Participante – Hola, César. Me acaban de avisar que una amiga, muy amada, acaba de fallecer y, aún en esa situación es: ¿quién?, es: ¿“quién está percibiendo esto?”, ¿es así? O, ¿quién es testigo de esto?
César – ¿Y quién nace y quién muere?, ¿y quién es el que habla de nacimiento y de muerte? El mismo que nace y muere es el mismo que habla acerca del nacimiento y de la muerte.
Participante – Ya se fue el drama. [risas].
César – La Consciencia no nace y no muere.
Participante – Pero, ahorita que me señalaste eso es algo indescriptible. ¿Quién? ¿Quién? Siempre “¿quién?”.
César – Por eso hay que estar alerta. Alerta y comprometido.
Participante – Determinación, como le dijiste a Esperanza, ¿no?
César – Una firme determinación por mantener la atención en el “yo”. Alerta, para cuando la atención se vaya a otra parte, cuando se vaya a los pensamientos. Los pensamientos surgen… “El camarón que se duerme se lo lleva a la corriente”. La mente se pierde en su propio contenido, en su propio pensamiento, en sus propias tendencias.
Participante – … Preguntarse por “¿quién?”. Y, fin del cuento. Gracias.