Cuando limitamos nuestra verdadera naturaleza de existencia-conciencia-felicidad indivisa al aceptar erróneamente un cuerpo insignificante como «yo», surge el deseo por los objetos del mundo que son favorables a este «yo» limitado, y la aversión por los que no lo son. Este deseo y esta aversión son un doble reflejo de nuestra verdadera naturaleza, que es felicidad o amor.
~Sadhu Om, devoto de Ramana Maharshi