misma porque quiere producir una experiencia similar a la Consciencia y después presentarse como el experimentador de la misma: “el que la alcanzó, el que la obtuvo”.
La mente no va a experimentar al Ser… (pareciera que así fuera al principio). Si “yo” – como ego – me doy cuenta de la Consciencia, “yo” – como ego – desaparezco. Es una fracción de segundo en que pareciera que hay alguien que se da cuenta de la Consciencia; pero, automáticamente, ese “yo” es absorbido por la Consciencia y lo que queda es la Consciencia revelada para sí misma, revelándose a sí misma.
La pregunta “quién soy yo” no tiene respuesta. La pregunta quién soy yo disuelve al que pregunta.