Maestro: ¿Cuál es la luz para ti?
Discípulo: Para mí, de día, es el sol; en la oscuridad, de noche, una lámpara.
Maestro: ¿Cuál es la luz que ve la luz?
Discípulo: El ojo.
Maestro: ¿Cuál es la luz que la conoce (el ojo)?
Discípulo: La luz es la mente.
Maestro: ¿Cuál es la luz que conoce la mente?
Discípulo: Soy yo.
Maestro: Por lo tanto, tú eres la Luz Suprema de las luces. (Cuando el maestro le instruyó así), el discípulo comprendió: «ESO, verdaderamente YO SOY».
~ César Teruel