Conversaciones con Ramana Maharshi

D.: ¿Cómo nos dormimos y cómo nos despertamos?

M.: Lo mismo que al anochecer la gallina cacarea y los pollitos van a esconderse debajo de sus alas. La gallina va entonces a dormir en el nido con los pollitos bajo su protección. Al amanecer, los pollitos salen, y también lo hace la gallina. La madre-gallina representa al ego que recoge todos los pensamientos y se va a dormir. Al amanecer los rayos emergen, y son recogidos de nuevo al anochecer. Similarmente, cuando el ego emerge, lo hace con toda su parafernalia. Cuando se sumerge, todo desaparece con él.

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Conversaciones con Ramana Maharshi

Un cierto devoto preguntó al Maharshi sobre unas desagradables afirmaciones efectuadas por un cierto hombre bien conocido por el Maharshi.

Éste dijo: —Yo le permito hacerlo. Ya se lo he permitido. Déjelo que siga haciéndolas. Que sean otros los que juzguen. Sólo que me dejen en paz. Si debido a esas informaciones no viene a mí nadie, lo consideraré un gran servicio que se me hace. Además, si se encarga de publicar libros que contienen escándalos de mí, y si vendiéndolos gana dinero, eso está realmente bien. Esos libros se venderán incluso más rápidamente y en mayor número que otros. Fíjese en el libro de la señorita Mayo. ¿Por qué ese hombre no debería hacer lo mismo? Él me está haciendo un servicio muy bueno.

Dicho esto, el Maharshi rió.

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Conversaciones con Ramana Maharshi

(a) Para eliminar la ignorancia completamente, el discípulo tiene que escuchar la verdad repetidamente, hasta que su conocimiento del tema devenga perfecto;

(b) para eliminar las dudas, el discípulo debe reflexionar sobre lo que ha escuchado; finalmente, su co- nocimiento estará libre de dudas de todo tipo;

(e) para eliminar la falsa identidad del Sí mismo con el no-sí mismo (tal como el cuerpo, los sentidos, la mente o el intelecto), la mente del discípulo debe devenir auto-indagadora.

Una vez cumplidas todas estas cosas, los obstáculos se acaban y resulta el samadhi, es decir, reina la Paz.

Algunos dicen que uno no debe cesar nunca de darse a la escucha, a la reflexión y a la auto-indagación. Esto no se hace leyendo libros, sino sólo por la practica continuada de mantener a la mente en retiro.

El aspirante puede ser kritopasaka o akritopasaka.

El primero es apto para realizar el Sí mismo, incluso con el estímulo más leve; sólo alguna pequeña duda obstaculiza su vía; ésta es eliminada fácilmente si escucha la verdad una vez del Maestro. Inmediatamente obtiene el estado de samadhi. Se presume que ese discípulo ya había completado sravana (la escucha), la reflexión, etc., en nacimientos anteriores; para él, ya no son necesarias.

Para el aspirante akritopasaka todas estas ayudas son necesarias; para él, las dudas brotan incluso después de la escucha repetida; por consiguiente, no debe abandonar las ayudas hasta que obtenga el estado de samadhi.

Sravana (la escucha) elimina la ilusión de que el Sí mismo es uno con el cuerpo, etc. La reflexión aclara que el Conocimiento es el Sí mismo. La auto-indagación revela el Sí mismo como Infinito y Feliz.

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La mente es sólo un paquete de pensamientos. Los pensamientos tienen su raíz en el pensamiento «yo». El Maestro citó: «Para quienquiera que investiga el origen del pensamiento “yo”, el ego perece. Ésta es la verdadera investigación». Entonces se encuentra al verdadero «yo» brillando por sí mismo.

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Conversaciones con Ramana Maharshi

En la sala hay una ardilla a la que se tiene como mascota. Habitualmente, se retira a su jaula antes que anochezca. Justamente cuando el Maharshi le estaba diciendo a la ardilla que se retirara para la noche, un visitante que había anunciado que había obtenido la consciencia trascendente sugirió que podría ofrecérsele agua, puesto que probablemente estuviera sedienta en esta noche calurosa. Su presunción de comprender a los animales no evocó ninguna respuesta. Entonces, repitió lo dicho. Después de un silencio de unos minutos, el Maharshi dijo: —Probablemente usted esté sediento después de su larga meditación al sol abrasador sobre las rocas calientes y quiera beber un jarro de agua.

D.: Así es. He tomado agua.

M.: La ardilla no está tan sedienta. Debido a que estuvo practicando austeridades bajo el calor del sol,
usted debe sentirse sediento. ¿Por qué prescribir eso para la ardilla?

El Maharshi agregó: —Le vi quieto sobre las rocas calientes,
cara al sol con los ojos cerrados. Estuve allí un rato pero no quise perturbarle y vine aquí. Estas gentes obran como mejor les place.

D.: No me propuse de antemano lo que hice. Fue espontáneo.

M.: ¡Ah, ya veo! ¡Todo lo que nosotros hacemos, lo hacemos con intención! ¡Usted parece haber trascendido todo!

D.: No es ésta la primera vez que lo hacía. Usted mismo me inspira y me hace hacer todas estas cosas. Sin embargo, usted me pregunta por qué lo hice. ¿Cómo es eso?

