Los nervios (nadis) son densos, pero el poder de la conciencia (chaitanya-sakti) que los recorre es sutil. La conexión de la conciencia del «yo» con los nervios es similar a la de la energía eléctrica con los cables; es decir, es tan inestable que puede desconectarse o conectarse en un instante. ¿No es una experiencia común a todos que esta conexión se interrumpe a diario durante el sueño y se activa en el estado de vigilia? Cuando se produce esta conexión, surge la consciencia del cuerpo, y cuando se interrumpe, se pierde. Cabe recordar lo ya dicho: que la consciencia del cuerpo y la consciencia del mundo son una misma cosa. Así, al igual que nuestra ropa y adornos, que nos quitamos y ponemos a diario, este nudo nos es ajeno, una entidad transitoria y falsa que pende de nosotros. A esto se refería Sri Bhagavan cuando dijo: «Podemos desprendernos de lo que no somos». Deshacer el nudo de tal manera que nunca más se forme recibe muchos nombres, como «cortar el nudo» (granthi-bheda), «destrucción de la mente» (mano-nasa), etc. «De tal manera que nunca más se forme» significa: al prestar atención (al ego) mediante la indagación «¿Existe realmente en la actualidad?», para descubrir si alguna vez se forjó, se produce el amanecer del conocimiento (jñana), el verdadero despertar, donde se sabe clara y firmemente que tal nudo jamás se ha formado, que tal ego jamás ha surgido, que solo «lo que existe» existe siempre, y que aquello que existía como «yo soy» existe siempre como «yo soy». Alcanzar este conocimiento (autoconocimiento o atma-jñana), saber que el nudo o atadura es inexistente en todo momento y nunca se ha forjado, es la desconexión permanente del nudo.
Tomado de El camino de Sri Ramana (primera parte) por Sadhu Om