D.: Los pensamientos cesan repentinamente; entonces, también repentinamente, surge «yo—yo» y continúa. Está sólo en la sensación y no en el intelecto. ¿Puede ser correcto?
M.: Es ciertamente lo correcto. Para que «yo—yo» surja y se sienta, los pensamientos deben cesar y la razón desaparecer. La sensación es el factor primordial, y no la razón.
D.: Además, no es en la cabeza sino en el lado derecho del pecho.
M.: Debe ser así. Porque el corazón está ahí.
D.: Cuando veo afuera, desaparece. ¿Qué debe hacerse?
M.: Debe ser mantenido.
D.: Si uno es activo con ese recuerdo, ¿serán las acciones siempre buenas?
M.: Deben serlo. Sin embargo, una persona tal no está interesada en la bondad o maldad de sus acciones. Las acciones de una persona tal son de Dios, y, por lo tanto, deben ser buenas.
Más tarde, la dama dijo a un discípulo: —Siento con más intensidad las vibraciones de él, y soy capaz de alcanzar el centro «yo» más pronto que antes.
~ Conversaciones con Ramana Maharshi