Pregunta: Cuando me dedico a la indagación sobre la fuente de la que surge el «yo», llego a un estado de quietud mental más allá del cual me siento incapaz de avanzar. No tengo pensamientos de ningún tipo y hay un vacío, un quedarse en blanco. Una tenue luz me impregna y siento que soy yo mismo sin cuerpo. No tengo cognición ni visión del cuerpo ni de la forma. La experiencia dura casi media hora y es placentera. ¿Sería correcto concluir que todo lo necesario para alcanzar la felicidad eterna, es decir, la libertad, la salvación o como se le llame, era continuar la práctica hasta que esta experiencia pudiera mantenerse durante horas, días y meses?
Bhagavan: Esto no significa salvación. Tal estado se denomina Manolaya o quietud temporal del pensamiento. Manolaya significa concentración, detener temporalmente el movimiento de los pensamientos. En cuanto cesa esta concentración, los pensamientos, viejos y nuevos, surgen como de costumbre; Y aunque este adormecimiento temporal de la mente dure mil años, nunca conducirá a la destrucción total del pensamiento, que es lo que se llama liberación del nacimiento y la muerte. Por lo tanto, el practicante debe estar siempre alerta e indagar en su interior para saber quién tiene esta experiencia, quién percibe su placer. Sin esta indagación, caerá en un largo trance o sueño profundo [yoga nidra]. Debido a la ausencia de una guía adecuada en esta etapa de la práctica espiritual, muchos han sido engañados y han caído presa de una falsa sensación de liberación, y solo unos pocos han logrado alcanzar la meta con seguridad.
~ Conversaciones con Ramana Maharshi