M.: Comprendo. Usted está realizando acciones que están controladas por mí. Entonces, similarmente, también debería considerarse que los frutos son míos y no suyos.

D.: Indudablemente, lo son. Yo no actúo según mi libre albedrío, sino inspirado por usted. Yo no tengo voluntad propia.

M.: ¡Basta de tonterías! ¿Cuál es la diferencia entre ustedes dos?

D.: Yo no veo ninguna diferencia. Pero yo no tengo voluntad, y actúo sin ella.

M.: Usted ha subido a lo alto, por encima de la tendencia común. Nosotros obramos con voluntad personal.

D.: ¿Cómo, señor? Usted ha dicho en una de sus obras que la acción puede ser automática.

M.: ¡Basta! ¡Basta! ¡Usted y otro visitante se comportan como seres trascendentales! Ustedes están plenamente ilustrados. ¡No necesitan aprender más! Yo no habría dicho todo esto si ustedes no hubieran venido aquí frecuentemente. Hagan lo que les plazca. Pero estas excentricidades de la etapa de principiante se conocerán bajo su verdadera luz después de algún tiempo.

D.: ¡Pero yo he estado en este estado durante mucho tiempo!

M.: ¡Ya basta!

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D.: ¿Cuál es la diferencia entre meditación e indagación en el Sí mismo?

M.: La meditación sólo es posible si se mantiene el ego. Hay el ego y el objeto sobre el que se medita. El método es indirecto. Mientras que el Sí mismo es solo uno. Al buscar al ego, es decir, su fuente, el ego des- aparece. Lo que queda es el Sí mismo. Este método es el directo.

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La realidad es simplemente la pérdida del ego. Destruya al ego buscando su identidad. Debido a que el ego no es una entidad, desaparecerá automáticamente, y la Realidad brillará por sí misma. Éste es el método directo. Mientras que todos los demás métodos se hacen solo reteniendo al ego. En todas esa vías sur- gen muchas dudas y, finalmente, las preguntas eternas se quedan sin hacer. Pero en este método la pregunta final es la única y se hace desde el comienzo mismo. No es necesaria ninguna practica para dedicarse a esta búsqueda.

No hay ningún misterio más grande que éste —a saber, siendo nosotros mismos la Realidad, buscamos obtener la realidad. Nosotros pensamos que hay algo que oculta nuestra Realidad, y que debe ser destruido antes de obtener la Realidad. Es ridículo. Llegará un día en que usted mismo se reirá de sus esfuerzos pasa- dos. Eso que será el día en que usted se ría, es también aquí y ahora.

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D.: ¿Cuál es el propósito de tales descripciones en las religiones?

M.: Únicamente establecer la Realidad del Sí mismo.

D.: Bhagaván habla siempre desde el punto de vista más alto.

Sri Bhagaván (con una sonrisa): —La gente no querría comprender la verdad simple y desnuda —la ver- dad de su experiencia cotidiana, siempre presente y eterna. Esa Verdad es la del Sí mismo. ¿Hay alguien que no sea consciente del Sí mismo? Las gentes ni siquiera querrían oírlo (el Sí mismo), mientras que están ansiosos por saber qué hay más allá —cielo, infierno, reencarnación. Debido a que las gentes aman el misterio, y no la verdad desnuda, las religiones les miman sólo para traerlas de vuelta al Sí mismo. Vaya a donde vaya, finalmente usted debe volver sólo al Sí mismo. Entonces, ¿por qué no morar en el Sí mismo aquí y ahora?

Los otros mundos requieren al Sí mismo como un espectador o especulador. La realidad de esos mundos es solo del mismo grado que la del espectador o pensador. No pueden existir sin el espectador, etc. Por consiguiente, no son diferentes del Sí mismo. Incluso el hombre ignorante ve sólo al Sí mismo cuando ve los objetos. Pero está confuso e identifica al Sí mismo con el objeto, es decir, con el cuerpo y con los sentidos, y juega en el mundo. El sujeto y el objeto —ambos se sumergen en el Sí mismo. No hay ningún veedor ni objetos vistos. El veedor y lo visto son el Sí mismo. Tampoco hay muchos sí mismos. Todos son sólo un Sí mismo.

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Sr. Prakasa Rao: —¿Cuál es la causa raíz de maya?

M.: ¿Qué es maya?

D.: Maya es conocimiento falso, ilusión.

M.: ¿Para quién es la ilusión? ¿Debe haber uno para ser engañado? La ilusión es ignorancia. El Sí mismo ignorante ve los objetos según usted. Cuando los objetos mismos no están presentes, ¿cómo podrá existir maya? Maya es ya ma (maya es lo que no es). Lo que queda es el Sí mismo verdadero. Si usted dice que ve los objetos, o si dice que no conoce la Unidad Real, entonces hay dos sí mismos, uno el conocedor y el otro el objeto cognoscible. Nadie admitirá dos sí mismos en sí mismo. El hombre despertado dice que él mismo estaba en el sueño profundo, pero que no era consciente. No dice que el que dormía era diferente del hombre presente. Sólo hay un Sí mismo. Ese Sí mismo es siempre consciente. Es sin cambio. No hay nada sino el Sí mismo.

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