Conversaciones con Ramana Maharshi

Una vez, unos pocos eruditos sánscritos muy eruditos estaban sentados en la sala discutiendo partes de los Upanishads y otros textos de las Escrituras con Bhagavan.

Sentí en mi corazón; cuán grandiosas son estas personas y cuán afortunadas son de ser tan eruditas y tener una comprensión y una capacidad tan profundas para discutir con nuestro Bhagavan.

Me sentí miserable.

Después de que los pandits se despidieron, Bhagavan se volvió hacia mí y dijo: “¿Qué?” mirándome a los ojos y estudiando mis pensamientos: “¡Esto es sólo la cáscara!

Todo este aprendizaje de libros y la capacidad de repetir las Escrituras de memoria es absolutamente inútil.
Para conocer la Verdad no es necesario pasar por toda esta tortura del aprendizaje.

No leyendo se llega a la Verdad.
Permanece callado, eso es la Verdad.
Quédate quieto, eso es Dios”.

Luego, muy amablemente, se volvió hacia mí y hubo un cambio inmediato en su tono y actitud.

Él preguntó,
“¿Te afeitas?”

Desconcertado por este cambio repentino, respondí temblando que sí.

“Ah”, dijo. “Para afeitarte usas un espejo, ¿no? Te miras al espejo y luego te afeitas la cara; No te afeitas la imagen en el espejo.

De manera similar, todas las escrituras están destinadas únicamente a mostrarles el camino de la Realización. Están destinados a la práctica y el logro. El simple aprendizaje de libros y las discusiones son comparables a un hombre que se afeita la imagen en el espejo”.

A partir de ese día mi antiguo sentimiento de inferioridad desapareció para siempre.

~ Conversaciones con Ramana Maharshi

Dialogos con Ramana Maharshi

El señor Ellappa Chettiar, un miembro del Consejo Legislativo de la Presidencia de Madrás y un hindú influyente, preguntó: —¿Por qué se dice que el conocimiento nacido de la escucha no es firme, mientras que el nacido de la contemplación es firme?


M.: También se dice que el conocimiento de oídas (paroksha) no es firme, mientras que el que nace de la propia comprensión de uno (aparoksha) es firme.


Y también se dice que la escucha ayuda a la comprensión intelectual de la Verdad, que la meditación aclara la comprensión, y, finalmente, que la contemplación suscita la realización de la Verdad. Además, también se dice que todo ese conocimiento no es firme y que sólo es firme cuando es tan claro y tan íntimo como una uva en la palma de la propia mano.


Hay aquellos que afirman que la escucha sólo bastará, puesto que una persona competente que, tal vez en encarnaciones anteriores, ya se ha cualificado, realiza y permanece en la paz tan pronto como escucha la Verdad que se le dice una sola vez, mientras que la persona que no está tan cualificada debe pasar por las etapas prescritas arriba, antes de entrar en samadhi (estado mental no diferenciado o completa quietud mental).

~ Dialogos con Ramana Maharshi

Dialogos con Ramana Maharshi

D.: Se dice que en el Tíbet hay muchos santos que permanecen en soledad, y que, sin embargo, son muy útiles para el mundo. ¿Cómo puede ser eso?

M.: Eso puede ser así. La realización del Sí mismo es la mayor ayuda que puede prestarse a la humanidad. Por consiguiente, se dice que los santos son útiles aunque permanezcan en los bosques. Pero no debe olvidarse que la soledad no está sólo en los bosques. Se la puede tener incluso en las ciudades, en la espesura de las ocupaciones mundanas.

D.: ¿No es necesario que los santos se mezclen con las gentes y que les sean útiles?
M.: Sólo el Sí mismo es la Realidad; el mundo y todo lo demás no lo son. El ser realizado no ve el mundo
como diferente de sí mismo.

D.: Así pues, la realización del santo conduce a la elevación de la humanidad sin que ésta sea consciente de ello. ¿Es así?

M.: Sí. La ayuda es imperceptible, pero aún así está ahí. Un santo ayuda a toda la humanidad, sin que ésta lo sepa.

~ Dialogos con Ramana Maharshi